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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

De cinturones y pantalones

En Bilbao no hay que hacer planes para el sábado por la tarde, siempre hay alguna manifestación a la que acercarse. Había visto alguna que otra, por esa insana curiosidad que no me deja vivir en paz, pero nunca había participado en ninguna. Hasta el sábado. El pasado sábado. Estaba yo allí, cada vez más indignado, buscando a perros que tocaran flautas y ni a éstas ni a aquellos encontré. Y que conste que los busqué.

En Bilbao no hay que hacer planes para el sábado por la tarde, siempre hay alguna manifestación a la que acercarse. Había visto alguna que otra, por esa insana curiosidad que no me deja vivir en paz, pero nunca había participado en ninguna. Hasta el sábado. El pasado sábado. Estaba yo allí, cada vez más indignado, buscando a perros que tocaran flautas y ni a éstas ni a aquellos encontré. Y que conste que los busqué. Estaba allí rodeado de familias enteras, de gentes de diversos pareceres y entenderes que bien podrían estar allí protestando por el descenso administrativo de su club de toda la vida, por el cierre del museo más visitado de la ciudad o por la salida de documentos de un archivo de no sé qué acontecimiento histórico.

Estaba yo allí, recordando a viva voz que lo que está pasando no es una crisis sino que es una estafa en plena Gran Vía de Bilbao, cuando recibí en el móvil uno de esos mensajes que hacen a veces de Twitter una mezcla perfecta entre la Biblia y el Club de la Comedia. Alguien había escrito algo así como “Es imposible apretarnos el cinturón y bajarnos los pantalones al mismo tiempo”. Lo que es imposible, en realidad, es ser tan imaginativo, gracioso y, lo que es peor, veraz, para condensar sentimientos en tan pocas palabras. Aguza el ingenio esto del Twitter y, los que lo tienen, se aprovechan de ello para, eso sí, solaz de propios y especialmente de extraños. Lo repito para que quede donde tenga que quedar, aunque sea en algo tan malsonante como eso de los anales. “Es imposible apretarnos el cinturón y bajarnos los pantalones al mismo tiempo”. Amén. Pruébenlo, pruébenlo. A ver si lo consiguen. Durante la marcha, que discurrió y finalizó sin ningún incidente ni digno de reseñar ni de los otros, escuché alguna consigna con la que yo no estaba demasiado de acuerdo pero para adhesiones inquebrantables, argumentarios fijos y respuestas de carretillas ya están los escaños llenos.

Acabada mi participación en la indignada manifa, seguí bordeando la ley y en mi nueva condición de moderno forajido, hablé de nacionalismo vasco y de terrorismo en un bar del Casco Viejo de la ciudad natal de Unamuno, a muy pocos metros de donde nació y creció el sabio de Salamanca. Y lo hice, obviamente, en contra, como los vascos con los que lo hablé. Y, en principio, nadie me miró demasiado mal. La música estaba alta, sí, pero salí sano y salvo, como siempre, por otra parte, de aquel establecimiento donde por lo único que me pegaría es por el sideral precio de los pinchos.

Dejé el País Vasco con la movida de la conferencia de San Sebastián. No me interesa para nada lo que dijeron quienes estuvieron allí. Modestia aparte, conozco yo más del asunto que el señor Annan. Y lo único que sé es que ETA va a desaparecer muy pronto y eso es lo único importante. Porque entonces ya no habrá muertos y eso es lo único que nos ha de preocupar. Para mayor satisfacción personal, el felicísimo hecho ocurrirá con mayoría absoluta del PP y serán ellos, quieran o no, quienes tengan que hacer concesiones que a día de hoy, no podrían si quiera ni empezar a hacer públicas.

Por cierto, para quien se perdiera al Follonero el otro día en La Sexta, nunca es tarde.
http://www.lasexta.com/index.php/sextatv/salvados/completos/salvados__domingo__16_de_octubre/511613/1
Al llegar a casa, la alegría del día. El presidente anterior al que se va a su casa en unos pocos días me define perfectamente. Pocas veces me han calado de similar manera. Ni que hubiera charlado un par de minutos conmigo. Los del 15-M, dice literalmente, representan a un movimiento marginal y antisistema de extrema izquierda. Bingo. Todo cuadra conmigo, especialmente eso primero del movimiento. Madre de Dios.

DESAPUNTES


- Pregunta de Trivial. ¿Alguien sabe cuál es el único modelo de coche que conducen más mujeres que hombres? El Mini. Compruébenlo. Cierto como la vida misma. ¿Qué por qué? Puffff… es tarde.


- Denuncia social. Además de las hipotecas basura, ¿alguien conoce algún producto más fraudulento que el chicle?


- Nos siguen provocando: Leído en 20 minutos que, además de una medida de tiempo, es un periódico gratuito: “La patronal de cajas de ahorro plantea congelar el sueldo dos años, salvo a los directivos”.


CONTRA LA PARED


Lo esencial es invisible a los ojos, cuentan en el centro de mi ciudad. Debe ser por eso por lo que llevo gafas.


MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN

Uno de los grupos que marcaron mi eterna adolescencia fue Capercaillie. Venían de Escocia y eran, seguirán siendo, demostración constante de talento. Vocal e instrumental. Aprendí su formación titular como la del Atleti del doblete: Matheson, Lunny, Shaw, McKerron, McGoldrick. Les vi repetidas veces en directo, pero jamás, les escuché cantar, “Outlaws”, http://www.goear.com/listen/a051b26/outlaws-capercaillie, una obra de arte sin más. Una vez me los encontré paseando por la playa de las Canteras, en la fea ciudad de Las Palmas. Estuve a un tris de decirles algo, pero me corté. Al fin y al cabo, sólo les hubiera alabado sin cesar. Con Bustamante, imagino, me hubiera sido mucho más fácil.

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