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Frente al muro

Óscar Sánchez Alonso (UPyD)
Blog de Óscar Sánchez Alonso. UPyd Salamanca

Señor Rajoy, mire, cu-cu… tras

Llega un momento en el que los bebés entienden que las cosas siguen existiendo, incluso aunque no estén al alcance de su vista. La denominada “permanencia de los objetos” supone un importante salto en el desarrollo cognitivo de la criatura. Alarma que algunos políticos (que dejaron de ser bebés hace ya algunos añitos) estén en la `presunción´ de que ciertas realidades desagradables desaparecen… por el mero hecho de no quererlas ver, o por el mero hecho de no querer que las veamos.

Zapatero y Rajoy (con cejas y barba muy copiosas como para ser bebés de pocos meses) han tenido y tienen un grave problema con la realidad. Sus hostiles relaciones con lo real las sufrimos todos. Ésa es la pena.

Los pro-Rajoy que pudieran estar leyendo estas líneas estarán ya echando pestes ante este escrito. Pestes similares a las que pudiera estar lanzando cualquier pro-Zapatero que ande por aquí. Tanto a unos como a otros el paralelismo les resultaría inaceptable, pero sin embargo, qué le vamos a hacer, hechos son hechos.

Durante el Gobierno Zapatero, los malabarismos con el lenguaje para enmascarar la realidad tocaron techo con el mal llamado “proceso de paz”; y alcanzaron también gloriosas cumbres en materia económica. Desde los ridículos esfuerzos por eludir la palabra “crisis”, hasta todo un muestrario de evasivos eufemismos, engañosas cantinelas y falaces metáforas.

Por boca del propio Zapatero hemos escuchado lindezas como éstas: “La economía española ha entrado en esta legislatura en la champions league de la economía mundial” (11-9-2007); “No estamos en una crisis económica, tenemos alguna dificultad que nos viene de fuera” (7-2-2008); “Quizá España tenga el sistema financiero más sólido de la comunidad internacional” (24-9-2008). Incluso, cuando lo real apremiaba con su estoque, se buscó el relativista subterfugio de las apreciaciones: una parte de la ciudadanía puede que llegue a tener “percepción de crisis” (para gustos los colores, parece que invitaba Zapatero a concluir), pero la fortaleza de la economía española permite “afrontar lo que es un proceso de dificultades” (19-6-2008). Ahí queda eso.

Y así podríamos seguir recordando hallazgos lingüísticos, con los que se invocó el disimulo, el disfraz y la entelequia: “La situación económica está teniendo algunos brotes verdes y hay que esperar a que crezcan” (7-5-2009), nos dijo, sin pestañear, la entonces vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado.

El 12 de mayo de 2010, el presidente Zapatero anunció en el Congreso unas medidas que rectificaban cada uno de los dogmas que había venido reiterando hasta el hartazgo. En esa emblemática sesión parlamentaria, Rajoy aconsejó a Zapatero que llamase "a las cosas por su nombre" y que admitiese "la realidad". Fíjense qué estupendo. Rajoy denunciaba una actitud en la que tampoco ha tenido reparo en rebozarse a lo largo de su carrera política.

Ahí está su obsceno circunloquio del pasado 10 de junio: "Lo que se planteó ayer y se acordó fue una apertura de una línea de crédito para nuestro sistema financiero”. Con dos narices. Su calculada perífrasis aparta la palabra que le resulta incómoda (“rescate”), pero Rajoy debiera saber que los juegos verbales de artificio no hacen evaporarse la perturbadora realidad.

Al fin y al cabo, Rajoy ya tiene alguna experiencia en estas lides del birlibirloque. Tras el hundimiento del Prestige, y siendo vicepresidente del Gobierno, apuntó sin inmutarse: “Salen unos pequeños hilitos. Hay cuatro en concreto los que se han visto. Cuatro regueros, me dicen. Regueros solidificados con aspecto de plastilina en estiramiento vertical” (22-12-2002).

Lo pavoroso es que estas palabras se producen un mes después del hundimiento del petrolero. Es decir, no es que se trate de una precipitada aproximación informativa, a falta de datos más contrastados. No. Esas declaraciones de Rajoy (con todo su cuajo, con toda su pachorra, con todo el “estiramiento vertical” y horizontal de su rostro) se produjeron más de un mes después del reseñado hundimiento. Ahí es nada.

La realidad, como el cartero de la peli, siempre llama dos veces. Algunos prefieren no escuchar esos golpes de la aldaba, pero la realidad seguirá llamando. Su ocultación, su enmascaramiento, su maquillaje y su mordaza no la ahuyentan. Bien al contrario. Desoírla tan sólo conlleva que esa realidad incómoda... haga más cruentas sus incomodidades.

Señor Rajoy, usted mismo se lo solicitó a Zapatero. Llame a las cosas por su nombre y admita la realidad. Aunque pretenda jugar con ella al “no está-sí que está”, aunque pretenda entretenernos con el “cucu-tras”, usted está llamado a gobernar sobre los asuntos reales. Los delirios a veces han tenido un gran aprovechamiento propagandístico, qué duda cabe; pero desengáñese, el espejismo presenta un `fugaz´ y `nimio´ inconveniente: su inexistencia.

Twitter: @o_sanchezalonso

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