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Frente al muro

Óscar Sánchez Alonso (UPyD)
Blog de Óscar Sánchez Alonso. UPyd Salamanca

Que el `esposible´ nos pille bailando

Ante el vicio de pedir al año nuevo, los años suelen responder con cautela: con tacaña y cicatera cautela (dicho sea de forma descriptiva) o con cautela refranera y eufemística (“la virtud de no dar” no siempre es tan `virtuosa´ como proclama).

El cumplimiento de los deseos a veces es bastante secundario. Tenerlos presentes, apostar por su conquista, labrar el terreno de su consecución… normalmente es más fundamental que el mero hecho de que acaben o no alcanzándose en su plenitud. Al fin y al cabo, el problema no es que haya sueños irrealizables. La auténtica `pesadilla´ brota cuando los ciudadanos (por indiferencia, apatía, conformismo, resignación o lo que sea) decidimos tirar la toalla. La toalla de la posibilidad, para más señas.

La renuncia es la pérdida más insalvable. La renuncia es la mayor de las claudicaciones. Por eso (y para no hacer un inabarcable listado de demandas) a los nuevos años suelo solicitarles ilusión, entrega y resistencia. Tres caras de una misma moneda. Tres monedas que cuando se pierden, poco es ya `encontrable´.

Nunca terminé de saber la unidad de medida en que se desenvuelven tales ingredientes, pero si los venden al peso, póngannos unas arrobas; y si es por porciones, que nos den un trozo grande; y si de longitud ha de hablarse, envuélvannos todos los metros. A partir de ahí, bastantes más cuestiones habrán comenzado a rodarse, y bastante más llegarán por añadidura.

El coraje cívico, el compromiso democrático (que desde luego no sobran en esta cultura política que nos rodea) requieren también de esa ilusión, y de esa entrega, y de esa resistencia a las que aludíamos. Y junto a todo ello, tampoco vendrían mal unas cuantas cuestiones que cantaba Sabina en sus `Noches de Boda´: “que las verdades no tengan complejos, que las mentiras parezcan mentira”; “que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena”; “que gane el quiero la guerra del puedo”; “que el fin del mundo te pille bailando”...

Batallar esos deseos (para la vida en general, para la política en particular) no estaría del todo mal. Cuando Rosa Díez visitó Salamanca el pasado abril, unas cosas y otras hicieron rememorar ese tema de Sabina (se adjunta vídeo). Ahora, como entonces, sigue siendo imprescindible “hacer posible lo necesario”: empeño ineludible para todo ejercicio político que se precie.

En 2012, y siempre, toca afrontar con realismo lo real (la realidad incómoda y desagradable no se corrige por el mero hecho de ignorarla: no está de más recordarlo). Pero frente a los apocalípticos de una y otra naturaleza; y frente a los embaucadores de uno y otro signo (al nuevo Gobierno de Rajoy le ha faltado tiempo para emular las falsedades e incumplimientos que tan comunes fueron con el Gobierno de Zapatero)… frente a ese cansino `más de lo mismo´, existe ciudadanía que abandera otra forma de hacer política y que encarna una democracia más saneada.

Esa ciudadanía (aunque a muchos les pese) está dispuesta a seguir afianzando la posibilidad. Con tenaz y laborioso esfuerzo, por supuesto; pero también (no es incompatible) el `esposible´ nos ha de pillar bailando. 2012, ¡¡allá vamos!!

@o_sanchezalonso

 

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