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Feliz con poco

Félix Martín Santos

Prevención del cáncer de hígado por la vacuna contra el virus de la Hepatitis B

La vacuna contra el virus de la hepatitis B tiene el feliz honor de ser la primera en su rango capaz de prevenir uno de los principales cánceres humanos: el cáncer de hígado. Dado que el virus de la hepatitis B no sólo es capaz de causar hepatitis aguda sino también hepatitis crónica, cirrosis, cáncer de hígado y muerte por cualquiera de estas complicaciones, la inmunización conseguida con esta vacuna tiene el potencial de evitar harto sufrimiento humano.  

Por este motivo en octubre de 2014, a propósito del Código Europeo contra el Cáncer, los expertos de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer, dependiente de la OMS, aconsejaron encarecidamente la vacuna de la hepatitis B.

 

Importancia de la Hepatitis B

 

En julio de 2014 un informe técnico de la OMS (nota descriptiva Nº 204) considera a la hepatitis B como una infección del hígado, potencialmente mortal, causada por un virus (VHB), que constituye un notable problema de salud a nivel planetario.

 

El punto de inflexión es la persistencia del VHB durante más de 6 meses en la persona infectada, pues en tal caso nos está indicando que se ha cronificado (hepatitis B crónica), lo que conlleva un relevante riesgo de muerte por cirrosis y cáncer hepático.

 

Las cifras que maneja la OMS son escalofriantes: más de 240 millones de personas tienen infecciones crónicas del hígado, de las cuales más de 780.000 mueren cada año como consecuencia de la hepatitis B. No obstante, “siempre sale el sol”, pues disponemos de una vacuna con una eficacia del 95% en la prevención de la infección por VHB y de sus dramáticas consecuencias crónicas.

 

¿Qué personas tienen más riesgo de sufrir la forma crónica de la enfermedad?

 

El marcador de riesgo más importante es la edad en la que el ser humano se infecta por primera vez con este virus, de forma que cuanto más precoz es el contagio más riesgo habrá de que la infección se cronifique, como acontece con los niños infectados antes de cumplir los 6 años de edad. Veamos qué datos nos ofrece la citada OMS:

 

  • Entre el 80% al 90% de los lactantes infectados durante sus primeros 12 meses de vida sufren infección crónica. Estos niños suelen contagiarse en el momento del parto, por contacto con sangre y fluidos de la madre infectados por el virus: transmisión vertical.

 

  • Los niños infectados entre el año y los cuatro años de vida tienen un gran riesgo de desarrollar hepatitis crónica, dado que entre el 30% al 50% de los mismos acabarán sufriéndola. El contagio sufrido por estos infantes es por contacto interpersonal inadvertido con otros niños o/y adultos infectados, probablemente porque la sangre vertida de pequeñas heridas de unos (fuente de infección) pasaría a través de soluciones de continuidad de la piel de los huéspedes susceptibles, constituyendo la denominada transmisión horizontal.

 

  • En los adultos las probabilidades de que el virus se quede crónicamente en el hígado son netamente menores, pues menos del 5% de los adultos sanos infectados por el VHB desarrollarán la hepatopatía crónica. Estas personas se contagian habitualmente por relaciones sexuales y a través de la sangre vehiculada en agujas y jeringuillas.

 

  • El porcentaje de adultos infectados crónicamente en la infancia que mueren por cáncer o cirrosis es bastante alto, pues oscila de un 15% a un 25%.

 

Prevención 

                 

Está demostrado que la vacuna contra la hepatitis B representa el principal bastión para prevenir esta enfermedad y sus temibles complicaciones.

 

Para seguir un cierto orden expositivo vamos a dividir este punto en varios: composición y estructura de la vacuna, efectividad de la misma, seguridad e indicaciones. Para ello me voy a valer, entre otras fuentes, de un informe de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, publicado el 10 de diciembre de 2013 con el título de “Informe de Utilidad Terapéutica de las Vacunas frente al Virus de la Hepatitis B”.

 

Composición

 

La vacuna contra el virus de la hepatitis B está constituida por una proteína vírica, el denominado antígeno de superficie o antígeno Australia (HBs Ag), que es el que atesora la capacidad inmunógena del virus, esto es, la capacidad de despertar una respuesta inmune en el huésped. Así pues, en 1982 el citado antígeno viral, empleado para constituir la primera vacuna, provenía del plasma de personas infectadas crónicamente por el VHB. Este singular origen fue responsable de dos hechos: uno, la escasa disponibilidad de esta vacuna; dos, el encarecimiento del precio de la misma.

 

Menos mal que en 1986 se obtuvieron las denominadas vacunas recombinantes, merced a la introducción en el núcleo de la levadura de la cerveza del gen que codifica el antígeno Australia, lo que permitió obtener cantidades industriales del HBs Ag y, por consiguiente, a precio mucho más módico. Ambos motivos han facilitado la inclusión de esta vacuna en el calendario vacunal de la mayoría de los países de nuestro entorno europeo.

 

Hay que precisar que la proteína viral (HBs Ag) se purifica exhaustivamente para, luego, absorberla en sales de aluminio que actúan como adyuvante, a fin de incrementar su potencia inmunogénica. Pues bien, estas vacunas son las actualmente comercializadas en España, bien monovalentes o bien combinándolas con los antígenos (virales o/y bacterianos) de otras vacunas.

 

Indicaciones

 

La OMS aconseja que se vacune a todos los lactantes al poco de nacer, antes de las primeras 24 horas, con objeto de evitar la transmisión vertical. Esta dosis inicial (monovalente) debe continuarse con dos dosis monovalentes o de dos o tres dosis combinadas.

 

En bastantes países europeos existe un estricto control de la mujer gestante, con evaluaciones serológicas periódicas, con el propósito de identificar precozmente cualquier infección por el virus de la hepatitis B. Por ello, no suele iniciarse la vacuna en las primeras horas tras el nacimiento sino unas semanas más tarde.

 

En el caso de comprobar que una mujer embarazada está infectada por el VHB (HBs Ag positivo) deberá administrarse la primera dosis en las primeras 24 horas de nacer el niño, junto a un anticuerpo específico contra el virus, seguido de dos a tres dosis, pero con un intervalo mínimo de 4 semanas entre dosis.

 

Se debe vacunar a todos los niños y adolescentes de edad inferior a 18 años, que aún no hayan sido vacunados.

 

Según la OMS, también deberá vacunarse a la población de alto riesgo de infectarse, pero que todavía no se ha infectado por este virus, a saber:

 

  • Pacientes que requieren frecuentes transfusiones de sangre.
  • Receptores de transplantes de órganos sólidos.
  • Reclusos.
  • Usuarios de drogas por vía parenteral.
  • Parejas y contactos familiares de pacientes con infección crónica por el VHB.
  • Personas sexualmente promiscuas.
  • Personal sanitario y otras personas que por su trabajo se expongan al contacto con sangre y productos sanguíneos.
  • Individuos que no han completado correctamente la vacunación contra este virus y que tengan pensado viajar a países de alta endemia (del 5% al 10% de las personas están infectadas crónicamente por el VHB).

            

¿Cuál es la estrategia seguida en España?

 

En España, en 1992, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, aconsejó que los adolescentes empezaran a beneficiarse de un correcto plan de vacunación contra la hepatitis B (una dosis inicial; otra, al mesde la primera y la tercera, a los seis meses de la segunda), de tal suerte que en 1996 todas las Comunidades Autónomas lo habían implantado. En este último año se recomendó que cada Comunidad Autónoma empezara a vacunar a los recién nacidos, lo que se consiguió completamente en el año 2002. Gracias a ello, la vacunación contra la hepatitis B figura en el calendario vacunal de todas las Comunidades Autónomas. No obstante, en España existen dos pautas diferentes, según que la primera dosis se administre al nacer o a partir de los dos meses, dando en ambos casos la última dosis a los 6 meses de edad.

 

La pauta iniciada a los 2 meses (2-4-6 meses) se sigue en Baleares, Canarias, Cataluña, Murcia, Navarra, La Rioja y País Vasco, mientras que la pauta iniciada al poco de nacer ( 0-2-6 meses) se aplica en el resto de Comunidades Autónomas, Ceuta y Melilla. Es evidente que estos esquemas se establecen con los hijos de madres no infectadas (HBs negativas).

 

También en España se efectúa con especial dedicación el cribado gestacional para identificar embarazadas infectadas por el virus, esto es, las que tienen positivo el antígeno Australia (HBsAg). Sus niños recibirán nada más nacer la primera dosis de vacuna más el anticuerpo específico (inmunoglobulina hiperinmune).

  

Eficacia

 

Según el citado informe de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (diciembre 2013), los ensayos clínicos efectuados con cualquiera de las vacunas actualmente autorizadas en España revelan una eficacia del 80% al 100%, para prevenir la enfermedad aguda y, por ende, las graves complicaciones crónicas causadas por el VHB. Además, se ha podido constatar que la protección es prácticamente del 100% al mes de completar la vacunación, siempre y cuando se trate de sujetos con buena inmunidad (inmunocompetentes) capaces de generar un título superior a 10 mUI/ml de anticuerpos anti-HBs, indicativos de inmunoprotección.

 

La inmunogenicidad de esta vacuna se reduce con la edad, pues la anterior cantidad de anticuerpos protectores la consiguen el 95% de los lactantes, niños y adultos jóvenes, tras completar la vacunación primaria con cualquiera de las vacunas comercializadas en España. Sin embargo, sólo el 70% de los mayores de 60 años vacunados alcanzan la cifra umbral de anticuerpos protectores (superior a 10 mUI/ml).

   

¿Cuánto dura la protección conferida por la vacuna?

 

Los títulos de anticuerpos alcanzados con la vacunación descienden paulatinamente, de forma que a los 5 a 10 años de la misma menos de la mitad de los vacunados tienen una cifra de anticuerpos protectores por encima de las 10 mUI/ml. Sin embargo, seguimientos prolongados, de hasta 25 años, han revelado que la protección se mantiene bastante bien. Incluso, en el peor de los casos, los posibles fallos vacunales suelen cursar con infecciones asintomáticas que no parecen evolucionar a la cronicidad. Atribuyen esta protección prolongada de la vacuna a un probable efecto de memoria inmunológica de la misma. Por esta buena respuesta no se recomiendan, por ahora, dosis de recuerdo en personas inmunocompetentes que han cumplido un ciclo correcto de vacunación (tres a cuatro dosis).

 

En febrero de 2015 se publicó en una revista de prestigio española, Enfermedades Infecciosas y Vacunación frente a la hepatitis B. Impacto de los programas de vacunación tras 20 años de su utilización en España. ¿Es tiempo de cambios? Merced al éxito del cribado gestacional para la detección de gestantes infectadas por el VHB (HBsAg positivas) y a las campañas de vacunación durante la infancia, se ha conseguido reducir espectacularmente la prevalencia de infección en menores de un año, pues es casi nula. Por otra parte, los responsables del estudio (Javier Arístegui, F. Martinón y colegas) aconsejan retrasar la edad de administración de la última dosis –en el segundo año de vida, en vez de a los 6 meses actuales- y aumentar el tiempo entre las dosis, a fin de incrementar la memoria inmunológica y otorgar una mayor protección frente al virus en la edad adulta. Todo ello porque las tasas de incidencia más alta de hepatitis B en España se detecta actualmente en adultosde 20 a 54 años, mientras que, como refería antes, casi es nula en niños menores de un año de vida, gracias a la vigente estrategia de vacunación, iniciada hace 20 años.

 

Estas medidas han permitido que España pase de ser un país con una endemia intermedia de hepatitis B (cuando la proporción de infectados crónicamente oscila del 1% al 5%) a ser uno de endemia baja (proporción de infectados y portadores crónicos inferior al 1%).

 

Todo el mundo entenderá que reducir la incidencia de hepatitis B también implicará la reducción de sus complicaciones: hepatitis crónica, cirrosis y cáncer de hígado.

   

¿Existen pacientes susceptibles de enfoques especiales?

 

La respuesta es afirmativa, dado que se han observado infecciones de cierta severidad en pacientes sometidos a hemodiálisis que habían experimentado un descenso del título de anticuerpos protectores por debajo de 10 mUI/ml. En consecuencia, se aconseja que tanto estos pacientes como los integrantes de otros grupos de riesgo (como inmunodeprimidos y el personal sanitario expuesto frecuentemente al VHB) se beneficien de la evaluación anual de los niveles séricos de anticuerpos tras la vacunación, de forma que si el título descendiera por debajo del valor protector (10mUI/ml), sería preciso revacunar, a fin de obtener el título de anticuerpos realmente protector.

 

Seguridad

 

Esta vacuna ha exhibido un excelente perfil de seguridad, como lo atestiguan las numerosísimas dosis de vacuna administradas desde 1982 frente a este virus: más de mil millones.

 

Los efectos adversos de las vacunas monovalentes (suceden entre el 3 al 29% de los vacunados) son meramente locales, limitándose a dolor, calor y enrojecimiento en el sitio de la inyección. Menos frecuentemente se han visto reacciones generales (1 al 6%) del tipo de astenia, fiebre o malestar general. Además, estos leves efectos secundarios son efímeros, pues duran menos de 24 horas.

 

En fin, la vacuna contra el virus de la hepatitis B ha demostrado ser, tras más de 20 años de empleo, muy eficaz y extraordinariamente segura. Además de ser la primera vacuna capaz de evitar un cáncer prevalente: el cáncer de hígado. Por estos motivos, ha sido una de las doce recomendaciones antitumorales establecidas en el actual Código Europeo contra el Cáncer.

 

Dr. Félix Martín Santos

Comentarios

Jose Eugenio 02/11/2016 11:53 #7
Se agradece la claridad. el rigor y la coherencia con el que el autor aborda los temas de los diferentes artículos de su blog. En esta época en la que el mundo de los medios de comunicación contribuye, en no pocas ocasiones, mas a crear confusión que a dar información clara que permita crear criterios de actuación a los ciudadanos, es de agradecer el esfuerzo de personas como Félix con sus amenos, interesantes y "currados" artículos.
María Jesús Hernández 31/10/2016 18:50 #6
Félix muy interesante este artículo divulgativo sobre la prevención de una enfermedad mortal o con múltiples secuelas. Siempre resulta curioso recordar el origen del antígeno Australia y la evolución de esta proteína vírica en el mundo industrial. Me gustaría incluirme en el grupo de los inmunocompetentes y tener una protección del 100%. Félix, una vez más, mi felicitación y mil gracias por tus espléndidas explicaciones y por tu generosidad puesta al servicio de los demás.
Jesús María Martínez Saiz 21/10/2016 08:17 #5
Buen articulo divulgativo con un criterio científico muy avalado por la Organización Mundial de la Salud. Felix, nos vuelves a educar y enseñar aquellos conceptos que tenemos olvidados y que es muy importante tenerles presentes tanto para nosotros como para nuestros familiares.
Inmaculada Hernández Rodríguez 08/10/2016 10:12 #4
Enhorabuena Félix por tu espléndido trabajo sobre la vacuna de la hepatitis B. Como viene siendo habitual en la publicación de tus artículos, éste último brilla por la didáctica de su exposición, por facilitar la comprensión de hechos complejos expuestos de manera sencilla, al alcance de los no expertos en el tema y sobre todo se destaca por su contenido muy interesante y esperanzador. Has realizado un estupendo recorrido desde la prevención, composición, calendario vacunal de nuestras Comunidades Autónomas, hasta llegar a su eficacia y seguridad, y de esta manera concluir que se trata de una de las doce recomendaciones antitumorales del actual Código Europeo contra el cáncer.. Todo ello destinado a velar por la buena salud del ser humanos y evitar el sufrimiento.. .
Cándida López Guisando 07/10/2016 09:42 #3
´Muy buen artículo. He aprendido mucho sobre esta vacuna, que ya han recibido mis hijas. Es bueno saber que no sólo previene una infección sino también un cáncer. Lo explicas tan bien, que haces fácil lo difícil, ameno lo aburrido y tedioso, acercando la ciencia al público general. Lo mejor de todo es que dominas estos temas de salud como un médico preparado y estudioso, empleando un lenguaje y escritura más propio de un periodista o de un escritor. Quizá por eso es cada vez mucha más la gente que te sigue, como sucede entre mis colegas. Te animo a seguir así. Muchas gracias.
Lara Valdivielso Ortiz 06/10/2016 14:03 #2
Gran placer leer este artículo, como todos los que estás publicando en Tribuna. Aprendemos siempre, pues nos informas de una forma coherente y rigurosa sobre nuestra Salud, nuestro bien más preciado. Nos informas y motivas para mejorar nuestros hábitos. A ver si comprendemos todos la necesidad de las vacunas para prevenir enfermedades, incluso los cánceres. Claro, siempre que sigan teniendo seguridad y eficacia. Aunque más efectos secundarios pueden causar tantos medicamentos que nos vemos obligados a tomar para curar nuestras enfermedades. Por eso prevenir con la Dieta, con el ejercicio físico, con las vacunas... será más beneficioso y seguro. Muchas gracias por todo.
Juan Peñafiel Rodríguez 06/10/2016 13:47 #1
Artículo muy bien elaborado, con alto contenido científico, pero bien explicado, accesible y comprensible. Empleas un lenguaje cercano y bastante cuidado gramaticalmente, poco habitual en contenidos médico-científicos, que facilita su comprensión. Estos dos temas de vacunas anticancerígenas, publicados en este medio digital, nos sirven para entender mucho mejor su importancia y necesidad. Es una lástima que, por ahora, no haya vacunas con igual capacidad perventiva de cánceres. Necesitamos que artículos de salud como los que tú desarrollas se publiquen en más medios, como Tribuna de Valladolid. Todos nos beneficiaremos. Enhorabuena y muchas gracias por tu esfuerzo.

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