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Entre niños con Celia Garabaya

Celia Garabaya
Pedagogía infantil, información sobre la educación de bebés y niños en método bilingüe

El calor, el verano y los bebés

Este verano estamos teniendo un gran número de días con las temperaturas muy altas. Lo que influye negativamente en los niños. Por lo general con el calor, los niños están más cansados, más descolocados de sus rutinas e incluso una temperatura alta en el ambiente puede conseguir subir la fiebre del bebé. Aunque en este caso para bajarla, tendremos que intentar bajar la temperatura del bebé con paños y vigilar que no se deshidrate. 

 

Vamos a conocer unos cuantos consejos que nos pueden ser de mucha utilidad para los días  más calurosos del verano.

 

Una de las normas fundamentales es evitar en la medida de lo posible salir con los bebés entre las horas de más calor. Desde las 12:30 y las 18:00. Esto incluye estar en la piscina y en la playa en los días más calurosos. Aunque el bebé esté debajo de una sombra, la temperatura ambiente puede alcanzar grandes picos que afectan al estado de los bebés.

 

En el caso de que no tengamos alternativa a salir a estas horas. Debemos de ponerle un gorro para que la cabecita una de las partes más sensibles al calor esté protegida. Además siempre debe estar a la sombra, evitando el sol directo. Dale el pecho antes de salir de casa, lo que hará que el bebé esté hidratado, seguramente con el calor, tome más a menudo pero tomas más pequeñas para refrescarse. Si no le das pecho, ten siempre bibes de sobra por si te los pide.

 

Los cambios de temperatura. En el verano cuando salimos experimentamos unos cambios de temperatura muy fuertes, lo que puede ser muy perjudicial para los niños. Cuando estamos dando un paseo con ellos, y nos metemos en una tienda, el aire acondicionado puede afectar a los niños. Por eso, es importante, taparles justo antes de entrar. Es preferible que pasen calor a que noten el cambio de temperatura tan brusco.

 

Otro de los problemas de los niños en verano son los aires acondicionados. Las corrientes de aire, no son buenas para los niños. Por eso nunca debemos dejar que el aire acondicionado de directamente a los niños. Además, es preferible no conectar el aire. Siempre que la temperatura ambiente sea soportable. Si queremos y podemos, también podemos encender el aire en una habitación, mientras el bebé está en otra. Cuando la temperatura haya bajado entonces pasamos al bebé a la habitación fresca.

 

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