Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Por encima de la ley, la ética

Compaginar la ética, que pone como centro al ser humano y los derechos de todas las personas, y la ley, probablemente, ha sido en muchos momentos un motivo de conflicto; unos y otros habremos puesto la balanza hacia un lado o hacia el otro. La ley por encima de la ética, o la ética por encima de la ley.
El Sistema Capitalista, de por sí injusto y deshumanizante, ya no esconde nada de su dureza y desprecio. En pleno esplendor, consiguiendo la máxima usura con las estrategias que solo él sabe utilizar y con los mecanismos correspondientes, intenta hacer culpables a quienes solamente les está abocando al sufrimiento y al pozo de la más profunda injusticia generada por lo que hoy todos y todas llamamos crisis.

Cuando los Estados y los gobiernos se han cansado de aportar capital a los grandes grupos económicos y los bancos, con miles de millones de euros o dólares; no satisfechos, se han creído en el derecho de saquear los recursos de las clases medias y los derechos más elementales de las personas y colectivos más empobrecidos, llegando hasta los límites más vergonzosos e injustos que la generación actual pudiéramos imaginar; y no parece que esto haya terminado.

Lo más duro y sorprendente es que parecen estar “convencidos” de estar utilizando los recursos más adecuados, las estrategias más apropiadas y las determinaciones más cercanas al bienestar común.

Nos pretenden enredar con noticias y discursos, debates y juegos políticos a través de los medios de comunicación; y probablemente haya momentos en que caigamos en su trampa.

Estemos atentos, que cada vez lo van haciendo todo con mayor descaro; es absolutamente meridiana su perversa intención, de tal manera que las diferencias entre los más ricos y los más empobrecidos son cada vez mayores, las desigualdades aparecen con mayor evidencia, y el Estado Español, para no ser menos, está a la cabeza de estas diferencias y de esta injusticia en su mismo entorno europeo.

Los recortes sanitarios y educativos, la privación de tarjeta sanitaria a las personas extranjeras ”sin papeles” y a otros sectores de la población española; el copago a personas jubiladas con pensiones de miseria en recetas, servicios de ambulancias o en la privación de otros derechos; la situación de empobrecimiento real en familias a las que incluso se les limitan las becas para que sus hijos e hijas puedan estudiar; no son más que algunos botones que nos muestran el desatino de las actuaciones que se van sucediendo.

Colectivos de todo el estado español tenemos cada vez más claro y defendemos con mayor fuerza, una herramienta para transformar esta insultante realidad: “ la Renta Básica de las Iguales (RBIS)”, que conforme va pasando el tiempo, ayuda a que crezca la conciencia de reivindicarla como un instrumento para hacer visible el reparto de la riqueza en regiones como Extremadura, Andalucía, Galicia, País Vasco, Islas Canarias, Valencia, Asturias o algunos lugares de nuestra propia tierra.

Llama la atención que ante tanto desatino en la limitación de derechos sociales fundamentales a los ciudadanos más empobrecidos, y viendo como esta bolsa se ha multiplicado en estos últimos años, sólo por no anteponer la ética a la ley ; que ningún partido político y nadie de estos partidos a título individual se hayan plantado e incluso se hayan marchado por coherencia colectiva o personal de “esta juerga” con la que se afrenta a los más pobres.

Como llama la atención que nadie, tampoco, del mundo empresarial haya roto esas amarras con las que el mercado ha atado y bien atado el único afán lucrativo y de explotación con el que se mueven.

Como llama la atención, de una manera general, que casi nadie del mundo periodístico haya levantado la voz con coherencia ante la utilización de los medios más poderosos de comunicación para el pensamiento y el mercado único.

Tampoco me parece que se libran las distintas Iglesias y religiones, y sobre todo la Iglesia Católica, de este silencio cómplice con el que actúan; sobre todo quienes en otros momentos siempre han aprovechado para manifestarse o pronunciarse ante otras leyes, y en el momento actual no se atreven a exigir en justicia los derechos de los que los ciudadanos más empobrecidos se ven privados.

¿No se nos está exigiendo en el momento actual una actitud clara de objeción fiscal, educativa o sanitaria para la defensa de estos derechos en todas las personas, propiciando una respuesta ética antes que legal ante lo que se nos viene encima?

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: