Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

No quieren ver ni oír. !Hablemos nosotros! (II)

La sordera y la ceguera sigue apareciendo entre nosotros con otros 16.500 millones de euros en recortes a las espaldas de los de siempre; y tristemente no parece que todo acabe aquí pues parece que asoman en estas medidas otros 10.000 millones.

Reducir jubilaciones, privilegiar a los fondos privados de pensiones, bajar aún más los impuestos a las empresas, congelar empleo público salvo las fuerzas del orden, bonificar nuevos contratos, primar deducciones fiscales, nueva reforma laboral... son algunas de las medidas que van a ir apareciendo en el mundo socio €“laboral, y afectará gravemente a muchas familias por cuanto €œse utiliza a los trabajadores como mercancía de usar y tirar€.

Durante este pasado año, hemos sufrido graves recortes en servicios sociales y parcelas relacionados con ellos. Pero parece que los nuevos presupuestos acentuarán más todavía estos recortes, sobre todo en infancia, en familia (vivienda, educación...) y en actuaciones de acompañamiento a colectivos diferentes como minorías, extranjeros, presos, expresos...etc...

En medio de esta ceguera y sordera programada, presupuestada y probablemente con clara intención de perpetuar, hay grupos y colectivos que se sienten obligados a abrir comedores sociales, a repartir alimentos, a organizar campañas solidarias, y probablemente, después de todo estos resulta fácil; pero si no buscamos y proponemos medidas que busquen ir a solucionar las causas y la raíz de los problemas, nos sentiremos €œmás buenos€, pero nunca €œmás justos€.

En esta línea de pensar y abrir caminos distintos quiero apuntar, una vez más, tres propuestas a trabajar y desarrollar en la tarea de transformar la precariedad y el desprecio con el que abordamos y tratamos ciertas situaciones en la sociedad.

LA SOBERANÍA ALIMENTARIA. La sociedad española tenemos una deuda importante con los pueblos, el medio rural y sus gentes. La exclusión progresiva de los pueblos campesinos nos está demandando un futuro de plena soberanía; organizarnos para que la tierra produzca para alimentar a la humanidad al margen del mercado. Que la alimentación y el consumo responsable acerquen al medio urbano y el medio rural como partes de un solo mundo y una sola tierra.

RENTA BÁSICA DE LAS IGUALES. Esta propuesta transformadora busca implantarse para que todas las personas en situación de carencia de ingresos o insuficiencia de los mismos puedan tener cubiertos los derechos mínimos que esta sociedad debe procurar para todos y todas.

Está comenzando a llegar a algunos Parlamentos, como el de Extremadura, a través de formulas legales como la ILP. Debiéramos intentar en Castilla y León tomar este tipo de iniciativa como también lo han hecho ya en Canarias o en Galicia. Mantener y defender los derechos sociales mínimos (comida, vivienda, educación, salud), son objetivo de esta propuesta integral.

CÁRCELES. En las cárceles de menores el Estado se está inhibiendo privatizando en más del 70% y poniendo en manos de fundaciones €œsin ánimo de lucro€ esta tarea; con unos costes diarios de 300 a 500 ‚Ź por menor con evidente objetivo de negocio privado.

En las cárceles de mayores de 18años continúa la deshumanización, el hacinamiento y la inutilidad de las mismas en su objetivo primordial de la inserción. Víctimas del negocio de las drogas, enfermos mentales o extranjeros continúan siendo los principales ocupantes de sus celdas y patios. Escandaloso coste económico y personal el que supone la estancia en cárceles del estado las más de 70.000 personas. Y nada parece hacernos cambiar en la manera de ver la realidad el hecho de que el estado y la propia sociedad continúa criminalizando y prisionalizando más que nadie en Europa.

Mención aparte requiere la nula preocupación por lo que está sucediendo en los CIEs (Centro de Internamiento de Extranjeros), con las personas sin documentación e identificación.

Debemos hablar y no callar. La situación lo requiere. Vemos, oímos y no podemos permanecer como si no fuera con nosotros; mientras, otros, piensan, programan y hacen a su antojo asentados tranquilamente en la insolidaridad.

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