Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Menores y exclusión

Otro fracaso de esta sociedad

Y ya son demasiados los hechos que apuntan que casi nada puede continuar tal como está sucediendo en nuestras vidas cada día. Sabemos que teníamos la razón cuando de forma reiterada veníamos denunciando la criminalización de algunos barrios; hoy, no tenemos la menor duda; los han señalado como espacios necesarios para que ciertas  políticas sociales perversas sean las que funcionen, y los beneficios de actividades económicas como las del narcotráfico beneficien a una parte de esta sociedad que tiene como segundo gran negocio, después de las armas, sin escrúpulos, esta actividad delictiva y asesina de personas, vidas e ilusiones.

 

Y aquí están las víctimas de menores a los que no se les ha posibilitado otro horizonte de vida; y si ha habido esfuerzos, estos han sido ahogados sin alguna otra posibilidad y salida. Ciertos abogados, familias, jueces, policías, empresarios, Cajas o Bancos, las cárceles o los centros de menores, guiados por el aparato legal existente, han sido absolutamente insensibles a sus vidas. Los más pequeños, casi nunca cuentan.

 

Los Servicios  Públicos, dispuestos y ejercidos para satisfacer los derechos de todas las personas;  los Políticos, como responsables de ejercer su deber  de servir a la sociedad y poder ir mejorando las relaciones entre los ciudadanos; las Instituciones del Estado, del que todos hemos de sentirnos partícipes asumiendo las diferencias de cada país y autonomía; no han jugado el papel necesario para que este sector más débil de la sociedad, como es la infancia, haya sido una población preferencial en el ejercicio práctico de todas y cada una de las medidas que se toman; antes, al contrario, o han sido motivo de olvido, o han sido utilizados con desprecio en la práctica concreta de políticas sociales o medidas educativas.

 

Jornadas como las de este pasado fin de semana de abril nos llenan de preocupación, a la vez que de razón; nos llenan de indignación, a la vez que de serena esperanza; nos llenan de impotencia, a la vez que de energías para saber querer y acompañar. Hemos podido contrastar y aprender,  viendo y escuchando,  que no todo vale para dar la mejor de las respuestas a la situación de la infancia en exclusión; que las mejores respuestas están en las personas y en los ciudadanos que lejanos a los planteamientos de control del propio sistema socio – económico actual, acompañan y caminan con la libertad de saber que se les quiere y aprecia sin condición.

 

Valores, como la confianza, la amistad, el amor, la autoestima,…fundamentales  en todas las vidas y más en la de un menor, que los espacios creados y potenciados por el mismo sistema, se les han negado haciéndoles víctimas;  es imposible que en esos mismos espacios, si no se transforman en profundidad, puedan ser los adecuados para recuperar vidas tan debilitadas y, en muchos casos, tan empobrecidas.

 

Tenemos por delante un camino apasionante a la vez que extraordinariamente difícil. En barrios, y en pueblos; en espacios de acogida y en centros de acompañamiento; en familias desestructuradas y en familias solidarias; en centros estatales y en centros privados;… en cualquier lugar, existe, hoy, la urgente necesidad de dar la mano con todo lo que las personas, la sociedad y el propio sistema tiene, para que ninguna vida infantil se sienta privada de cariño, de educación y de referencias sociales y colectivas.

 

Ya!! Es necesario terminar con la situación de barrios como el de Buenos Aires. Ya son cuatro generaciones haciendo víctimas a sus menores. Y de verdad que se puede. Solamente falta la voluntad de los que, salvo en sus palabras y discursos de momentos puntuales e interesados, no ponen los medios necesarios para no continuar lamentándonos. La mayoría de los ciudadanos estamos a pié de obra con toda la voluntad dispuesta. Como ahora tanto se dice en diversos ámbitos, “SI SE PUEDE”; siempre que exista la voluntad política y los medios y recursos adecuados.

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