Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

La humanización es posible, pero no sólo con buena voluntad

Cuando en esta o en cualquier otra sociedad, alguien se plantea la humanización como tarea, sabe que el camino es difícil, complejo y sobre todo nada ingenuo. Que la lucha contra las causas de tantas situaciones que vivimos y tocamos requiere esfuerzos, sobre todo para poner en juego todo lo que de comunitario tiene esta misma sociedad.

Quiero acercarme hoy a cuatro hechos o situaciones que he vivido a lo largo de esta semana. Cada una de ellas no son más que la punta de un iceberg que arrastra por una parte a muchas personas, y por otra mucha hipocresía e indiferencia.

Hace pocos días se nos solicitaba desde un organismo oficial si teníamos la posibilidad de acoger entre nosotros a una persona que ingresó en el hospital y carece de familia conocida; tienen que darle el alta y no saben donde llevarle. Todas las gestiones realizadas con instituciones públicas y privadas no habían dado fruto. La calle, o vete tú a saber donde, podría ser el destino de esta persona. Accedimos a acogerle entre nosotros con las pocas posibilidades que tenemos, aunque sí con las mínimas para poder hacerlo con dignidad y cercanía.

No es la primera vez que nos suceden estas mismas situaciones y siempre hemos querido actuar en la misma dirección. Pero, hay una pregunta que siempre nos hacemos ÂżCómo es posible que una sociedad que decimos de bienestar y progreso, a través de sus instituciones públicas no dispone de recursos para los más débiles de los suyos? Esto no se puede comprender.

La buena voluntad que hemos puesto no puede ser suficiente si queremos hacer partícipe a las personas más desvalidas de la justicia social como instrumento de humanización comunitaria.

Igualmente hace pocos días sale de la cárcel una de tantas personas a las que la ley les permite acceder a la libertad. El Estado, a través de Instituciones Penitenciarias, cree haber terminado con su responsabilidad y lo deja €œa la puerta de la cárcel€. Está en situación de disfrutar de la etapa de libertad condicional. No tiene recursos económicos, ni condiciones familiares. Después de una €œtira de años€ en prisión, ni siquiera el DNI en vigor.

En este caso, esta persona es de nacionalidad española; pero cuántas personas diariamente, muchas de ellas extranjeras, salen con la desorientación lógica de los años en prisión, de casi no saber dónde están, si en Zamora o Salamanca; sin ninguna posibilidad de familia cercana, con un billete, quizás, de tren... !!!A cuántos hemos ido acogiendo así entre nosotros!!

Pero... esta no puede ser la manera de humanizar que debe tener esta sociedad a través de sus instituciones. Nunca puede terminar la responsabilidad del sistema de relaciones sociales que nos damos cuando alguien está necesitado de ayuda por su precariedad. Puede que termine la acción de una institución, pero...ÂżDónde está el siguiente eslabón comunitario que haga posible que con toda dignidad se ejerzan los derechos mínimos de esas personas?

Hace tres días pude ver como una persona, una de tantas dedicada al narcotráfico, compraba un buen reloj. Por supuesto que me pareció que estaba en su derecho y libertad de hacerlo.

Pero, a la vez que esto sucedía, no pude por menos de pensar con qué facilidad, con qué falta de ética y esfuerzo, se puede conseguir ese dinero que se ha ido acumulando en un barrio como el de Buenos Aires, donde se sigue permitiendo de todo o de casi todo con tal de que lo que aquí sucede sea lejos del centro de la ciudad y permanezca allí escondido, dañe a quien dañe o produzca dolor a quien sea.

ÂżCómo puede ser que en un sistema como en el que vivimos sus instituciones abandonen a su suerte de manera consciente y consentida a una comunidad deshumanizada?
Y en medio de estas situaciones y muchas más se empeñan en que nos creamos la necesidad de hacer recortes sociales. Más recortes junto a más exclusión social. ÂżHacia dónde vamos?

ÂżQuién estorba aquí; quienes acampan en la Plaza Mayor reivindicando mucha más sensibilidad hacia los sectores de población que viven con mayor precariedad, o quiénes se colocan detrás de salarios acomodados, posiciones de poder arrogantes y con todo el apoyo a sistemas socioeconómicos que no producen más que deshumanización?

Para cambiar todo esto no basta sólo la buena voluntad.

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