Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

La esperanza de lo pequeño

Hace algún tiempo alguien escribió un libro titulado “lo pequeño es hermoso”. Siempre ha tenido plena actualidad y validez, pero probablemente, en el momento en que estamos viviendo, donde parece que los grandes nos devoran por todos los lados, tienen más valor los pequeños acontecimientos, y ciertamente que son muchos, los que por uno y otro lado van apareciendo como signos de la bendita locura y la mucha esperanza que se continúa multiplicando a pesar de la tozudez de la gran economía, de la clase política y las cada vez más repugnantes clases sociales que apoyados en la banca y en los cada vez más débiles pilares del capitalismo, se parapetan para defender su estatus y su condición privilegiada.
Lo pequeño está generando esperanza y he podido palparlo, vivirlo y compartirlo con diversos grupos y en distintos lugares del Estado Español. Ya es esperanzador el milagro de estar sobreviviendo mucha gente en esta situación socioeconómica. Algo muy grave está aconteciendo, pero igualmente algo muy importante se está gestando para apuntar a una sociedad distinta.

Es esperanzador el mensaje que nos dejan las concentraciones y manifestaciones que a lo largo de este último tiempo se van visibilizando. Es ilusionante el mensaje que la manifestación del pasado 15 O subraya de manera unida en muchas partes del mundo: “Unidos en una sola voz, haremos saber a los políticos, y a las élites financieras a las que sirven, que ahora somos nosotros, la gente, quienes decidiremos nuestro futuro. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros que no nos representan”.

Que a pesar de todo lo que cae, haya organizaciones pequeñas que se unan para gritar un cambio social, es muy esperanzador.

Que grupos de Alicante, de Madrid o de Valladolid, por poner algunos ejemplos, entre otras reflexiones, compartan, ¡y se asombren!, con actitud abierta y constructiva que el mayor pozo de exclusión de nuestra sociedad sea la cárcel; y aunque ésta es una realidad ignorada y temerosa para casi todos y todas, sin embargo, el hecho de que signifique un reto importante desde el que encontrar posibilidades de lucha por otra sociedad más justa, ¡esta conciencia es utópica y admirable tanto como real!

Que algunas organizaciones sociales y sindicales de pequeño tamaño, pero con fuerte conciencia social nos digan con todo el convencimiento que ha llegado el momento de salir juntos a la calle a decir Basta!, mientras las grandes organizaciones se ponen de parte de los grandes poderes frenando movilizaciones y firmando en connivencia medidas profundamente antisociales; es fuertemente esperanzador.

Que un buen puñado de personas confíen en que la historia se pueda contar un día sin perder la verdadera memoria de lo acontecido, que se pueda relatar quizá de otra manera, desde la mirada de los aparentemente perdedores, vencidos y masacrados, es positivo, gozoso y arriesgado; pero, ahí está, así lo he vivido y así lo están sintiendo otras muchas personas.

Confío más en CGT, o en Zambra, o en los Indignados de muchos lugares, o en ONGs. como Tierra sin Males de Soria, o en organizaciones como ATTAC, o en Baladre y sus diversos grupos, o en Quién debe a Quién, que junto con otros muchos colectivos ya han logrado sus pequeños triunfos; que en ese puñado de organizaciones tan poderosas, FMI – BM – OMC, y gobiernos tan sometidos a sus dictados que cada vez se acercan más a su propio abismo y desvergüenza.

Leía estos días, recordando, una frase plena de sentido en la realidad de hoy, de M.L. King “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”.

Debemos seguir hablando, saliendo a la calle, conociéndonos en nuestras pequeñas o grandes inquietudes, informándonos; no nos podemos esconder. Que sientan ellos el miedo de sus fracasos y estupideces.

Debemos ir barrio por barrio, pueblo por pueblo, sintiendo juntos. ¡No podemos callar la pequeñez de nuestra esperanza!. Debemos denunciar su cinismo. “El del director de Telefónica que anuncia 6000 despidos a trabajadores mientras se reparte en bonos millonarios 4000 millones de beneficios. El de Bankia que despide a 4000 trabajadores con pagos millonarios y prejubilaciones, y un sueldo de diez millones entre tres directivos. El de los jueces que expulsan de sus casas a los que no han podido pagar la hipoteca. El de los políticos que apalancan sus grandes sueldos y se aseguran la pensión máxima al mismo tiempo que recortan otros sueldos de funcionarios o congelan las pensiones de los demás....”(Utopía, nº79).

Todos estos juegan a lo grande con los pequeños, y no se satisfacen; creo que saber estar con lo pequeño, asumiendo todos los riesgos, genera la mayor grandeza, que es avanzar junto a otras personas por la humanización.

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