Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

El empobrecimiento de unas personas y la lucha solidaria de otras

El empeño del sistema socio – económico actual y quienes están sosteniéndolo, pues parece que les va mucho en ello, creen seguir avanzando, y, a todas luces van generando, antes al contrario, situaciones de empobrecimiento cada vez más graves y escandalosas tanto en personas como en colectivos. Lo vemos cada día al levantarnos.
Los datos globales a los que los medios de comunicación de la sociedad actual va dando visibilidad son de alarmante vergüenza y preocupación. Tanto en aquellos que recogen una mayor referencia a las situaciones, como las que se refieren a las causas que las provocan.

La brecha de la desigualdad social aumenta y salta a la vista como para provocarnos y no dejarnos indiferentes. Mientras muchos vemos esta evidencia, se continúan potenciando medidas que capitalizan y enriquecen cada vez más “a los menos”, a los bancos, a los grupos financieros o a quienes le ponen rostro a esta economía salvaje y que suelen ser gran parte de la clase política, que parece que nos ha dado definitivamente la espalda a quienes les elegimos para gestionar lo público en bien de todas las personas.

Ya es duro que cada mañana te levantes y no puedas encontrar una palabra que signifique ¡basta a tanto desmán!. Al contrario, parece que casi todos están convencidos de estar en el camino correcto.

Los datos del día a día de lo más cercano y local, son profundamente pavorosos. La sangría de la población más joven que abandona esta tierra, está siendo uno de los signos de pobreza más alarmantes, consecuencia evidente de las medidas que se están tomando y no otras.

Los hechos demuestran que son medidas ineficaces; en empleo, en derechos sociales, en educación, en vivienda, en salud,… Y que si ayer perdíamos en Salamanca 3 personas diarias, hoy ya son más de 5 personas. Y mientras, continuamos peleándonos si los 11 millones se los lleva el aeropuerto de uno u otro lugar. O continuamos haciendo el gesto más hipócrita hacia las familias y personas necesitadas de vivienda anunciando que se van a construir más, cuando no afrontamos la solución con las más de dieciocho mil vacías que hay en la capital y provincia salmantinas y que evidentemente requieren medidas a veces no fáciles pero necesarias sobre todo con las familias que no han podido tener acceso a ella.

Buenos Aires es un buen ejemplo con más de 50 viviendas vacías. ¡Cuántos hechos de este tipo!

Estamos viendo pasar estos días Inspecciones de Sanidad o de Hacienda, para realizar controles en pequeñas empresas o actividades económicas como las de nuestra Asociación u otro tipo; esto lo señalo por que aún teniendo el derecho y el deber de hacerlo; sólo faltaba más en un Estado democrático y de derecho y de deberes para todos y todas, lamentablemente hay que decirle a Hacienda y a Sanidad que dónde han estado cuando a grandes empresas y negocios se les ha permitido de todo y se les continúa permitiendo o perdonando.

El negocio, por ejemplo, del narcotráfico que lleva 25 años en el barrio de buenos aires, lo están propiciando quienes blanquean el dinero y se lucran a manos llenas a costa de espacios físicos como éste, colectivos y personas físicas hundidas en el empobrecimiento y la exclusión.

Por otra parte, personas que estamos propiciando con dignidad, y que seguiremos, empleo con colectivos en dificultad; y que a la vez hemos pedido en privado y en público actuaciones de estas mismas Inspecciones o de la misma policía, ante escandalosas situaciones de utilización sospechosa de bienes, de pisos, de coches o de armas, o de situaciones insalubres en portales, pisos y desagües; sin embargo, en estos casos los derechos ciudadanos no han sido atendidos de manera efectiva como consecuencia del desinterés Institucional; y ha primado de manera evidente la dejación, se ha mirado para otro lado, en lugar de buscar soluciones.

Siempre he dicho que el Sistema Capitalista necesita de los pobres para funcionar en su obsesión de ganar. Las actuaciones injustas de este sistema como el que nos envuelve intentan ser contrarrestadas por gestos solidarios que muchas veces el propio sistema intenta dar visibilidad como si fueran suyos, e hipócritamente los visibiliza a la vez que se lucra de las miserias de las propias víctimas. Hay que estar atentos para desenmascarar esta forma tan perversa de actuar y radicalmente injusta.

Y como hoy va de contrastes; qué suerte tener en esta sociedad la mirada puesta, por ejemplo, en médicos que “quieren seguir siendo leales” con sus pacientes y están dispuestos a objetar ante la ley que excluye del sistema público de salud a inmigrantes sin papeles. O qué suerte tener todavía leyes que defienden los derechos de los ciudadanos a pesar del rechazo por parte de la Subdelegación del Gobierno negándole su residencia temporal. O la de personas presas extranjeras que teniendo el derecho de disfrutar de un permiso, la ley ejercida a través del Juez de Vigilancia, le permite acceder a él por encima de quienes se lo negaron.

Empobrecimiento y solidaridad no pueden continuar formando parte de un mismo sistema socio – económico y de una forma de vida. Cuando parece que triunfa el empobrecimiento de personas y colectivos; con la solidaridad y la justicia que hace frente a las causas, ahí tenemos el reto para ser provocadores de un mundo que en el horizonte del tiempo nos diga que se puede vivir de otra manera. Nos equivocaremos, pero también nos levantaremos.

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