Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Dónde queda el evangelio

Sospecho que se están comenzando a dar y vivir situaciones ante las que ya no valen solamente las palabras, es necesario comenzar a pensar y €œsembrar€Â Â  todos los países  y lugares de gestos pacíficos de denuncia, de reivindicación y de lucha para defender  los derechos humanos que se profanan ante nuestros mismos ojos; esos gestos que hemos visto en grupos, colectivos y personas de otros lugares donde hace muchos años, siglos, no ven la luz de la justicia, pero que ya es hora de hacerlo con urgencia entre nosotros.

En estos pasados días de la navidad un grupo de ciudadanos del Parke Alcosa, en Valencia, un pueblo en forma de barrio dormitorio, situado a ocho kilómetros del sur de la ciudad; donde el 40% de los habitantes están en desempleo y el 70% viviendo bajo el umbral de la pobreza; se han puesto en pie una vez más, y bajo la campaña SOS PARKE han ocupado el centro de Valencia desde hace cincuenta días, junto a la Generalitat valenciana, para denunciar y exigir los derechos sociales más elementales.

El proyecto comunitario en el que están embarcados y ellos mismos han generado desde los años 70, está en situación absolutamente dramática. Se les está retrasando el pago de más de 300.000 ‚Ź, con cinco y hasta seis meses sin cobrar salarios, con lo que significa que un buen número de ellos no pueden pagar alquileres y otras necesidades básicas.

Ante esta situación que ya no aguantan más, han iniciado una serie de medidas de denuncia. Varios miembros en huelga de hambre indefinida en la catedral de Valencia y , en el momento actual en la Universidad. Cuando ya llevan más de 18 días, en un comunicado de hace algunos días, al ser desalojados de la Catedral, el colectivo SOS PARKE, hace público lo siguiente: €œ A las pocas horas que la policía desalojaba de la Catedral de Valencia a los huelguistas hambre de la campaña SOS Parke; se respondía con la toma de la Sede de la Universidad de Valencia,..., sigue la huelga de hambre esta vez en el templo del saber ya que los sumos sacerdotes del templo deísta mandaron a guarniciones de hombres armados y con un uniforme común, desalojar a personas que llevaban ya 13 y 15 días respectivamente sin comer, de esta forma la jerarquía eclesiástica demostró de cómo profanar los derechos humanos es algo asumible por la conciencia deforme de aquellos que su boca se ve desbordada por palabras como amor y perdón, y sin embargo, perdieron el rastro de conceptos tan humanos como piedad, solidaridad, justicia, emergencia o catástrofe social.€

Si miramos y abrimos oídos a nuestro alrededor, probablemente no hiciera falta irse a Valencia para ver situaciones individuales o colectivas semejantes.

Ante todo esto, mi reflexión, hoy, he querido centrarla,  para manifestar mi profundo y total desacuerdo, como persona creyente y como cura, con la actuación de quienes debieran haberse puesto, en nombre del Evangelio, de parte de la defensa de los derechos humanos de estos vecinos y sin embargo han pedido, permitido y apoyado ese desalojo.

Considero que la única señal válida, primera y última de la Iglesia de Jesucristo es y debe ser el Evangelio. Sólo él nos da la identidad, y sobre todo, sólo poniéndolo en práctica nos hará creíbles ante el resto de la sociedad, que espera de nosotros otra manera de proceder. Más tarde, vendrán las equivocaciones o el reconocimiento de no haber acertado; pero que todo esto venga por haber apostado con valentía, nunca como consecuencia del miedo, o lo que es peor, por haber actuado o dejar de hacerlo por connivencia con los poderes económicos o políticos que oprimen, desprecian, marginan y excluyen creando y alimentando pobreza e injusticia.

Nada está diciendo la Iglesia como Jerarquía, aunque sí se dio prisa en otros temas, ante el abuso que se está dando sin conciencia alguna en las medidas socioeconómicas ante esto que hemos dado en llamar €œcrisis€.

No creo que podamos, ni debamos continuar callados y de brazos cruzados por mucho tiempo más. El robo a los más pobres está llegando a situaciones intolerables e insostenibles. No bendigamos con el silencio o por miedo tantas decisiones económicas y políticas que muchas personas y colectivos vienen soportando sobre sus frágiles situaciones personales y familiares desde hace tiempo. No pueden servir, exclusivamente, medidas de tipo asistencialista y de urgencia que tomemos. Que recorten a los ricos, a los bancos y a grupos financieros; a la clase política y a quienes tratan de servirle con sus decisiones, pues ellos son la causa del empobrecimiento progresivo. Que tanta riqueza generada a lo largo de décadas con el esfuerzo e incluso con la explotación de muchos y muchas, sea solamente un derecho social y comunitario, y no el enriquecimiento de unos pocos.

Los creyentes cristianos sabemos muy bien dónde está la Buena Noticia del Evangelio, también para los hombres y mujeres de hoy. No podemos perder la oportunidad de ser fieles a él y a quienes con preferencia, los más pobres, Jesús de Nazaret continúa defendiendo a través de nuestras personas y nuestros bienes puestos en su defensa y a su servicio.

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