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Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Con algunos barrios de la margen izquierda

Los vecinos y las vecinas son, sin duda, lo más importante de los barrios. Si las personas que vivimos en ellos, además, nos organizamos y nos reunimos para debatir los problemas y saber encontrar y plantear alternativas protagonizadas por nosotros mismos, somos más barrio aún. Cada barrio es reflejo del comportamiento y de la situación de sus propios vecinos; de la actuación de las Administraciones sobre ellos; de la preocupación e intervención de los Partidos Políticos o del tejido colectivo creado o destruido.

Probablemente, casi todos los barrios, tienen en su origen luchas y esfuerzos comunitarios importantes y valiosos. Seguro que no hemos sido lo suficientemente agradecidos con aquellas primeras personas y familias que llegaron con toda la ilusión al barrio; con aquel movimiento de lucha y esfuerzo comunitario del que hoy todavía disfrutamos en sus consecuencias. Qué falta de sensibilidad en los responsables municipales al no haber dedicado en cada barrio un espacio o calle al reconocimiento público del trabajo realizado por estos colectivos vecinales.

Pero, con todo ello, estamos remontándonos a los años setenta y ochenta. Entonces, agua, asfaltado de las calles y plazas, construcción de zonas verdes, puesta en marcha de servicios públicos imprescindibles como los de educación, cultura o servicios sociales; fueron consecuencia de muchos esfuerzos compartidos, de muchas asambleas celebradas, de muchos grupos organizados, de mucha conciencia colectiva y bien común, de muchas iniciativas vecinales.

Los años noventa y dos mil, cuando aparentábamos tener casi todo conseguido, sin darnos cuenta, los partidos políticos se habían apropiado de la palabra de los vecinos; las Administraciones públicas de las iniciativas más descafeinadas, a veces triunfalistas, muchas veces justificativas de algo prometido y no realizado, y siempre fruto de su lejanía de los vecinos. ÂżDe cuántas promesas incumplidas podríamos hacer memoria los vecinos de Buenos Aires, por ejemplo?.

Y como si aparentemente nada pasara, el deterioro de los espacios comunes de barrio, la negación de derechos sociales elementales, la criminalización de algunos colectivos concretos y la ruptura de las relaciones de vecindad se han ido produciendo hasta vivir en ciertos barrios, como sucede en algunos de la margen izquierda trastormesina, un avance sin retorno hacia situaciones de empobrecimiento colectivo y personal inconcebibles en una sociedad que ha tenido tantos recursos y los continúa teniendo.

Pero no sé si todo esto importa mucho a los vecinos y vecinas colectivamente. No sé si, hoy, hay muchos y muchas que creen que es posible comunitariamente transformar esta realidad tan extraña, de deterioro de servicios comunitarios o de derechos sociales fundamentales, vivienda, salud, educación,€Śexpoliados por quienes tienen la misión de hacer lo contrario y además cobrando por ello.

De todo esto estamos hablando y planteando conjuntamente diversos colectivos vecinales de Tejares, de Buenos Aires y de otros barrios salmantinos.

La grave carencia de Centros educativos hace que apenas el cinco por ciento de los niños y niñas de esta zona puedan estudiar en sus propios barrios. La ausencia de guarderías públicas hizo que surgiera en el año 1996 una guardería en el barrio de Buenos Aires para favorecer el acceso a ella de niños y niñas procedentes de familias en situación difícil; y en el momento actual corre grave riesgo de no continuar si se niega la subvención pública. El Centro Cívico de Tejares permanece cerrado después de varios meses de haberse terminado su restauración, sin tener noticia alguna sobre la forma de gestión y participación de sus vecinos. Las actividades infantiles del verano se ponen en manos de organizaciones externas a los barrios. Alguna biblioteca del entorno ha sido cerrada sin explicación alguna. Los Servicios Sociales se han alejado de los ciudadanos que debieran ser objeto preferente de estos servicios€Ś

Son algunas muestras que a los colectivos y personas de distintos barrios transtormesinos nos están llevando a tratar de recuperar y a luchar por los espacios públicos y la mejora de las relaciones entre las personas; a sensibilizar y a invitar a los vecinos para que se incorporen a este proceso, así como a exigir a los responsables institucionales y a los políticos para que se impliquen en las soluciones necesarias, sobre todo en un ámbito tan prioritario como el socio educativo.

No puede ser que Salamanca se merezca la situación de estos barrios. Ya lamentamos y denunciamos algunos colectivos, actuaciones tan nefastas para ellos como las que de manera tan discriminada supusieron las inversiones del año dos mil dos, Salamanca Capital Cultural europea; a lo mejor los eventos del año dos mil dieciocho la Universidad pasa el rio y nos da sorpresas. !Qué iluso!.

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