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Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Carta abierta a las instituciones públicas

Con fecha 20 de Noviembre pasado, hace un mes aproximadamente, daba registro de entrada en la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, en la Subdelegación del Gobierno y en el Ayuntamiento de Salamanca, en mi nombre y en el de otras siete personas más un escrito bajo el título “A QUIEN CORRESPONDA EN LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS, DESDE EL BARRIO DE BUENOS AIRES”...

Con fecha 20 de Noviembre pasado, hace un mes aproximadamente, daba registro de entrada en la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, en la Subdelegación del Gobierno y en el Ayuntamiento de Salamanca, en mi nombre y en el de otras siete personas más un escrito bajo el título “A QUIEN CORRESPONDA EN LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS, DESDE EL BARRIO DE BUENOS AIRES”, tratando de expresar y plantear, una vez más, la gravísima problemática del Barrio de Buenos Aires; que, agravada de día de día, no debemos ni podemos demorar más tiempo en afrontarla en sus causas fundamentales.

 

Después de este mes de espera razonable, ni se han dignado contestarnos. Ni un signo de acercamiento, ni de buena voluntad para manifestar la disponibilidad, de una vez por todas, a emprender un camino de salida a una problemática enquistada. Parece que tras demasiado silencio, consentido, y por lo tanto ejemplo de autoinculpación por parte de todas y cada una de las Instituciones que ustedes presiden; parece muy clara la nula implicación en la problemática de fondo, sus causas y soluciones que se proponen.

 

De manera interesada, ninguno de ustedes, públicamente, ha asumido la problemática social e integral que ha venido enquistándose en este barrio a lo largo de décadas. Las  Instituciones que ustedes presiden hoy, repito de nuevo, se han echado fuera en el compromiso de enfrentar sus causas más hondas.

 

Estas causas no son fundamentalmente económicas, como a veces se piensa. Las subvenciones económicas que recibimos a través de la Asociación ASDECOBA, están sirviendo para hacer frente a programas que de otra manera agravarían aún más el problema original del propio barrio. Pero lo fundamental es mucho más complejo y requiere las manos de todos; y esto, todavía no ha podido ser así.

 

Quiero poner a la consideración de ustedes, algunos de estos problemas. Por una parte, y en primer lugar, la masiva afluencia de familias de etnia gitana a lo largo de los 30 años del barrio, (se pasó del 15% de la población en el  primer momento, al 70% actual); y se ha generado un gueto imposible para las relaciones de convivencia, que dado el espacio reducido del propio barrio, se hace explicable esta dificultad desde el punto de vista social. Y, aunque el hecho de haberse agrupado demasiadas familias gitanas, es un problema, la causa mayor radica en la actividad del narcotráfico en las que se sienten  cogidas un número importante de estas familias.

 

Haberse puesto en manos de este negocio es entrar de lleno en la desestructuración más absoluta. Y las consecuencias en niños y niñas, en jóvenes, en mujeres particularmente y en familias es de una dificultad tremenda.

 

Drogas, armas, dinero, enriquecimiento, blanqueo, cárcel, víctimas, pobreza, marginación y exclusión, pérdida de sentido de la vida, escuela de marginación, injusticia, connivencia, trapicheo, engaño, rabia, violencia, drogodependiente, absentismo y fracaso escolar, escuela de delincuencia, deshumanización, desprecios, enfermedad, muerte… y otras muchas realidades dolorosas e incomprensibles del día a día, son sinónimo doloroso y difícilmente solucionable solamente con recursos económicos, o con la acción exclusiva vecinal.

 

En segundo lugar, el control escaso e inoperante sobre el acceso a las viviendas sociales del barrio desde el primer momento, ha generado una descontrolada e inexplicable adquisición de viviendas, tanto en los años ochenta, como en el tiempo actual, cuando algunas familias intentan deshacerse de su vivienda de cualquier manera, y otras familias intentan hacerse con ellas de igual forma. Dinero negro, intercambio de viviendas en precario, kioskos de venta de droga  en lo que se han convertido algunas… de todo, menos sentir por parte de los vecinos que poder acceder a una vivienda social es una responsabilidad comunitaria.

 

En tercer lugar, un espacio de convivencia para apenas 1500 personas, se convierte en un espacio imposible, que no cuenta, que se le criminaliza en toda la ciudad, que institucionalmente se buscan excusas siempre para no encontrar nunca la manera de  ponerse al lado de un buen grupo de vecinos y vecinas que piden que se actúe por parte de quien es corresponsable de su situación a lo largo de años.

 

En cuarto lugar, considero, que estando en el momento actual sufriendo las presencia de una cuarta generación de personas y familias atrapadas por el narcotráfico; este hecho supone haber perdido la oportunidad de haber acompañado en una tarea educativa y social saludable a cientos de personas y familias que ya no saben, ni probablemente quieren, salir de donde el consumo imbécil, violento y deshumanizador ha tomado lugar de presidencia.

 

Y, en quinto lugar, ¿dónde han estado, día a día, ante el requerimiento de los vecinos, la actuación de las Instituciones, obligadas a cuidar y defender a sus ciudadanos y personas?. ¿Dónde ha estado la policía para actuar, en su momento, con la eficacia necesaria? ¿Dónde ha estado la Junta de Castilla y León en el seguimiento de las viviendas a través del servicio territorial? ¿Dónde ha estado el Ayuntamiento de Salamanca ante las quejas y denuncias reiteradas de sus vecinos?

 

Créanme, de verdad, que resulta inexplicable la actitud de las Instituciones ante la claridad con la que hemos planteado los problemas y las soluciones permanentemente. Nos hemos sentido solos y, a veces, algunos de los vecinos, con mucho peligro y dificultades a nivel personal o colectivo. No está siendo muy distinto el momento actual.

 

Continuaremos esperando su colaboración, pero entiendan que en algún momento se nos pueda acabar la paciencia y la espera. Sean, por favor, corresponsables con nosotros. Creo que tengo algunas razones personales y colectivas para pedírselo.

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