Lambas silueta original

Enganchados al running

Eduardo Lambás
¿Corro un maratón?

Empieza el entrenamiento

El muro de la marat%c3%b3n detail

Estábamos con el tiempo justo según mi entrenador y eso que llevo corriendo desde siempre y desde hace cuatro años un poco más en serio. El plan de entrenamiento era exigente y constaba de seis días a la semana de carrera continua para coger fondo.

 

La fecha se había grabado a fuego en mi cerebro y cada paso que daba, cada día que salía a entrenar, era como un sombrero de plomo en mi cabeza.

 

Los primeros días de entrenamiento pasan rápido porque la decisión está cercana, el ánimo fuerte y la fecha de la carrera lejana. El único inconveniente es el clima de Valladolid que te ofrece heladas nocturnas, nieblas matinales o auténticos vendavales que hacen de cada jornada de entrenamiento una gozada…

 

Pasan los días de diario en los que entreno a solas y a horas tempranas y llega el fin de semana en el que quedamos los compañeros de rugby&run que podemos para hacer tiradas largas, superiores a 20 kilómetros.

 

Todavía recuerdo la primera vez que salí con el grupo, con una mezcla de intriga por saber si estaba haciendo las cosas bien y respeto al nivel físico de los demás (auténticas máquinas todos). La sensación de felicidad al llegar a casa habiendo aguantado el ritmo de estas fieras superaba al dolor de piernas.

 

Momentos de ánimo que van sucediéndose a compás con momentos de debilidad, sobre todo mental. Te hablan del muro y no sabes lo que es, pero ya lo tienes miedo. Dicen que en Madrid el muro es muy acusado por coincidir con cierta subida. El muro, según cuentan, suele coincidir con el kilómetro 30 o 32 de un maratón en el que el cuerpo ya llega al límite y queda la suficiente distancia como para plantearte abandonar porque aún tirando de reservas no llegarás a meta. Aparte de físico, que se soluciona entrenando, bebiendo y comiendo, el muro que de verdad da miedo es el mental. Ese muro mental es el que intentas preparar en cada entrenamiento pero que nunca en toda la serie de preparación; al menos yo, he conseguido quitarme de en medio. 

 

Se tira de motivos muy personales, de promesas, de todo lo que eres capaz de reunir en tu cabeza que sea capaz de motivarte y hacerte ir un poco más lejos.

 

Y pasan las semanas y pasan los entrenamientos, pero el muro y el respeto siguen presentes

 

Tiras de amigos, de familia, de profesionales de esto y tienes la sensación de estar dando la paliza a todo el mundo con tu historia maratoniana pero espero que todos lo entiendan y algún día se rían conmigo de todo esto.

 

Ya queda menos para la fecha o todavía queda mucho

 

 

Comentarios

Juan Mañeru 21/04/2014 18:56 #1
Cuando una persona se enfrenta a un reto que exige constancia y determinación pueden pasar muchas cosas pero, en este caso, yo tenía la absoluta seguridad de que tan sólo una lesión podía apartar a Eduardo de culminar lo que se había propuesto. Ahora estás disfrutando de una semana muy especial en la que aparecen muchos sentimientos contradictorios: la marca personal, aguantar el ritmo con el grupo de amigos, no sufrir ningún contratiempo durante la última semana en la que siempre parece que se descansa demasiado... pero, sobre todo, los nervios ante una aventura en la que no sabes cómo puede responder tu cuerpo. Eduardo no necesita asesoramiento porque es inteligente, tiene sentido común y se conoce muy bien. Además, ha entrenado con la constancia e intensidad necesarias y, por todas estas razones, llega a su cita preparado física y psicológicamente para disfrutar a tope de una experiencia que le va a encantar. La semana previa al maratón ofrece sensaciones corporales muy curiosas porque el cuerpo se enfrenta al descanso después de un entrenamiento duro, riguroso y sistemático durante el cual a cualquier corredor se le pasan muchas cosas por la cabeza, especialmente en este caso. Has superado el largo y tortuoso proceso de preparación, esas horas y ese dolor te lo quedarás para siempre, también lo que sientas durante la semana que empieza. El muro es el principal mito del maratón y un calvario que muchos hemos sufrido, pero las personas que entrenan como Eduardo lo ha hecho y calculan bien su ritmo de salida como él lo hará se lo saltan sin pestañear y éste va a ser su caso. El primer maratón es una carrera dura, pero sobre todo resulta una aventura maravillosa con un final de cuento de hadas, eso también te lo quedarás para siempre. Pero, sobre todo, el caramelo del maratón empiezas a saborearlo lentamente conforme pasa el tiempo: primero durante la primera semana con una sensación de satisfacción impagable, después como uno de esos grandes recuerdos que jalonan nuestras vidas. Disfruta el proceso, amigo. Y ahora, fuerza y honor.

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