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Rosana Güiza
Actualidad

Nostalgia de la vuelta al cole

La vuelta al cole detail

Parece que hoy día la vuelta a las aulas es algo completamente diferente para los más pequeños, pero algunos recordamos esos días con nostalgía.

Un lapicero nunca escribe igual de bien que en el momento de estrenarlo. Por más punta que se le saque después, jamás hará los perfectos trazos que hace al principio, cuando está nuevo. Pasaba lo mismo con las gomas. Estrenar una goma de la marca Milán, de las de toda la vida, verde, rosada o blanca, era un auténtico placer. Pero a mi lo que más me gustaba era estrenar libretas. ¡La de libretas que habré dejado a medias! Las escondía y, como tenía tienda, cogía una nueva cada vez que podía, sin que mi padre se diera cuenta, para volver a deleitarme con ese placer que era para mi escribir en la primera hoja, impoluta, lisa, perfecta, de una libreta de cuadritos nueva que se convertía en vieja y fea para mi una vez pasada la primera hoja.

 

No recuerdo grandes broncas cuando mi padre encontraba los cuadernos a medias escondidos. Yo creo que me entendía, hacia la vista gorda y los usaba para sus cuentas del comercio. Otro de los grandes placeres para mi era estrenar libros y, sobre todo, forrarlos. Me quedaban perfectos, sin una arruga. Los abría, una vez acabada mi obra de arte plastificada, y el olor a nuevo que invadía mis pulmones me creaba una sensación indescriptible que hoy soy incapaz de volver a recrear y sentir por muchos libros nuevos que abra ahora.

 

Aquellas sensaciones eran cosa de la niñez y de la ilusión que conllevaba todo aquel ritual de iniciación que realizábamos cada año los días previos al nuevo curso. Los nervios del reencuentro con los amigos de clase, qué profesor te tocaría, un curso nuevo, clase nueva... Cuántos sentimientos tan grandes cabían en esos cuerpos tan pequeños que teníamos.

 

Hoy tengo la sensación de que, visto desde fuera, ya nada es como antes. Los críos de ahora tienen tantas cosas que para ellos es una tontería estrenar un lápiz, una goma o una libreta. Será una imbecilidad para ellos contarles esto o hacerles sentir aquellas sensaciones cuando ellos, con lo que disfrutan y se emocionan, es con un juego nuevo de la Play, de la X-Box o pasando las hojas de un catálogo de zapatillas de marca en una tablet.

 

El respeto y la admiración que sentíamos por nuestros maestros se ha convertido ahora, en muchos casos, en desprecio y falta de respeto amparados bajo la permisividad y falta de coherencia de los padres. Antes un maestro era un referente, ahora es un señor que tiene que ir al psicólogo para poder aguantar amenazas tanto de padres como de hijos. Antes íbamos al colegio a aprender, los ríos y sus afluentes, las comunidades y sus provincias y la historia general de España. Los niños de hoy aprenden según quién gobierne en su comunidad. Así de triste. A pesar de todo esto, esta semana los niños vuelven a la escuela y aún tengo la esperanza y quiero creer que, para ellos, la vuelta al cole de hoy, la viven, a su manera, pero con la misma emoción con la que yo la vivía en mi infancia.

Comentarios

blanca 09/09/2014 15:31 #1
Rosana tienes toda la razon, yo tambien disfrute mucho con aquellas libretas que una prima monja en italia nos traia con que pocas cosas eramos felices hoy no sirven las pequeñas cosas, cada vez es mas dificil contentar a estos niños.

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