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En las nubes

Almudena M. Vega

Y hablando de cambios…

Dicen que cada cierto tiempo hay que hacer cambios.No sé si será cierto, pero parece que nos lo hemos tomado en serio. Y yo me alegro, sea como sea, por lo menos se nota que no estamos dormidos.
Toda Europa habla de que hemos cambiado de gobierno, o mejor dicho, de partido político, lo del gobierno aún está por verse. A mí me sigue pareciendo un poco oportunista decir que nosotros hemos cambiado el gobierno. Realmente, el PP no ha ganado las elecciones, el PSOE las perdió. Pero es un cambio, y no hay que olvidar que en materia económica eso siempre suele ser muy positivo.

Y hemos cambiado más cosas…

La Noria se ha quedado sin anunciantes. Por fin parece que alguien ha decidido dejar claro que “no todo vale” para conseguir audiencia. Bueno, tengo que matizar dos cosas: la primera es que no todos los anunciantes han abandonado el controvertido programa, uno continúa: la astróloga Esperanza Gracia considera que el programa se merece ser patrocinado a cambio de un pequeño espacio de publicidad. Eso no dice mucho en defensa de los límites morales de esta señora, pero es su negocio y nadie puede impedirle que lo haga. La segunda es que, por desgracia, la decisión de “castigar” al programa por su lamentable actuación ante uno de los casos judiciales más vergonzosos de los últimos años, la tomaron los anunciantes, no el público. Ojalá NADIE hubiera visto la entrevista, ojalá, pero no hemos cambiado tanto, se batieron récords de audiencia. Al menos los anunciantes supieron poner límites.

También hemos aprovechado una ayuda europea para promocionar las frutas y verduras españolas en Alemania. Aún hay discrepancias entre quienes aseguran que Alemania sólo nos ha dado “permiso” para poner el anuncio y que el resto lo costeamos nosotros (lo que no sería muy amable de su parte, después de lo que nos hicieron), y quienes aseguran que la campaña se pagará con fondos europeos. Yo hubiera preferido que el dinero se lo dieran a los pobres agricultores que sufrieron la llamada crisis del pepino, pero, al menos se está haciendo algo medianamente útil, sean de quien sean los fondos.

Y eso ha sido en los últimos días. Aún nos quedan más cambios: ¿cómo nos enfrentaremos al caso Urdangarín? ¿Qué haremos con la enseñanza? ¿Qué pasará con la SGAE? ¿Qué haremos con la nueva norma antipiratería de EEUU (una especia de Ley Sinde aplicable desde EEUU a todo el mundo)? ¿Volveremos a ser pioneros en Sanidad gracias al nuevo sistema de trasplante de riñón de donante vivo?

El mundo sigue girando, pero parece que esta vez, estamos decididos a subirnos al carro y mantener el ritmo.

Quién sabe si no serán estos días el principio de un cambio mucho mayor del que nos imaginamos.

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