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En las nubes

Almudena M. Vega

Los niños ya no saben jugar

Decía una monitora en una entrevista que los niños, en los campamentos, ahora aprender a jugar. Que no saben jugar.
A mí me ha recordado los veranos de mi infancia (como los de los anuncios de CasaTarradellas), en el pueblo, todo el día en la calle, en el campo, libre, feliz. No teníamos consolas, no teníamos ordenadores, ni consolas. Pero no nos hacía falta. Había tele y ni la veíamos. Había miles de juegos, vivíamos cientos de aventuras cada verano.

Y eso me ha hecho peguntarme si no estará relacionado que los niños no sepan jugar con que no tengan pueblo (más o menos lo que dice el anuncio de Aquarius).

Este año, por motivos laborales ha tenido bastantes experiencias relacionadas con los niños, la tecnología, los libros infantiles y los juegos. Y he visto casos realmente preocupantes.

Seguro que a vosotros os parecerá una exageración de las mías, pero a mí me parece peligrosísimo que el regalo estrella de las Comuniones este año haya sido el Ipad. ¡Un dispositivo electrónico de casi 500 euros! ¡Para niños de 8, o 10 años! Y eso sin contar el momento económico que pasan las familias y el esfuerzo que habrá sido para los padres. ¿De verdad que un niño de esa edad necesita un Ipad? Estoy segura de que jugará muchísimo con él, pero ¿a qué tipo de juegos? A los que requieren estar sentado, y dado el valor del juguetito, mejor encerrado en casa.

No me malinterpretéis, soy la primera defensora de que los pequeños tienen que conocer las nuevas tecnologías. Es su mundo, les aporta habilidades que no pueden lograr de otra forma y en un futuro serán una gran herramienta.

Pero, ¿no sería mejor que lo hicieran usando el ordenador familiar, el Ipad familiar, etc…? ¿No se estarán utilizando estos aparatos de niñera?

Os cuento otro caso curioso: un jovencito, de 12 años, con un gran potencial, tras haber hecho todo un proyecto electrónico en clase, le pegunto que qué le ha parecido a sus padres, su respuesta fue algo así: “A mí padre no le molesto con estas cosas, porque siempre tiene mucho estrés y mi madre no lo ha visto porque no he hablado con ella estos días. ¡Pero a mis amigos de Facebook les ha gustado mucho!”. A mí se me partió el corazón. Cuando este chico tenga 16 años, y necesite alguien a quién contarle un problema… ¿Creéis que acudirá a sus padres o al primero que le escuche en internet?

Y anécdotas así, hay cientos.

Este verano es un buen momento para desconectar un poco de tanta tecnología. Campo, bicis, fiambreras repletas, excursiones, estrellas, ríos,… y juegos, aquellos juegos de nuestra infancia que casi se han perdido, los que nos hacían saltar y correr hasta perder el aliento.

Por intentarlo no perdemos nada.

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