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En las nubes

Almudena M. Vega

El ruso que quiso guardar el color

Hoy os traigo una historia de esas que se guardan en baúles antiguos y se cubren de polvo, de las que ya nadie se acuerda.

Cuando pensamos en fotos antiguas, todos pensamos en fotos en blanco y negro (que realmente son fotos en grises), o quizás fotos en sepia. Pero ninguno pensamos en las fotos en color. Para todos ése es un invento moderno. Y tiene su explicación, y es que se le atribuye a Kodak todo el mérito por lograr el €œKodakcolor€, el primer carrete a color en 1935.

Pero ni el mérito fue suyo, ni el descubrimiento fue tan tardío.

Cuando N. Niépce consiguió la primera fotografía en 1826 inició también una carrera vertiginosa hacia los avances en ese gran descubrimiento que fue €œguardar los momentos para siempre€. Daguerre logró el primer posado, Talbot redujo el tiempo de exposición,€Ś Todos querían lograr algo nuevo. Y el premio gordo de esta carrera habría sido plasmar en papel el color. Pero parecía resistirse.

Durante décadas, casi un siglo, lo máximo a lo que se llegó fue a colorear los negativos una vez tomados para asemejar las fotos a la realidad. Y así se hicieron las fotos €œpintadas en color€ hasta que en 1935 Kodak sacó el carrete a color. Todos le dieron el premio al descubrimiento del siglo, y ellos, por ignorancia o por orgullo jamás admitieron que no habían sido los primeros.

Y es que, como suele ocurrir en estas cosas, en nuestro mundo se juega en dos ligas: la de primera, que es la del mundo comercial, la del marketing, los premios y los honores; y la del mundo desconocido, aislado y poco comunicativo.

Y así ocurrió también en este caso: en una zona inhóspita de Rusia, alejada de ese primer mundo por la distancia, el clima, la geografía y quizás también la cultura, un hombre había logrado 30 años antes lo que todos deseaban.

En 1909, hizo las primeras fotografías en color (ojo, no coloreadas con posterioridad). Por fin se conseguía plasmar la belleza que nos rodeaba en todo su esplendor. De hecho, tal fue su logro, que el sistema que utilizó en 1909 es muy similar al que siguen utilizando hoy las cámaras digitales para realizar las fotografías de máxima calidad, HDR (Se trata de realizar 3 exposiciones con variaciones pero todas a la vez, en su caso fue de color, hoy se hace con la luz).

Éste fue el resultado: (no tiene trampa ni retoque, la nitidez de sus colores era mayor que la de los primeros carretes a color):

Prokudin-Gorskii
Sin embargo Prokudin-Gorskii nunca fue famoso, murió casi en la indigencia, su logro no salió de Rusia hasta hace sólo unas décadas y las pocas fotos que hizo se conservan únicamente gracias a la devoción familiar de sus descendientes.

Un siglo después nosotros somos capaces de ver la injusticia cometida. Y precisamente eso debería hacernos pensar si no estaremos cometiendo los mismos errores hoy en día, si los mejores descubrimientos no estarán pasando desapercibidos.

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