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En las nubes

Almudena M. Vega

El futuro de la lectura

La vida es maravillosa. Pero a veces va demasiado deprisa y me marea. Es entonces cuando, sin equipaje ni nada, porque nada necesito, escapo a una nube. Todos tenemos alguna nube, o varias. Yo, personalmente tengo muchas. Puede ser el deporte, la música, los libros, la pintura, los crucigramas, un viaje, una película, o pasear, el silencio o el bullicio, la moda, una buena cena, o simplemente un baño, incluso la imaginación. De hecho, esta última es la que utiliza cada noche nuestro cerebro (obra de ingeniería perfecta donde las haya). Siempre he pensado que si el cerebro sueña, es que debe de ser bueno.

Y lo mejor es que, con un poco de suerte, desde la nube lo ves todo desde otro punto, no sabría decir si más enfocado, o desenfocado, depende. Todo parece ir más despacio y todo baja de categoría: lo imposible se convierte en difícil, lo difícil en posible, los problemas se degradan a tonterías, incluso yo, que he huido a la nube porque me creo tan importante como para querer escapar, me doy cuenta de que no soy sino una pincelada más en un cuadro precioso, mi vida, y decido bajar y volver a ocupar mi lugar.

Si serán útiles las nubes, que los señores de la tecnología (yo les llamo así porque no sé quiénes son, pero cada día mandan más en nuestros mundos) han decidido que lo mejor es €œtenerlo todo en la nube€ Ya verán, en breve, todos tendremos todo en €la nube€, créanme. Pero esa es otra historia que merece un post completo, otro día.

Una de mis nubes favoritas son los libros, no sé qué tienen, pero desde pequeñita consiguen abstraerme por completo. Disfruto, aprendo, sufro, río, a veces creo que podría desaparecer todo a mi alrededor y yo seguiría tan feliz con mi libro, sin enterarme de nada.

Pues últimamente esto también me lo están complicando un poquito. Ahora ya no vale con decidir qué libro quiero, ni qué materia o qué título, ahora además hay que decidir si lo quiero de papel o electrónico, y aunque todo lo que sea tener nuevas opciones siempre es positivo, a veces puede convertirse en un lío. A mí me gusta estar al día, así que me he hecho un pequeño esquema para no perderme:

Lo primero es elegir si quiero un libro de papel o electrónico (E-book). El segundo tiene luz, lo que me permite leerlo por las noches en el jardín, o en el campo si coincide, ocupa tan poco tan poco, que por menos de lo que pesa un libro en papel, puedo llevar 1000 electrónicos en mi bolso. Y reconozco que aunque yo no vaya a leerme 1000 libros en una semana, llevar 3 o 4 según los gustos de la familia puede resultar útil. Y ahora ya, puedo marcar en él, pasar las páginas,€ŚPero el de papel es suave por fuera, huele a tinta recién impresa, quizás canse menos mis ojos (es algo que los especialistas aún discuten) y no se le acaban las pilas nunca.

Si tengo que elegir€Śelijo los dos.

Si hemos decidido que lo queremos electrónico, necesitaremos un dispositivo donde leerlo, y aquí se complica un poco la cosa: tenemos dispositivos que sólo sirven para leer libros, y tenemos otros que hacen alguna cosita más, como conectarse a internet y permitirnos ver películas, también puedo ahorrarme el dinero y leerlo en el móvil o en el ordenador. Veamos, tenemos:

- Los lectores de libros electrónicos (los hay retroiluminados y de tinta electrónica (lo mejor, dicen, para la vista), los hay de marca (que generalmente lleva asociada la obligación de usar un formato concreto) o multiformato; Kindle, Papyro, Sony son algunas de las marcas, pero hay cientos, los hay con internet y sin internet, algunos permiten ver revistas o vídeos, otros no, los hay en color y en blanco y negro.

- Las €œTablet€. Son el nuevo boom. O mucho me equivoco o serán el regalo por excelencia de las próximas fechas señaladas. Digamos que son algo intermedio entre un móvil grande y un portátil. No sólo son para leer libros, pero pueden leerse libros en ellas. Y de hecho, están rompiendo todos los rankings de ventas. Ipad va en cabeza, algo que ya no nos sorprende de la marca Apple, que parece que cada vez que saca un producto desequilibra todo el mercado.

- En el móvil. La mayoría de los móviles actuales permiten almacenar y leer libros en ellos. La pantalla pequeña resulta un poco incómoda. También aquí la batalla de las marcas la está ganando Apple con sus famosos Iphone. Pero seguidos de cerca por los móviles con Android.

- En el portátil. Para mí es lo más incómodo en cuanto a lectura, pero lo más funcional en cuanto a formatos, porque prácticamente cualquier formato puede leerse en un ordenador.

Y por último los formatos: muy importante saber qué formato tenemos que elegir según el lector que hayamos escogido. Como esto se estaba convirtiendo en un gallinero sin control, algunos investigadores de e-books propusieron que lo mejor era sacar un formato €œuniversal€ compatible con todos los dispositivos. Y gracias a esos grupos de investigación (orgullosa estoy de que uno sea salmantino), se ha fomentado un formato más o menos universal y libre. Se llama Epub. Se ha intentado que tanto los fabricantes de dispositivos como los publicadores y editores de libros trabajen con epub (aunque trabajen también con otros, pero que el epub no falte). Otros formatos serían txt, pdf, opf, azw,€ŚAsí que, yo, para no complicarme, y pensando que en el futuro es posible que cambie de lector, voy a escoger siempre libros epub.

No estoy de acuerdo con los que aseguran que los electrónicos eliminarán a los de papel. Reconozco que el libro digital tiene sus ventajas, pero el papel sigue teniendo un no sé qué especial. En mi casa, al menos, convivirán en armonía ambos. Porque, a fin de cuentas, lo importante de los libros no es el formato que tengan, sino lo que cuentan dentro.

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