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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

Suicidios y naufragios

En la plaza Sintagma (de la Constitución) de Atenas, uno de los lugares más representativos de la capital griega, sede del parlamento, se suicidó el pasado martes un jubilado de setenta y siete años, Dimitris Christoulas. Señalan las agencias que varios testigos contaron que el hombre se disparó en la cabeza después de gritar que no podía soportar más sus deudas y que no quería generar problemas a sus hijos.

Los medios de comunicación han reproducido una parte de la nota que, según parece, el suicida guardó en un bolsillo. Explica que “Dado que no tengo una edad que me permita responder activamente (aunque sería el primero en seguir a alguien que tomase un Kalashnikov), no encuentro otro modo de reaccionar que poner un fin decente a mi vida, antes de tener que comenzar a rebuscar en la basura para encontrar comida”.

No resulta un hecho aislado, lo que hace que sea aún más preocupante, pues en esta semana la policía ha informado de al menos cuatro intentos de suicidio vinculados a problemas económicos, entre ellos un hombre de treinta y cinco años, hostelero, que está hospitalizado después de beber pesticida por el miedo a que el banco se quedase con su negocio. Se sabe asimismo que en 2010 el número de suicidios se incrementó en Grecia en un dieciocho por ciento.

Este suicidio, considerado también una inmolación, ha convocado a muchas personas a la reflexión y la protesta. El árbol que actuó de último cobijo de este jubilado se ha convertido en un ara. Se unen entre flores y velas mensajes de rabia y solidaridad para con el fallecido y su familia. Se llama la atención sobre las gravísimas consecuencias de la deshumanización de un sistema político, jurídico y económico que en Europa pretendió, y espero que siga pretendiendo, por obra de las premisas socialdemócratas, llegar a ser el más acorde con la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales, tanto desde lo individual, como desde lo colectivo.

En una rueda de prensa, mencionada hoy en televisiones y radios, el portavoz del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gerry Rice, ha afirmado que su institución se siente “profundamente triste” por el suicidio del jubilado heleno “por motivos económicos.” En esta comparecencia este señor ha hablado también de España. Ha dicho que “todos vemos que los mercados siguen manifestando cierta volatilidad y eso exige mantener el esfuerzo de reforma, y los presupuestos forman parte de este esfuerzo”, aunque reconoció que el FMI todavía no ha evaluado con detalle el contenido de éstos. Por cierto, este organismo ha fracasado una y otra vez desde que muy pronto se vio su incompetencia para prevenir la crisis financiera. A ver si se esfuerzan ellos para reformar en profundidad el injusto, caótico e ineficaz sistema económico y financiero internacional, no vaya a ser que esa “volatilidad” se lleve por delante el Estado Social y los derechos de las personas.

Los mandamases de la Economía mundial, aquellos que aparecen en los medios de comunicación y los que realmente dirigen la situación, se han otorgado a sí mismos poderes para definir en qué consiste lo que llaman la ortodoxia económica, una especie de pensamiento único que se presenta sin alternativa posible. Irán decidiendo, y ya nos informarán, cómo debemos articular los sistemas sanitarios, educativos…

Ahora que tanto se recuerda el naufragio del Titanic, incluso se estrena el laureado largometraje en 3D, no dejo de pensar que de los cálculos ortodoxos de los diseñadores de aquel gran buque se concluía que era insumergible. Apareció el iceberg y ya se conoce el resto de la historia. ¿Qué puede provocar la dura y fría avaricia, peor que aquel iceberg, por la que navega la ortodoxia económica?

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