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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

Infancia, pobreza y “austericidio”

El Grupo Municipal Socialista presentó al Pleno del Ayuntamiento de Salamanca en diciembre de 2011 una moción para que se elaborara y aprobara un “Plan de infancia del municipio de Salamanca (2012-2015)”. 

Los planes municipales de infancia, algunos con el rótulo de plan de infancia y adolescencia, por remarcar su extensión temporal hasta el que habitualmente configura el plan de juventud, han devenido útiles, eficaces y eficientes, en mayor o menor grado, obviamente, según el acierto en su confección y su posterior aplicación, para mejorar la gestión y los resultados de los programas y las decisiones aisladas, e incluso deslavazadas, que se habían venido adoptando con anterioridad a la aprobación del plan. Aunque aquella moción no fue aprobada por el Pleno, al no contar con el respaldo del Grupo Municipal Popular, la necesidad de actualizar y potenciar las políticas sobre la infancia y sus derechos continúa estando presente en buena parte de las propuestas e iniciativas que prepara el Grupo Municipal Socialista, así como en el trabajo constante con organizaciones ciudadanas que centran especialmente su atención en este trascendental asunto. Urgen ahora nuevos planes de infancia municipales y autonómicos, y así se desprende de los informes que se hacen públicos al respecto.

 

Como es sabido, el 11 de diciembre de 1946 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas acordó la fundación de la UNICEF y el 20 de noviembre de 1989 aprobó la Convención de los Derechos del Niño (el 20 de noviembre se ha convertido en el Día Universal del Niño y la Niña). Asimismo, la Constitución Española en su artículo 39.4 establece al respecto y con carácter general que “Los niños gozarán de la protección prevista en los acuerdos internacionales que velan por sus derechos”.  Pues bien, acaba de presentar el Comité de Unicef Castilla y León el informe “La infancia en Castilla y León 2014. Una aproximación a los derechos de la infancia”, de lectura muy recomendable (http://www.unicef.es/sites/www.unicef.es/files/informe_cyl.pdf). Se trata de un informe muy amplio y atinado en la facilitación de datos, la interpretación científica de los mismos y la formulación de resultados, propuestas y conclusiones.

 

Se señala, así las cosas, que Castilla y León en la actualidad “cuenta con problemáticas estruc­turales como el escaso peso demográfico de la infancia y la despoblación infantil de muchas comarcas, hechos que, aunque agravados por la crisis, son muy anteriores a ella”. El porcentaje de población infantil es del 15,35 por ciento, tan solo superior al de Galicia y Asturias, y eso que “los niños de origen extranjero representan el 9,2% de la población infantil en Castilla y León. En el año 2002 este porcentaje apenas llegaba al 2%. En cifras absolutas se ha pasado de 8.353 a 37.997 niños extranjeros. Su procedencia es mayoritariamente de Europa (46,5% del total), América Latina (28,5%) y África (21,2%)”. En Salamanca, por ejemplo, la población menor de dieciocho años se encuentra en el 14,54 por ciento del total.

 

Se afirma también que “en 2012 (de acuerdo con los datos del INE, en la Encuesta de Condiciones de Vida) el 24,9% de los niños y niñas en Castilla y León estaban en riesgo de pobreza o exclusión social (en inglés “At Risk of Poverty or Social Exclusion”, AROPE), valor por debajo del promedio de España (33,8%), pero por encima del 21,7% del AROPE para el conjunto de la población de Castilla y León. Esto supone que la pobreza afecta en mayor medida a la infan­cia que al total de la población castellana y leonesa”. La situación está yendo a peor, pues España es ya el segundo Estado de la Unión Europea con mayor índice de pobreza infantil, solamente superado por Rumanía, según indica el informe de Cáritas Europa sobre el impacto social de las llamadas medidas de austeridad, presentado ayer en Atenas (http://www.caritas.eu/functions/policy-advocacy/child-and-family-poverty).

 

Manifiesta Cáritas Europa, con razón, que “está firmemente convencida de que la erradicación de la pobreza infantil y familiar en Europa es posible si se moviliza un nivel suficiente de voluntad política”. Que así sea.

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