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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

Feliz año nuevo

Finaliza 2011. Se habla de él como un año difícil en los resúmenes que ofrecen los medios de comunicación por estas fechas. Lo peor es que ese sobrenombre no solo suena a balance, sino también a advertencia sobre 2012. Algo así como “otros vendrán que bueno le harán”. En este sentido, recuerdo aún cómo se puso de moda a finales de 2008 felicitar 2010, esperando que pasara pronto 2009, año que, según decían muchos augures del mundo financiero, iba a ser el más duro de la crisis. Esperemos que la llegada de enero no se perciba como una amenaza, aunque el resumen publicado por los medios de las medidas presupuestarias y fiscales adoptadas hoy por el Consejo de Ministros para 2012 resulta cuando menos inquietante.
¡Pobre enero! Eso, pobre. Se ha convertido en la sociedad contemporánea en el mes de los sacrificios económicos, y no únicamente por su famosa cuesta. Siempre originó la preocupación propia de la incertidumbre. Por cierto, seguramente pocos se acuerdan de Jano, uno de los dioses romanos más antiguos y populares, representado con dos caras contrapuestas que observan de Este a Oeste, a través de las puertas de su templo, el pasado y el futuro. A él se le sigue dedicando, sin embargo, este primer mes del año, privilegio que con justicia y mejor criterio astronómico quitó a Marte (marzo) en pleno debate sobre la mejora del calendario juliano. Ni siquiera la transformación del término latino “Ianuarius”, singularmente acusada en el castellano (se convierte en enero), sobre todo si se compara con otros idiomas (xaneiro, gener, janeiro, janvier, januar, january, gennaio), ha variado el significado ancestral de esta bisagra del calendario.

A Jano se encomendaron emperadores y esclavos buscando la conversión en hechos de los mejores deseos para el nuevo año. Persiguieron asimismo su sabiduría, con mayor o menor ahínco, para examinar con acierto lo pretérito y extraer las debidas conclusiones. El tiempo continuo y su paso inexorable, inundan las reflexiones y las meras sucesiones de recuerdos ordenados con pautas intuitivas. La edad, la actitud y el trato deparado por la vida, entre otras circunstancias condicionantes, determinan el color y el brillo de la mirada que se encuentra con la de Jano en las postrimerías del año, así como el ímpetu, el sosiego o la indiferencia a la hora de alejarse de su otro rostro. Se ha perdido la juventud, por mucho que se intente negar, cuando la principal aspiración consiste en repetir la experiencia doce meses después con la compañía inalterada de las personas queridas. Y es que infancia y juventud resultan incompatibles con la preocupación por la huida del tiempo y su repentina finalización para el viajero que desconoce dónde será apeado.

Se suceden recuerdos y metas individuales y colectivas. Hace diez años, ya diez años, estábamos a punto de estrenar el euro y la capitalidad europea de la cultura de Salamanca… Mañana se cumplen setenta y cinco del fallecimiento de don Miguel de Unamuno… En 2012 hemos de seguir esforzándonos por superar la crisis económica y, por supuesto, que no se nos olvide, debemos luchar para que esta crisis no se utilice como excusa para recortar o suprimir el Estado Social y los derechos propios del mismo, cuya conquista tanto trabajo y sacrificio han costado.

En fin, “tenemos un pasado que debemos recordar. Tenemos un porvenir que podemos desear” (Carlos Fuentes). Recibid mis mejores deseos para 2012.

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