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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

De reforma universitaria

Se cumplen hoy veinticinco años de la constitución de la primera Junta de Gobierno (cambió su nombre a Consejo de Gobierno en 2001) de la Universidad de Salamanca con representación de todos los sectores de la comunidad universitaria. Celebró su reunión, presidida por Julio Fermoso, elegido rector por el Claustro Universitario dos meses antes, los días 16, 17 y 18 de diciembre de 1986, con un extenso orden del día en el que se abordó, entre otros asuntos, la reforma de los Estatutos o un plan de informatización de la Universidad.
Se ponían así en funcionamiento los principales órganos universitarios de gobierno y de representación de conformidad con lo previsto por la Ley de Reforma Universitaria de 1983 (LRU).

La LRU supone un espléndido ejemplo de la década del cambio (1982-1992), una de las etapas más interesantes de la historia de España. Se confinan los demonios del pasado. Se reconquista el futuro. Se descubre la falsedad de la tesis determinista del destino trágico e inapelable de la convivencia en democracia, en libertad. Se espantan muchos de los complejos sentidos o sugeridos. Se reinventan con vigor el europeísmo y las Comunidades Europeas.

Afirma la LRU que la democratización de la universidad supone “la más sólida base para la sociedad estable, tolerante, libre y responsable” y que “la ciencia y la cultura son la mejor herencia que las generaciones adultas pueden ofrecer a las jóvenes y la mayor riqueza que una nación puede generar, sin duda, la única riqueza que vale la pena acumular”. Propone un modelo de vida académica encaminado a “conseguir unos centros universitarios donde arraiguen el pensamiento libre y crítico y la investigación”, porque solamente así la universidad será “un instrumento eficaz de transformación social, al servicio de la libertad, la igualdad y el progreso social, para hacer posible una realización más plena de la dignidad humana”.

La Universidad de Salamanca impulsó la reforma y aprovechó la ocasión (democratización, crecimiento, dotación de recursos humanos e infraestructuras, mejora de la calidad). Fueron los tiempos del proyecto, el grupo, el liderazgo compartido, la implicación y el compromiso, en definitiva, los tiempos del cambio. Esta reforma se construyó sobre el reconocimiento de la autonomía de las universidades como garantía institucional (artículo 27.10 de la Constitución Española) y continuó por ello los intensos debates iniciados unos años antes a propósito del proyecto de Ley de Autonomía Universitaria (LAU).

La reforma universitaria iniciada con el comienzo de los ochenta no ha llegado a concluir del todo. Han cambiado las materias objeto de discusión, los contextos sociales y políticos, hasta las preferencias generacionales, pero no se ha dejado de hablar de reformas. La democratización se acompañó de una dotación de medios humanos y materiales sin precedentes (de 1984 a 1991 aproximadamente). Se buscaron el acceso a la Universidad desde la igualdad y la mejora de la calidad. Son los primeros noventa los años de los nuevos planes de estudios, de la aparición de los créditos para medir la duración de asignaturas y carreras.

La Ley Orgánica de Universidades de 2001 tiende a marcar distancias de la Universidad de la LRU generando problemas diferentes en busca, según se dice, de la calidad de un sistema gestionado ya en su conjunto por las Comunidades Autónomas, por lo general sin programas de financiación para lograr los nuevos objetivos. La modificación de esta ley en 2007 se centra principalmente en la aplicación de los parámetros del Espacio Europeo de Educación Superior y en la consecución de la excelencia (gran palabra mágica). Empieza así otra versión de la reforma universitaria, treinta años después, con la mala fortuna de su coincidencia con la crisis económico-financiera. ¿Cuál será el capítulo siguiente?



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