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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

Ciencia, lotería y sueños

El organismo de Loterías y Apuestas del Estado ha presentado el pasado 15 de julio una campaña publicitaria titulada “250 años cumpliendo millones de sueños”. Se emite desde entonces en las cadenas de televisión un anuncio conmemorativo de estos dos siglos y medio de sorteos de la lotería nacional.

Se trata de un spot bien confeccionado que recuerda a algunos beneficiados por la fortuna en sorteos celebrados desde 1812, personas a las que el premio obtenido les permitió cambiar sus planes iniciales y, con ello, alcanzar sus sueños, vinculados la mayor parte de ellos al emprendimiento en diversos ámbitos. Se hicieron realidad ideas, proyectos o aventuras que únicamente estaban pendientes de financiación.

 

La narración de las historias recogidas, con ciertas llamadas a los sentimientos y a la magia, conduce al reino de los sueños cumplidos sin olvidar la relevancia del espíritu emprendedor o innovador. En fin, guste el anuncio más o menos a su receptor, lo cierto es que contiene un mensaje razonable que se corresponde con el eslogan publicitario general.

 

Esta campaña dispone también de una versión para la radio. Pretende remarcar sin imágenes, lógicamente, el mensaje del cumplimiento de los sueños, de la consideración de la lotería nacional como la gran fábrica española de sueños hechos realidad. Sin embargo, la narración cambia notablemente e introduce una llamada subliminal muy alejada del sentimentalismo y de la magia.

 

Aparecen en las historias contadas tintes ventajistas y se minusvalora la investigación, el desarrollo y la innovación, así como el emprendimiento personal y empresarial. Subyace la peor versión del “que inventen ellos”, desde una perspectiva descontextualizada y evidentemente anacrónica.

 

Cuentan las cuñas radiofónicas casos en los que personas de otros países tenían sueños científicos, tecnológicos o empresariales, sueños conducentes a la fabricación de productos de vanguardia o a la articulación de técnicas o servicios innovadores, mientras los españoles aspiraban solo a que les tocara la lotería para comprar después lo que aquellos habían inventado soñando y trabajando con sabiduría, esfuerzo y tesón.

 

Contraponen sueños que contribuyen al progreso común a otros simplemente hedonistas, que se presentan como signo de inteligencia. En definitiva, un despropósito en una sociedad que ha de interiorizar el valor de la ciencia y la investigación como única vía real para convertir los sueños en progreso y bienestar. No procede a estas alturas que se envíen mensajes que desprecian la actividad científica, la innovación y el emprendimiento en España, confiando nuestro país en exclusiva al azar.

 

Siempre resulta inconveniente el desprecio de la ciencia, pero más ahora, pues se suceden en los últimos meses las noticias que se refieren a la pérdida de talento, del que se aprovechan otros países, que fichan a personas bien preparadas, dedicadas a la investigación, el desarrollo y la innovación. Además, no cesan los despropósitos del Gobierno de España en materia de captación o retención de talento. Los recortes han puesto en jaque al propio Consejo Superior de Investigaciones Científicas y han llevado a que resulte prácticamente imposible la incorporación de nuevas personas a la actividad docente e investigadora, como denuncia con acierto el Colectivo Carta por la Ciencia (http://conimasdmasihayfuturo.com/).

 

Ahí están, entre otros graves errores, la reducción de plantillas en las universidades y centros de investigación, así como la práctica desaparición de las becas de investigación y hasta de las becas de colaboración o de iniciación a la investigación, cuya partida ha disminuido a la mitad en año y medio, lo que supone, por ejemplo, que en la Universidad de Salamanca, conforme indica la resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado del 13 de julio, habrá en el curso 2013-2014 como máximo sesenta y ocho becas, peor dotadas y que probablemente no se cubran por los nuevos requisitos, en vez de las ciento siete que se concedieron para el curso 2011-2012.

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