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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

ÂżPor encima de nuestras posibilidades?

Se da por supuesto como característica indiscutible e inmanente del origen de la crisis económica, financiera e institucional que padecemos que €œhemos vivido por encima de nuestras posibilidades€. Esta afirmación aparece con frecuencia en conversaciones de café y de consultorio médico, en elucubraciones de tertulias y de columnas de prensa.

La conclusión, por consiguiente, para quienes asumen sin más esta idea, no puede ser otra que todos hemos sido responsables de la situación socioeconómica y que por ello, en buena medida, nos merecemos esto y lo que venga, incluidos los recortes en los derechos reconocidos como fundamento del Estado social y democrático de Derecho.

Se oye tanto la sentencia citada que hasta las víctimas que más sufren la crisis y las erróneas decisiones adoptadas, según se dice, para resolverla, llegan a considerarse culpables de la situación porque €œno existe pecado sin penitencia€. Así, hace unos días, dos personas mayores, seguramente perceptores de una pensión mínima, comentaban en la sala de espera de un centro de salud los nuevos gastos que estaban asumiendo como consecuencia del €œmedicamentazo€ y otros recortes o repagos y subidas de impuestos, tarifas, tasas, precios públicos,€Ś La conversación se zanjó con la intervención de un tercero que espetó sin más la susodicha frase.

Considero, sin embargo, que esta imputación generalizada a la sociedad y sus integrantes no resiste análisis alguno. ÂżHemos vivido por encima de nuestras posibilidades? ÂżA quién se refiere el €œhemos vivido€? ÂżQué posibilidades son las que fijan este índice definido a la ligera? Me parece más acorde con la realidad afirmar que €œalgunos, muy pocos, han vivido por encima de nuestras posibilidades€, guiados por una codicia sin límites fomentada por la desregulación de los mercados financieros y los principios insolidarios del neoliberalismo económico, de las tesis neoconservadoras. El socialismo y la socialdemocracia europeos, también en España naturalmente, erraron por omisión en un principio y padecieron una especie de síndrome de Estocolmo cuando se dieron cuenta de que estaban secuestrados por un orden económico-financiero injusto y contrario al Estado social, cuyo modelo, junto con el euro, se habían convertido en el enemigo a batir.

La mayor parte de la ciudadanía se ha esforzado desde los ochenta, también en los años previos a esta crisis, para lograr la consolidación en España del Estado social y democrático, con retribuciones notablemente inferiores a la de otros Estados de la Unión Europea y, eso sí, con una fuerte presión consumista que produjo un alto endeudamiento privado que ha beneficiado principalmente a unos pocos, los que sí que vivieron por encima de nuestras posibilidades, los que, según figura en los informes sobre la situación económica, han llevado sus capitales ahora fuera de España y han conseguido que la deuda privada se haya convertido en pública y paguemos entre todos por ella unos intereses altísimos, incompatibles con la recuperación económica y la generación de empleo.

Ya resulta inaceptable que sea la ciudadanía la que pague los excesos de esos pocos, la mayor parte especuladores españoles e internacionales que no puede conocer la opinión pública, pero aún más, si cabe, que asimismo se nos quiera hacer creer que los culpables de la crisis somos la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas, así como el Estado social que está obligado a garantizar la igualdad efectiva y todos los derechos fundamentales gracias a un sistema tributario progresivo y adaptado a los niveles de renta, en el que contribuyan de verdad los causantes y beneficiarios de esta crisis.

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