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Victorino García Calderón
Blog de Victorino García

Mi maestro Ara Güler

Hace unos días mientras asistía como observador, junto a un grupo de amigos, a una de las representaciones religiosas más genuinas y atávicas de las tierras rayanas con Portugal: la romería de “La Ribeirinha o La Riberiña” que se celebra a finales de mayo justo en la frontera entre Alcañices y Bragança y que congrega a algunos miles de fieles de un lado y otro unidos por su fe, su condición de rayanos, el intercambio y la ausencia premeditada de de fronteras, no sólo políticas o gegráficas, sino también socio-culturales y religiosas (acuden a la cita varias imágenes de la virgen María desde distintos pueblos de la zona, ya sean españoles o portugueses). Auténtica Raya donde las haya.
En un lugar como este, el atractivo, para una persona atea como yo, radica en el análisis y la observación de esa extraña mezcla de personas de distinta índole y condición poniendo todo lo que se sabe para resumir en un pequeño reportaje fotográfico todo el barullo que allí se congrega.

Estábamos en esta tesitura, mis amigos y yo, cuando uno de ellos me hizo una pregunta:
  • ¿Viste la edición de El País del sábado la entrevista que hacían al que consideran el “ojo de Estambul”?
  • Pues no, vivo en un pueblo sin prensa y el sábado no pude ver nada en ella, respondí.

Pues búscala, que te puede ayudar a entender algo de lo pasa aquí.

Efectivamente, al día siguiente me puse manos a la obra, y cuando llegué a la web oficial, me di cuenta que algunas de las fotos que allí había ya las había visto en recopilaciones de lo que había sido el Estambul de hace 40, 50 o 60 años atrás, pero que no sabía que pertenecían a un hombre tan increíble como maravilloso fotógrafo llamado Ara Güler. Periodista, armenio de nacimiento,afincado en Estambul y perteneciente a la celebérrima agencia Magnum Photos que fundara el maestro Cartier Bresson, al que admira, junto a Ansel Adams y a los que considera, junto otros tres o cuatro, maestros de la fotografía “pero no artistas”. Para él “el arte pertenece a los grandes de la pintura o de la música como Monet o Mozart” dice en la entrevista, la fotografía es algo que no se puede llamar arte, capta la historia, pero ni siquiera la hace.

Siento discrepar de este gran maestro de la fotografía que nada tiene que envidiar ni a Bresson, ni a Ansel Adams, ni a Doisneau, ni a nadie. Sólo hay que dejarse llevar por “su ojo” para comprobar que todos los que no conocimos Estambul cuarenta años atrás al deleitarnos con sus instantáneas estamos viendo HISTORIA (con mayúsculas). Su web tiene un pequeño pero exhaustivo resumen de más de 700 imágenes (su archivo es de varios millones) que una vez que te pones a verlo no es posible dejarlo, si tienes tiempo para ello. Sus fotografías en blanco y negro o color son casi perfectas de encuadre, composición y medición de luces imposibles, pero lo más maravilloso es que son humanas, poéticas y sencillas a la vez, y la mejor síntesis que se pueda hacer de una ciudad en la que el ir y venir de millones de personas puede no dejarte pensar.

Toda una lección de lo que hay que hacer cuando te metes en un barullo humano y se sabe por dónde empezar, aunque sea en la Riberiña de La Raya.

Victorino García Calderón
discípulo del mirar de Ara Güler

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