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Victorino García Calderón
Blog de Victorino García

De estrellas y estrellados

Hay estrellas por doquier, en el firmamento y alumbrando las valles salmantinas. Lejos ya de los circos de las elecciones pasadas y del macro-botellón consentido por el Ayuntamiento de Salamanca en el que miles de jóvenes de toda España y parte del extranjero dejaron la ciudad como si del día San Fermín en Pamplona se tratara, es decir, echa unos zorros, mientras, a un pequeño grupo de jóvenes que protestaba por ello, no se le hacía ni caso. No había más que dar una vuelta al amanecer del día siguiente por el centro de la ciudad -mientras vamos a trabajar- para darse cuenta de que algunos no tienen crisis y que la pagamos los demás con nuestros impuestos y con los servicios de limpieza municipales echando horas extras para recoger toneladas de basura cristales rotos y vomitonas. Todo ello en beneficio de unos pocos hosteleros y en perjuicio de muchos vecinos que no pudieron pegar ojo en toda la noche, aunque tuvieran que trabajar al día siguiente.

Lejos, también, del discurso del rey en el que dijo pero no dijo, sin decir en sí, que tanta familia quiero, que quiero porque no quiero y tantos aplausos recibo de los señores diputados que no padecen crisis, mientras otros pagamos impuestos para mayor gloria de sus señorías y majestades.

Lejos de todo ello, el solsticio para unos, la navidad para otros, transcurre con un tiempo apacible, frío por las noches, soleado y agradable, por el día, mientras la Moncloa cambia de inquilino, que no de inquilinato y la vida continúa en esta Salamanca adormecida en la que entre los destellos de la iluminación callejera brilla la acción callada de los chico y chicas del 15-M que están distribuyendo un calendario en el que salen como su madre los parió, solo que crecidit@s.

Comercio SalamancaMucho más lejos aún, están algunos de los pequeños comercios familiares que han decidido mantenerse abiertos estas fiestas antes de cerrar definitivamente en los próximos meses, debido a la maléfica presión que las grandes superficies multinacionales ejercen sobre ellos y a la casi nula repuesta de los salmantinos a sus demandas de consumo amistoso y fraternal. Lo vienen haciendo desde hace decenios, tanto en la capital como en la provincia, no en vano en los últimos años se han cerrado cientos de estos negocios con un saldo de empleados prejubilados, jubilados y en el paro, que no es para tomarlo a broma, por mucho que nos hayan vendido la moto de que las grandes superficies vinieran cargadas de beneficencia con no sé cuantísimos puestos de trabajo. Ya me gustaría confrontar el número de unos y otros, a ver si de verdad hemos salido ganado, como dijo en su día el, entonces, alcalde de la ciudad: el ínclito e ilustre D. Julián Lanzarote Sastre, que nos llenó los barrios de grandes superficies y de grandísimos €œcontenedores culturales€ que ahora se presentan como símbolos de la casi-nada y que hay que cerrar, como los comercios, porque no se pueden mantener. Tanto gasto para que la ciudad fuera €œculta y limpia€. Limpia, no sé si más que antes €“limpiar, lo que se dice limpiar, se limpia mucho- pero culta, desde luego que tampoco más que antes de los dichosos €œcontenedores€.

Retratos CongresoEl cierre de comercios y negocios familiares es digno de un estudio más profundo que dejo a sociólogos, historiadores o simplemente estudiosos del tema. Yo lo he registrado en algunas fotos que en su día daré a conocer más ampliamente y que no serán una mera colección en la que estén todos y cada uno de ellos, como si de una colección de cromos se tratara. Será un trabajo sentido, lleno de emotividad, un homenaje a todos los que he fotografiado y a los que no he podido hacerlo, porque empecé el trabajo cuando ya habían cerrado establecimientos de mucha raigambre y otros, porque aunque no lo parezca, no estoy todo el día en la calle, tengo que trabajar para comer, que de la fotografía artística no se puede vivir en esta ciudad, porque casi nadie paga por algo que hace todo el mundo: €œapretar un botón€ tomando un pequeño fragmento de la realidad que nos rodea. Algo que cuando se transforma en cuadro pintado se puede pedir hasta casi 12.000 euros por cada uno. Y si no, que se lo digan a Hernán Cortés Moreno que por 34 retratos de algunos parlamentarios habidos en la democracia, ha cobrado la sabrosa suma de 400.000 euros. Y luego dicen que nos apretemos el cinturón, que la Casa Real mostrará sus cuentas, pero no todas, que el 2012 será un año muy difícil lleno de recortes para algunos (los de siempre), que la recesión está a la vuelta de la esquina, que el número de parados sobrepasará los cinco millones... Âżno pararán?

Lo dicho: unos nacen con estrella y otros estrellados, aunque sea contra esta ciudad que, a pesar de todo, sigo amando.

Victorino García Calderón
Profesor del mirar y fotógrafo.

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