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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Rodrigo Delgado Lozano

Rodrigo Delgado Lozano es un creador fascinado por los objetos poetizados que, fuera de su contexto, crean un discurso visual repleto de ironía y belleza. Estudió el Grado de Comunicación Audiovisual en la Universidad para convertir sus trabajos en Arte Visual, para deleitar al espectador con buena técnica inundada de imaginación

Rodrigo adora su tierra, admira el arte culto y las tradiciones del Tiétar, su humor y su destreza enriquecen el mapa de Candeleda gracias a sus Micropoemas Audiovisuales, imágenes montadas con sabiduría para valorar la belleza de objetos con narración, cine con poesía Dadá, con estética determinada por lo abstracto, por lo alegórico, una delicia encontrase con el imaginario de Ramón Gómez de la Serna.

 

¿Qué destacarías de la cultura y del arte en Candeleda?

 

En primer lugar, destacaría el arte y la cultura popular alejados de las grandes urbes y a la sombra de la Sierra de Gredos. Desde el folklore, con sus canciones tradicionales que hacen referencia a la siembra, la recolección, las fiestas tradicionales…, hasta las leyendas e historias que los paisajes de la zona esconden. Todo esto propagado por la tradición oral, el boca a boca, aunque gracias a los medios con que se cuenta hoy en día se puede recoger para la memoria.

Por otra parte, la arquitectura de todo el Valle del Tiétar y parte de La Vera. Esas casas antiguas en las que se pueden ver las vigas de madera decorando las fachadas, y en todas ellas geranios y flores que llenan las calles de frescura, olores dulces y alegría.

 

La trashumancia: tengo la suerte de vivir en una de las calles por las que en época de trashumancia, a principios del estío y con la llegada de los vientos fríos, pasan los rebaños de vacas y de ovejas que suben o bajan de la sierra. Los cencerros que te despiertan por la mañana y que son observados con mucha curiosidad y silencio por todos los vecinos y transeúntes de la calle.

 

Finalmente, hay que destacar la cultura Vetona. Muy cerca de Candeleda, se encuentra el castro celtibérico de El Raso, donde se puede contemplar, en la inmensidad del paisaje, las ruinas de lo que algún día fue un poblado vetón y del que probablemente en la actualidad, se puedan encontrar reminiscencias tanto culturales como genéticas entre las gentes de la zona.

 

¿Cómo le afecta la luz y los colores de la Sierra de Gredos?

 

Todas las mañanas salgo a la terraza a ver cómo el sol impregna de colores la imponente Sierra de Gredos. Me atonta, me abstrae, mi hipnotiza. Cada día la sierra es distinta, los colores no son iguales de un día para otro, ni la luz. Es cambiante. En invierno, el marrón y el verde oscuro de los árboles contrasta con el cegador blanco de la nieve en lo más alto. En primavera se carga de colores vivos: amarillos, verdes, naranjas, rojos… En verano, los colores de la primavera comienzan a oscurecerse muy poco a poco hasta que el otoño hace acto de presencia y convierte los colores vivos en colores dormidos, marrones oscuros, que esperan la llegada del invierno y el frío para volver a vivir en primavera.

Vista desde la terraza de mi casa.

 

Todos estos colores rodeados del azul, a veces casi verde esmeralda, del agua de la garganta, de los charcos que en verano permanecen llenos de frescura y vida.

 

El color rojo de los pimientos que más tarde serán pimentón, y el verde casi marrón de las hojas secas de tabaco que se resquebrajan solo con mirarlas, están presentes por todas partes.

Curioso en los días de otoño ver cómo se alzan finos hilos de humo por toda la Sierra de Gredos, gente que quema los rastrojos que se han acumulado durante todo el verano. El humo gris que juguetea entre los árboles verdes, escapando hacia el cielo azul y convirtiéndose en casi trasparente.

 

Es un placer contar con una gama cromática tan amplia de colores naturales y vivos que poder plasmas en cualquier soporte.

 

¿Qué luces y sombras definen Candeleda?

 

Si tuviese que decir un color con el que definir a Candeleda, sería el naranja. Por la mañana la luz es naranja, por la tarde naranja, hasta por la noche es naranja. Un color naranja que en las noches de primavera se mezcla con el olor a azahar, conformando un juego de sensaciones prácticamente sinestésico.

Luces y sombras anaranjadas sobre Candeleda.

 

Cuando caminas por las calles, el sol proyecta una luz dura y naranja, pero cálida y acogedora. Una luz que proyecta sombras cortantes, con los contornos definidos. Siluetas y figuras en forma de sombras que se extienden por los suelos de las calles en todas las direcciones, conformando otra visión de Candeleda totalmente distinta a la habitual.

 

Al final de la tarde, cuando el sol cae, esas sombras se alargan, crecen y se empiezan a difuminar, confundiendo los contornos y proyectando figuras casi abstractas. Sin embargo, si observas la sierra, esas sombras cortantes desaparecen y se pierden entre árboles y arbustos.

 

¿Qué paisajes reales y de ficción le emocionan?

 

Me gustan los paisajes inexistentes, imaginarios, aquéllos casi propios de un escenario de dibujos animados, donde se pueden encontrar cosas irreales e imposibles. Unos paisajes donde los colores pastel, muy saturados, impregnan de vida una realidad ficticia pero posible.

Puente romano de Candeleda. Paisaje real.

 

En Candeleda, el hecho de perderse a veces por bosques o aledaños me acerca a esos paisajes repletos de color y de vida.

 

¿Con qué pintor o corriente artística te sientes identificado?

 

Desde pequeño siempre he tenido una especial admiración y atracción por Joan Miró. Sus cuadros, en su mayoría abstractos, te invitan a mirarlos una y otra vez y a dotarlos de sentido. Joan Miró fue uno de los representantes de la vanguardia surrealista a través de la pintura y algo de escultura, mediante formas simples a veces carentes de sentido externo, pero con un gran significado interno, propio del subconsciente. Sus esculturas a veces imposibles, con extrañas formas, todas sin bordes, redondas y curvas, transmiten esa tranquilidad, admiración y paciencia, necesaria para contemplarlas.

¿Con qué director de cine o corriente cinematográfica te sientes identificado?

 

Me gusta lo raro, lo poco habitual, lo que a veces te descoloca. Desde “El gabinete del doctor Caligari” (Robert Wiene, 1920), pasando por “El Club de Lucha” (David Fincher, 1999), hasta Origen (Christopher Nolan, 2010). No puedo decir que me decante por un director específico, o por una corriente concreta. Sí admito que soy un seguidor de las pequeñas obras como por ejemplo “Vincent” (Tim Burton, 1982), o “Sr. Trapo” (Raúl Díez, 2002), cortometrajes en los que se condensa una idea con una imagen, susceptibles de una posterior investigación para el espectador.

 

Todo es bienvenido, sea malo o bueno, de todo se aprende y de todo algo se rescata y se guarda en la memoria.

¿Cómo vives las visitas a los museos?

 

Aunque desde pequeño he visitado museos de distintos tipos, y siempre he sentido curiosidad por lo que encierran, desde que estuve haciendo prácticas en la Biblioteca Nacional de España, los museos no son lo mismo para mí. Ahora los veo cómo guardianes del tiempo y de la memoria, lugares donde se custodian obras de un valor incalculable y que están a disposición de todas aquéllas personas que quieran disfrutar de un poquito de esa memoria, quizá colectiva, que se almacena en sus paredes y vitrinas.

 

No se trata de almacenes donde se guardan esas obras, ya sean cuadros, libros, mapas, pinturas, o películas; son guardianes del arte cuya labor es la de proteger, conservar y restaurar ese valioso legado.

Por tanto, cuando visito un museo, tengo en mente todo esto. Pienso que estoy viendo cosas de las que se han aprendido multitud de historias. Recuerdo la última vez que visité el Museo reina Sofía hace pocos meses. Iba cargado con la cámara de fotos, el teléfono móvil y un plano de dicho museo. La cámara de fotos cumplía la función de capturar aquellos momentos o instantes que por su naturaleza no podían ser guardados en la memoria; el teléfono móvil cumplía la función de darme toda aquella información necesaria acerca de una obra concreta o artista, del que quisiera saber en ese preciso momento algún dato de su historia o trascendencia.

 

He de reconocer que como asiduo usuario a las nuevas tecnologías, el teléfono móvil me aporta ese plus de información que a veces de otra forma no puedo conseguir en un momento determinado sobre una obra concreta

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