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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Paloma Díaz Mateos

Paloma Díaz Mateos, desde pequeña, observaba con detenimiento las plantas y la Naturaleza; desde una sagaz mirada limpia, los ojos azulados revelaban limpieza e inteligencia, el rigor y su capacidad científica se plasmó desde su primer trabajo en un laboratorio de homeopatía. Al terminar la carrera de la Universidad Complutense, Paloma fue construyendo un complejo entramado personal y profesional apoyado en el pensamiento humanista, definió su mágico “Studiolo” como un gabinete del Renacimiento, entre los cuatro elementos creó un cuerpo simbólico.

Invocando a Leonardo y a Paracelso, la corte de Rodolfo II se convirtió en un referente para su trayectoria, para su conocimiento. Paloma está conformando un discurso teórico-práctico revelado en libros y en ilustradas ponencias. La unidad de Toda la Naturaleza, la fusión de la filosofía jónica de la Naturaleza con la escuela dórico-pitagórica, permiten a Paloma fusionar la erudición con la realidad reflejada en sustancias obtenidas desde el proceso de aprendizaje, una constante de su trabajo, avanzar de la mano de la mitología, de los cuatro elementos, sin olvidar el pensamiento científico y la cultura tradicional.

 

La articulación de la Naturaleza en Paloma viene, en parte, de tierras abulenses; por las dos ramas de su árbol, ilustrado e iluminado por vivencias en Guisando, conformó un pensamiento desde la cosmogonía de los cielos sobre Gredos, una cúpula que hemos compartido entre confesiones y entre divertimentos, recordando la sabiduría de nuestros sabios abuelos.

 

1-¿Por qué elegiste esta profesión?

 

Soy farmacéutica porque siempre me ha entusiasmado la posibilidad de obtener sustancias que, conforme a la naturaleza, permitieran realizar remedios que ayudaran al hombre en sus dolencias. Para mí, esta profesión ofrece la posibilidad de conjugar el conocimiento que se tiene sobre la naturaleza y las plantas con el de la fisiología y la bioquímica del cuerpo humano, y con ello, y tras el pertinente trabajo galénico y de laboratorio, conseguir productos que ayuden a mejorar el estado del paciente.

 

2-¿Y tu trabajo se ha enfocado en esta dirección?

 

Sí, cuando terminé la carrea, comencé a trabajar en un laboratorio de homeoterapia y al explicarme el concepto que tenían de la salud y la enfermedad, tan distinto al convencional, me hizo reflexionar sobre lo que se creía y que se aceptaba sin cuestionarse nada, sin establecer comparativas. Entonces, empecé a investigar sobre esa concepción, muy diferente a la que había estudiado, pero que, no obstante, entroncaba con la propia Tradición Médica de Occidente, aunque la medicina convencional parecía o parece haberla olvidado.

 

3-¿Cuál es la situación actual?

Ese otro -que no nuevo- concepto, va tomando cada vez más fuerza, pero el objetivo ahora es hacer compatible el conocimiento actual con nuestra propia Tradición. No en vano, hoy, cuando se busca un abordaje holístico o integral del paciente, se recurre a otras medicinas tradicionales, como la Ayurveda hindú o la Medicina Tradicional China, en lugar de aproximarse a la Medicina Tradicional de Occidente (MTO), actualmente recodificada con el nombre de Homeospagyria (Homeopatía Spagyrica) y más acorde a las particularidades y necesidades del hombre occidental.

 

4-¿Qué visión tienes de Ávila, de su cultura?

 

En general, la tierra Castellana me ofrece confianza; pero sobre todo Ávila. Ávila me evoca a recuerdos de mi adolescencia y juventud, el silencio que tanto se echa de menos en otras ciudades, el frío que hace que el carácter exprese sencillez y sobriedad, así como su rica expresión artística manifestada en los monumentos, sobre todo en las iglesias, no solamente por su arquitectura con bastante influencia del románico, sino por todo su casco antiguo que recuerda a una ciudad medieval. Siempre me han encantado las murallas, es como si volvieses a casa. Dentro te encuentras protegido. Esa imagen, nevada o no, la tengo grabada en mi retina como si hubiera algo ancestral con un toque mágico que me trasporta a otro tiempo, a otra edad, a otra vida.

 

5-¿Qué te han aportado los paisajes de Gredos, las vivencias en Guisando y Arenas?

 

Los paisajes de Gredos están grabados en mis recuerdos. Siempre que hay algo que me aporta tranquilidad, sosiego y paz, me transporta allí. Mi niñez fue pasando rodeada de pinos, árboles frutales, un río de aguas cristalinas y frías que quitaban el calor del estío, tonificaban y fortalecían el cuerpo, animales y plantas. La naturaleza en general que se vivía desde dentro, con conocimiento de sus leyes, pero con respeto, conociendo los límites y prestando atención a su mecanismo y funcionamiento. Estabas integrado en el entorno con los animales, los árboles, las plantas, el agua, el cielo azul que contrasta con el verdor del pinar que tapiza las sierras y montes cercanos. La mirada al cielo en las noches observando las brillantes estrellas que tan cerca parecían estar, y si la noche estaba clara, contemplando la vía láctea que te acerca a la inmensidad del cosmos y al funcionamiento del cielo, como una orquesta a la que se van uniendo instrumentos para tocar esa melodía que solo se oye cuando se está en armonía con la naturaleza. En mi adolescencia las vivencias se hacen más intensas, cambiando el estado de compresión de las cosas y de los acontecimientos. Había tiempo para todo, vivir, soñar, disfrutar y estudiar, siempre con Gredos de fondo, en perfecta concordia y armonizado con las estancias en Guisando y Arenas.

 

6-¿Destaca y explica el valor de la música en tu universo?

 

La música desde el punto de vista filosófico la considero como la más elevada de las artes, y como tal, genera en mí la más alta expresión de sentimientos y de acercamiento a lo divino. Por ello, para mí la música, desde el concepto más elevado hasta el más elemental e inmediato, es la forma de expresión que no deja indiferente a nadie y que puede transformar desde lo profundo al ser humano. Creo que la música ha sido importante en mi vida, siempre hay música ligada a algún recuerdo importante. Creo, en parte, que la música ha influido en mi forma de ser en muchos aspectos.

 

7-¿Cómo vives las visitas a los museos?

 

Entiendo que los museos son las bibliotecas del arte, y como tales no puedes ‘leer’ todos los libros en una sola visita. Para mí, lo importante es ir ver los mejores cuadros o los que más te gusten y en ellos recrearte y disfrutar. Algo que destaco en la visita a un museo es que no haya mucha aglomeración ni jaleo, para poder contemplar las obras con la suficiente tranquilidad y armonía para poder percibir sus aspectos más sutiles, aquéllos que hagan resonar en el interior de cada uno lo mejor y disfrutar de la belleza de expresión del lenguaje simbólico que se sugiere en cada obra.

 

8-¿Cómo son tus sensaciones dentro del agua, ante la lluvia, ante los sonidos de la lluvia?

 

Las sensaciones del agua son siempre reconfortantes. Desde su contemplación en el invierno y primavera que baja como torrente limpiando y vivificando todo lo que encuentra a su paso, al agua del verano, refrescante y nutritiva, tan necesaria para la vida y para la naturaleza. El agua es vida y eso representa, sus sonidos suaves transmiten sosiego y su sonido en la tormenta transmite energía y agitación. Hay que buscar siempre las aguas tranquilas para poder descansar y recuperar la armonía. Las aguas, como las emociones, deben estar calmadas. Unas aguas descontroladas son como las emociones desbordadas, nada bueno traen. Por ello, el sonido del agua debe ser armonioso y sereno, para sentir lo mismo que en un spa, relajación, descanso y alivio de las preocupaciones de la mente y de las dolencias del cuerpo, recordando la belleza de nuestros sabios abuelos.

Comentarios

Sofia 21/05/2014 20:46 #3
Estas sola
xc 07/09/2013 14:55 #2
Recupera tu vida, no vivas la de otro.
Tweet_p 16/08/2013 00:07 #1
....HABÍA tiempo para todo, vivir, soñar, disfrutar y estudiar.

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