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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Miguel Ángel Benzal Medina

Miguel Ángel Benzal Medina, director general de EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales), es un amante de Arenas y de Guisando, disfruta desde niño de los parajes de una tierra esencial para sus sentidos. Miguel Ángel es un hombre de gran serenidad e inteligencia, su templanza y elegancia se completa con el permanente compromiso, con una lucha por ensalzar el cine español como arte. Las Artes Visuales representan un pilar determinante de la cultura española que, Benzal, difunde y defiende en cada continente, Iberoamérica es un núcleo esencial

La mentalidad y el universo de Miguel Ángel se puede definir en las ventanas que explora, multi-ventanas que presentan su apertura y su modernidad, para él es esencial actualizar y estar en la vanguardia para promocionar y dar notoriedad al cine español; ante todo, el cine español  representa la idea de arte de total, en el cine convergen todas las artes.

 

Miguel Ángel, al disfrutar de las aguas y de las atmósferas de Arenas y Guisando, sueña con la posibilidad de convertir estos parajes en escenografía de insignes películas.

 

  1. ¿Qué representa EGEDA para usted?

 

Profesionalmente hablando, EGEDA (la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales) y el sector audiovisual, lo es casi todo para mí. Tuve la inmensa suerte de que los promotores de la idea me eligieran para llevar el proyecto desde el principio. Comandados por el gran José María Forqué, él y otros productores tuvieron la idea de crear una organización para defender los intereses de la producción audiovisual y gestionar sus derechos de propiedad intelectual. Hace ya más de 20 años y yo era muy joven. Hoy representamos a más de 2.000 socios nacionales y miles de productores internacionales, gestionamos multitud de derechos y hemos puesto a disposición de los productores numerosos servicios audiovisuales y financieros. Hemos dado también el salto a Estados Unidos y América Latina. Yo he crecido y he madurado profesionalmente con esta organización.

 

  1. ¿Considera la obra de Orson Welles como la de Velázquez?

 

En cierta manera sí. Hoy, los cineastas hacen lo que los pintores de entonces. Retratar a la sociedad de su tiempo: cómo evoluciona, de dónde viene y hacia dónde se dirige con sus alegrías y sus miserias; sus virtudes y sus defectos. Orson Welles fue un genio del cine como Velázquez lo fue de la pintura. Además, su pasión por España le llevó a rodar muchísimo material documental sobre nuestras costumbres y forma de vida. Algo que le acerca aún más al pintor sevillano (a quien por cierto Welles admiraba profundamente). Es material casi inédito aunque existen algunas personas en España (pocas) que han tenido la suerte de verlo. También hay un muy buen documental, El pozo, de un director sueco, llamado Kristian Petri, que indaga en las raíces que Welles sentía por nuestro país. En él puede verse una parte de este material.

 

  1. Orson Welles se enamoró de Ávila. ¿Qué destacaría de la ciudad?

 

Podríamos hablar de sus monumentos: piedras, templos, iglesias… pero eso se encuentra en cualquier guía de viajes. A mí me fascinan su serenidad, su calma, su tranquilidad y su sobriedad castellana. La calidad de vida que ofrece a sus habitantes y el carácter firme y sincero de los abulenses. Es una ciudad en la que me sentiría viviendo muy a gusto.

 

  1. ¿Puede evocar y contarnos sus sentimientos por Arenas y Guisando? ¿Cómo le afectaron los paisajes del Tiétar?

 

Como todas las cosas que relacionas con una infancia feliz y despreocupada, para mí Arenas y Guisando son, desde muy pequeño, veranos eternos de juegos y meriendas de pan con chocolate. Divertidas reuniones familiares y con amigos. Sin horarios, sin miedos… libertad total para pasar el día correteando por el campo y saltar de charca en charca para volver, completamente agotados al atardecer y caer rendidos con la fresca. Esos recuerdos son mágicos y se quedan contigo para siempre. Están muy ligados a los olores, los colores y los sonidos profundamente evocadores del Tiétar. Por eso, cuando estoy allí, la tierra que piso me hace un regalo muy especial: me devuelve la infancia. Y eso es algo único que no me sucede en ningún otro lugar.

 

  1. ¿Los emplazamientos del Valle del Tiétar pueden convertirse en escenarios para películas? 

 

Sin duda. Su versatilidad, su variedad y su clima convierten al valle en un escenario muy bueno para muchas películas. Sus espacios abiertos, sus riscos, sus cumbres y sus valles. Los atardeceres espectaculares, sus colores: el blanco del invierno, la explosión de color de la primavera, y los mil rojizos del otoño que contrastan con el esmeralda de sus aguas…

 

  1. ¿Dónde están las claves para que Arenas sea la escenografía ideal para las artes visuales, para las productoras?

 

Como he dicho,  el Tiétar tiene un enorme potencial para convertirse en lugar de rodaje privilegiado. Pero además de la belleza y particularidades del entorno, las productoras buscan lugares con infraestructuras, que les ofrezcan facilidades a la hora de rodar su película. Pero además tienen que conocer esos lugares. Por tanto, promoción, facilidades e infraestructuras básicas son las claves para convertir un lugar potencialmente bueno para rodar, en un escenario real de rodaje. Y Arenas está muy cerca de Madrid, que aglutina una gran parte del sector cinematográfico y audiovisual español. Sólo hay que dar a conocer las facilidades que ofrezca al sector.

 

  1. ¿Cómo organiza la visita a un museo?

 

Depende de con quien haga la visita y de mi “momento vital”. Si la hago con mis hijos, me gusta mucho documentarme sobre lo que vamos a ver y sobre lo que podemos hacer dentro del Museo. Los niños tienen por delante tantas cosas por descubrir, que debo confesar que a mí, a veces, me da mucha envidia. Visitar un museo con ellos me brinda la gran oportunidad de enseñarles cosas, algo que desgraciadamente, con el ritmo de vida que llevamos hoy en día, no tenemos ocasión de hacer tan a menudo como debiéramos. Por eso, si voy a hacer la visita con ellos, me documento todo lo que puedo. Cuando voy sólo o acompañado de adultos, dejo que me sorprendan o hasta que me guíen. Me convierto en niño y dejo que me enseñen a mí.

 

  1. ¿Ha encontrado su paraíso?

 

Por supuesto que sí. Mi paraíso está en muchos sitios, -especialmente en mi familia- porque es un estado de ánimo: son pequeños momentos de felicidad completa, cuando puedes estar relajado, acompañado de la gente a la que más quieres y que más te quiere a ti.

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