E blazquez 80x111 original

EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

LOS SILENCIOS. POÉTICAS FÍLMICAS DE DANIEL FERNÁNDEZ

338673476221542 detail

Daniel es un cineasta y un guionista con capacidad para reconstruir retratos magistrales, en sus primeros planos, en los paisajes internos y en las atmósferas, remite a Bergman y Tarkovski, para evocar las luces del norte y revelar la poética de los silencios íntimos.

 

Daniel Fernández Aguilar ha investigado los géneros para crear en los cortometrajes y los mediometrajes imágenes poderosas, los planos y el montaje tienen la sabiduría de la inmediatez y del ritmo; influenciado por la danza, se muestra capaz de generar movimientos implicados en el relato ascendente. Cada personaje canaliza emociones enfrentadas, tejidas desde las profundidades de un sagaz investigador con capacidad para analizar los ideales y las emociones de las fábulas y de las poesías.

 

 

Al visualizar su última creación (un tesoro humanista), La Triste Condesa, reconocí al alumno brillante y al artista, al cineasta-poeta que, con capacidad interdisciplinar, define la ut pictura poesis desde las lágrimas de Eros, desde la luz enigmática del cine soviético.  

 

1-Háblenos de sus inicios en el cine

Yo soy un niño en los 80, así que tuve la maravillosa oportunidad de crecer viendo estrenarse la saga Indiana Jones, Regreso al futuro o Star Wars. Pero fue una casualidad -esa palabra que la experiencia de la vida me ha demostrado que se inventó para designar una cosa que en realidad no existe- la que me puso con 13 años delante del díptico medieval de Ingmar Bergman (El séptimo sello y El manantial de la doncella) y aquello me impactó y me sublimó de tal manera, que desde ese momento hacer cine se convirtió en la meta de mi vida.

 

 

Empecé a entrenarme de manera autodidacta, fagocitando todo el cine que podía, devorando libros de teoría y técnica, escribiendo y dejando la forma de mi trasero impresa en las dos salas de la filmoteca española, donde prácticamente viví todas las tardes durante varios años. Formándome un criterio previo, tomando todo lo que podía del cine antes de atreverme a intentar darle algo yo a él. Cuando llegó el momento realicé mis primeros cortometrajes amateur y poco después me matriculé en la especialidad de dirección en la Escuela TAI de Madrid, lo que me sirvió para posar los conocimientos acumulados sobre una base teórico-práctica y ampliarlos de manera organizada y “estratificada”, formación que me ha resultado muy provechosa después como artista y como docente.

 

2-¿Cuándo vivió el cine como arte total, como los son los lienzos del Museo del Prado?

Para mí la cima del cine-arte tiene nombre y apellidos: Andrei Arsenevich Tarkovski. El artista total, quizá uno de los más arriesgados de la historia, en su cine no hay concesión ninguna a ninguna otra cosa que no sea su específica voluntad creadora. Al margen del espectáculo, los festivales y el dinero, muy al contrario constantemente hostigado hasta el exilio por las autoridades soviéticas, Tarkovski no cedió ni negoció con nada ni con nadie ni un solo fotograma en toda su obra.

 

 

Abrir los ojos a Staller, o a Zerkalo es una experiencia que va mucho más allá de ver una película, es entrar en Andrei Tarkovski, solo puedes asumir completamente su obra siendo él, adoptando sus magnitudes escalares de tiempo y espacio, fluyendo tu consciencia en la suya y refluyendo. Se crea entre sus películas (más acusadamente a partir de “Solaris” 1971) y el espectador una esfera de co-creación que hace que estas se trasmuten en una experiencia vivencial absoluta, revelando un presente inmediato que une a obra, autor y espectador de forma indivisible. Cuando termina “Nostalghia”(1983) no acaba una película, comienza un recuerdo revivido. En mi opinión el cine de Andrei Tarkovski vibra en otra frecuencia, no más aguda ni más grave, si no las dos cosas a un mismo tiempo.

 

3-Indique los logros creativos de su trayectoria

Después de terminar mis estudios pasé unos años distanciado de la ficción, trabajando al revés, filmando en solitario y en la naturaleza por inspiración pura, y creando luego el guión y el “significado” en el montaje. Entre 2004 y 2008 filmé en diferente lugares de España, Francia y Reino Unido una antología formada por cuatro piezas dedicadas a las cuatro estaciones, titulado “Poemario del tiempo”, un trabajo muy personal y muy gratificante. Terminado este, continué un tiempo por la senda experimental con piezas como “Géiser nach dem frühstück” (2007, homenaje a los dadaístas alemanes de los años 20)y otras más apocalípticas como “Cuentos del fin del mundo”(2008) o “Materia oscura” (2009).
 

 

A partir de 2011 me reconcilié -aunque nunca he dejado de escribir ficción- con el cine narrativo y rodé una comedia/western en blanco y negro titulada “Surprise”. En 2012 asumí un proyecto bastante ambicioso titulado “Las reglas del juego” que se rodó en una casa a escasos metros del mar cerca de Gijón. La intención con esta película era meter la cámara en la casa, en las habitaciones donde estaban sucediendo las cosas, en lugar de construir una representación para ella. La planificación era ambiciosa y no conseguimos todo lo que estaba en el papel pero es un corto muy bello, muy romántico con algunos planos fantásticos y momentos de interpretación brillantes de Lorena Franco, Alejandro Navamuel e Ivan Hermes los tres personajes sobre los que pivota el drama. He seguido y sigo trabajando el cortometraje pero desde hace ya unos años estoy centrado en la escritura y desarrollo de proyectos de largometraje, una carrera de fondo donde el training del corto es imprescindible.

 

4-Ha rodado la película La Triste Condesa. ¿Cómo se gestó?

En 2014 rodé un biopic de María de Portugal, prima hermana y esposa de Alfonso Onceno de Castilla. Era la primera vez que escribía y filmaba una historia sobre personajes y hechos reales, y con ella descubrí una forma de trabajar completamente nueva. En este tipo de proyecto la investigación profunda es crucial, no solo para armar la columna narrativa del guión, sino para algo todavía más importante: Buscar hasta no encontrar, y en esos “huecos” donde no hay crónica ninguna, poder crear con toda libertad. En una mezcla de ambas cosas  se imprimió el texto que rodamos, y el resultado dividido en seis episodios fue muy satisfactorio, más aún con las severas dificultades de producción que tuvimos que afrontar. Cuando pasó el estreno me di cuenta de que aquella historia me había envenenado y necesitaba continuarla. Dediqué un año entero a seguir al rey Don Pedro I de Castilla, hijo de Doña María, y terminé por escribir un guión de largometraje de 120 escenas con más de 40 personajes sobre la gestación de la fratricida 1ª guerra civil castellana de 1366 entre “El cruel” y “El de las mercedes” (Enrique II de Castilla).

 

 

Mientras “La conjura de los bastardos” espera su momento, no he querido dejar de contar historias de nuestra historia, y así me decidí a lanzar el sello HDistorias, para ponerle nombre a un conjunto de piezas que en realidad no son independientes si no partes de una misma cosa. Por esta razón, no repetimos ninguno de los actores que interpretan los personajes históricos, a no ser que sus roles aparezcan en las nuevas historias que vayamos filmando.

 

 

Con HDistorias arrancaron dos proyectos, “1415:La conquista de Ceuta”, film que explica la vinculación entre la plaza norteamericana y el reino de España, y “La triste condesa”, el cortometraje que acabamos felizmente de terminar. En el primer caso elegí la anexión Portuguesa de Ceuta a comienzos del XV por ser una historia muy desconocida que llegó a mí al haber estado residiendo allí durante unos meses. En el caso de Arenas, es la tierra de mi abuelo, mi familia, y yo mismo tenemos un gran arraigo y un cariño muy especial a todo lo que tiene que ver con la comarca, y si íbamos a contar historias, la de “La Triste Condesa” tenía que ser la primera.

 

Me puse manos a la obra, contacté con Eduardo Blázquez Mateos -quien fue mi profesor en la época del TAI- para sonsacarle información sobre ciertos asuntos acontecidos hace más de 500 años sobre los que yo sabía que él tenía “alguna” pista. Entonces me entregó su libro “El laberinto de La Triste Condesa” del que bebe en sorbos muy concentrados el guión que hoy se puede ver en la pantalla.

 

Con el guión listo, abrimos un casting al que se presentaron más de 100 candidatos para interpretar los personajes principales. Finalmente decidimos que Virginia Torres (Doña Juana), Gustavo Galindo (Don Álvaro de Luna) y Sepa Sepúlveda (Don Juan II) eran perfectos para las necesidades de la historia. Rodamos muy rápido, si no fuera porque nadie se lo creería, le diría que el equipo de rodaje filmó las 15 secuencias, los interiores y los exteriores, las escenas de día y las de noche, en menos de 24 horas entre la claqueta inicial y la final.

 

5-Enumere los valores de esta obra

En primer lugar, el valor patrimonial. Hemos puesto voz y rostro a personas que existieron, y hemos tratado de contar como interpretamos nosotros lo que a ellos les sucedió, lo que de la crónica y la transmisión oral ha trascendido hasta hoy. Lo que le otorga valor es que -hasta donde yo sé- es la primera vez que tanto Doña Juana y Don Álvaro son protagonistas absolutos de una pieza de ficción cinematográfica. Me gusta pensar que dentro de 50 o 100 años alguien tendrá que hacer un trabajo académico o una investigación personal sobre estos personajes y su historia,  dará con nuestra película -que ya será un documento aracaico- y la revivirá medio, uno o dos siglos después. El gran valor del cine, su esencia mayor es la captura del tiempo, la consigna del presente lanzada desde el futuro. Hace muchos años que Cary Grant murió, sin embargo podemos verle gesticular, moverse y escucharle hablar haciendo un viaje a 1940. Porque eso es para mí el cine por encima de todo, una cápsula del tiempo.

 

 

En segundo lugar, el valor poético. La película no pretende dar pelos y señales históricas, a lo que aspira es a conectar la emoción del relato con la emoción de un espíritu sensible al otro lado de la pantalla. Hoy, mañana o dentro de mil años.  Al final esto es lo que confiere inmortalidad al arte, porque se manifiesta como la prueba viva de que todos estamos hechos de lo mismo, de que un autor trágico griego, un pintor renacentista o un cineasta contemporáneo tratan de hablarle de lo mismo a los mismos, y esa es una sensación muy elevada que pertenece en exclusiva al arte mayúsculo y a nada más.

Comentarios

FIOREN 11/09/2016 15:38 #2
ME HA ENCANTADO.
Lourdes 11/09/2016 14:14 #1
Deseando ver a la Triste Condesa

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: