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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

LABERINTO de ORLANDO

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Al faltar tres entregas para cerrar los Espejismos de Glenn Close, consideré oportuno dedicar un texto a los insondables laberintos visibles.

 

 

   


Laberintos amados por Plinio, Herodoto y Estrabón que, con evocadoras visiones del Arte Egipcio y de sus ruinas, llevan ante el Recinto de Creta, a la morada de Dédalo, templo soleado por sus espejismos.

 

 


Puertas y pasos. Huellas de sabios y de híbridos.


Desde la Poética romántica, el laberinto se alimenta de lo telúrico, del funeral y se torna en cementerio. Entre la revelación y el misterio, la arquitectura dura y firme se transforma en Larva y crisálida.

 


La estructura organizadora de contrarios, entre la ascensión y la prisión, se ordena con la Rueda de la Fortuna de Juan de Mena y con la Triste Condesa de Esther Merino.

 

 

  


 

Desde el Ascenso con Cera, con la Caída ardiente, llega la reduplicación del laberinto. Una tierra orquestada por la mente que, ante Piranesi y Poe, con Escher-Borges-Eco, contrapone la oscuridad de las escaleras con grietas a la morada mística, viaje del Alma.


Misterio y terror, escaleras y cárcel, palacio vanidoso con muros, con oscuros caminos confusos, impenetrables.

 

 

  

 

Tumbas y corredores sin salida, espacio de iniciación.


La Iconografía del laberinto preparó el combate de Teseo con el Minotauro, llegó la danza de Ariadna.

 

 


 


Uno de los descensos-ascensos, con entradas a moradas-santuarios en lugares remotos, se plasma en el El Resplandor(1980) de Stanley Kubrick. Los protagonistas - Jack, Wendy y Danny- se convierten en mitos, portadores de leyendas y fábulas, con mansión ultramundana, con espejos y con un insigne laberinto desdoblado entre lo apolíneo y lo dionisíaco. Un escenario unido a gigantesco hotel en analogía directa con tipologías de laberintos y con el tablero de ajedrez. Los Ovillos de Ariadna, ovillos de luz, como indicadores del camino de Danny, el niño iluminado por Dédalo y Teseo, van dibujando los senderos y los itinerarios del Hotel, las líneas y los recorridos simulan los recorridos de las piezas del Ajedrez.

 

 

 


 

El Camino de superación, desde la separación y la dificultad, se condensará desde los jardines paganos. Los trazos del laberinto, desde la regla y el compás, para castillos y ciudadelas, se alimentan de las reconstrucciones de los diseños humanistas que, como islas, traducen la Utopía de Sforzinda, escenografía horizontal con escalones retomados posteriormente por Appia, por la Ciencia Ficción. Laberinto de Plusiápolis revisado en Heidelberg. Juego de Il Filarete retomado por Bruno Taut.

 

 

  
 

 

Las Connotaciones funerarias y mágicas, desde la significación de los lugares comunes del jardín, se presentan en la película Drácula, de Bram Stoker,(1992). El director Francis For Coppola eleva el Amor Sagrado y Profano, Mina (Winona Ryder) y Lucy representan dos mundos. Estos lugares, desdoblados, elevan a las dos damas que, con distintos colores y diferente peinado, viajan desde el aposento a la escalera, descenso, para llegar al recodo de placer con fuente; ellas entran en el laberinto de Venus para situarse ante la Gruta-Cripta, ante la Bestia.

 

 

  


 

En Orlando (1993), la directora Sally Potter interpreta el libro de Virginia Woolf, escrito en 1929. Estamos ante el triunfo de los espejos lunares para exaltar la libertad moral del bello personaje de Orlando (Tilda Swinton). Las relaciones entre rayo-luz-espejo-gruta permiten al hombre convertirse en mujer, un cambio ante el espejo, el desnudo muestra la elevación, el ascenso del Andrógino. La magia se consuma en el laberinto, espacio para la transformación. Orlando se adentra en el laberinto y, en el recorrido, conquista la libertad desde la consideración de la metamorfosis.


 

 

¿El laberinto es la gran morada de las metamorfosis?

Comentarios

elelet 18/02/2014 18:19 #3
Interesante, siempre me intrigo el viaje de Teseo que conducido por el hilo de Ariadna mata al Minotauro con la maza de cuero pero se encuentra la "puerta del hombre" cerrada, se lleva a Aradna pero es incapaz de desposarla olvidandola en la primera detención, ¿será quizás que el minotauro no puede ser matado sino comprendido?, ¿Será el hombre el sueño Borgiano de otro hombre? y quizás el monstruo vela nuestro sueño para que no despierte el Hombre
Lidia López 17/02/2014 18:29 #2
Leyendo estas líneas, me recuerdo en una de tus clases hablando del viaje; de un viaje cuyo punto de partida es siempre uno e igual, un lugar al que todos regresamos en numerosas ocasiones para partir nuevamente y acabar volviendo a volver. Un viaje hacia las entrañas del bosque-laberinto... hacia un lugar entre dos mundos (realidad secreta e ilusión obligada), un viaje hacia el límite entre la luz y la oscuridad... Me recuerdo deseando numerosas oleadas de transformación... y aquí me hallo ahora, ''cosida al viento'' por los hilos de Ariadna y a punto de traspasar la puerta de un nuevo laberinto con más ganas y fuerzas que nunca. Gracias, eternamente gracias
Fioren. 16/02/2014 14:12 #1
Pues va a ser que sí, que el laberinto es la morada de las metamorfosis, de la complejidad emocional. Desde los palacios cretenses, donde se completó el cambio del príncipe apolíneo Teseo, tras su peripecia, al héroe salvador de la nación ateniense. Hasta el laberinto de la Triste Condesa, del que emergió como representante de una Casa Nobiliaria, a manera de Minerva vengadora.

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