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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

GRANADA y MANZANA

Las granadas de Proserpina están dentro del universo femenino, es el resultado de un baño de fertilidad bajo el árbol de Baco. La historia de la Granada, reflejo de abundancia y de fecundidad, se impulsó en Grecia en el marco del ciclo estacional, en el contexto de un rapto. El rapto de Perséfone y el himno a Démeter, se ha integrado en el cine, en las artes escénicas.

 

Perséfone-Proserpina toma el grano dulce de la granada para sobrevivir en el reino de Hades, el secuestrador.  En el infierno pagano, el rojo de la granada se expande para nutrir historias de damas.

 

 

La Granada, vinculada al huevo, une la corteza con lo femenino. La Granada facilita la unión y se funde con la luna roja, con el carro lunar llevado al arte efímero, a la estructura simbólica del espacio escénico, espacio de poder, rojo unido al continente africano y a Baco que se escenifica en la Puerta del Sol de Madrid.

 

Proserpina está inmersa en nuestro folklore, en las divinidades funerarias. Perséfone y Dionisos potencian el significado de la sangre vertida por la Tierra, tierra de  feminización para las diosas lunares, romántica visión de la madre tierra revitalizada por las ardillas y los ángeles de Julio Medem, por las bailarinas de Pina Bausch.

 

 

La Granada alemana de Maximiliano I es el emblema de Esther Merino, las semillas fertilizan el lienzo de Alberto Durero y nos adelanta el jardín presidido por el árbol de Granada para convertirse en el alimento de Proserpina en el mundo subterráneo, en atributo de Afrodita-Venus.

 

La manzana del Juicio de Paris y la granada de Baco se unen en la insigne Helena de Carmen Machi y Miguel del Arco, ambos creadores han cristalizado una obra mágica, con una renovada iconología de la protagonista. El Juicio a una Zorra, aliada del dios Baco, canaliza el mito de Helena desde la mirada poliédrica de las diosas del Olimpo.

 

 

La tierra, la granada y la luna roja llevan al Rojo de Almodóvar, que une Eros con los sabrosos gazpachos españoles. La Manzana, símbolo de Discordia en el Juicio de Paris, atributo de la tentación y del viaje de redención, se visualiza en Almodóvar y en del Arco para convertir la manzana en emblema de Atalanta y de Perséfone.

 

BlancaNieves retoma el mito del Juicio de París, para distanciarse del símbolo del Edén, oscura patria para Eva, para las desesperadas mujeres hijas de la esposa de Adán. La manzana de Bien y del Mal, fruto prohibido, representante de Discordia se canaliza en el juicio de Paris; compitieron en el primer concurso de Belleza: Hera (Poder), Afrodita (Placer) y Atenea (Sabiduría). Paris opta por Afrodita y el enfado de las otras diosas lleva al conflicto: rapto de Elena y guerra de Troya. En realidad, las tres diosas se complementan como la manzana se une a la granada y a la pera.

 

 

En la película “El Contrato del dibujante”, de Peter Greenaway, la metáfora de las frutas y de la granada nutre a las protagonistas: madre e hija, Ceres y Proserpina; las granadas, al final, representan el triunfo de las mujeres desde la sabiduría, se narra la leyenda de Perséfone, gracias al grano de granada llegará la luz roja.

 

El color rojo de Greenaway es dionisíaco.

 

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