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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

FLORES SOBRE FLORES, SOBRE CIMAS

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Al escuchar y valorar la palabra encumbrada por Matteo, Petaloso, se pueden recorrer las imágenes de Las Horas, título del borrador de La Señora Daloway de Virginia Woolf(1882-1941), nombre de la novela en la que Michael Cunningham explora el universo de la escritora británica. Se trata de una reflexión acerca de la creatividad que se esconde en lo cotidiano. La verdad y la belleza se canalizan entre rostros y paisajes, entre bodegones y objetos poetizados. El director de cine Stephen Daldry desvela la pasión por las flores, por su simbolismo, por los objetos alegóricos con capacidad para integrar una flor con el rostro.

 


La mujer-flor, como la mujer-ventana, construye un universo mitológico. Los hilos invisibles de Virginia Woolf (Nicole Kidman), Laura Brown (Julianne Moore) y Clarissa (Meryl Streep), se unen en la película para definir el lienzo de la mítica Ofelia que, renovada, define el mural pagano sobre las flores y las aguas del reino de Flora.


Al mirar las aguas, se unen el libro con las flores, pétalos (petaloso) que inundan los vestidos y las paredes, floración insertada en la nueva primavera, primavera apolínea y dionisíaca, voluptuosa y espiritual, sagrada y profana. La morada de flores, con sempiterna ventana simbólica, inunda los códigos de Narciso y de Eco, volando sobre Ovidio y Apuleyo, para vestir las formas de las piedras de Virginia, para crear altares paganos. Las flores revisten el amor, amor que pervive y crece.

 


Las flores, junto al espejo, en el despertar del gran día, muestran la raíz de la metamorfosis, intensas raíces que comunican a tres damas enamoradas de lo femenino. Desde la feminización de la soledad, la soledad contemplativa, las tres mujeres abren el mágico espacio del combate de las fuerza del deseo y de la mirada. En el jardín de cristal de Rilke, enigmático, se revela el itinerario del ritual: vida, muerte y metamorfosis.

 

 


La flor de Démeter y de Perséfone es el Lirio, la antesala del narciso, que permite recorrer la intensa fertilidad del universo feminizado. Démeter, ante la metamorfosis de la tierra, en correspondencia con el itinerario de Perséfone, va de la muerte a la vida, al renacimiento, como Virginia, Laura y Clarissa, las damas inundadas de pétalos, petalosas.

 


La metamorfosis de la flor afecta a la iconografía de Ofelia que, como las ninfas, entra en las aguas imaginarias y permite enmarcar las transacciones de lo floral.


La morada floral de Virginia es una casa inalcanzable, suspendida y flotante, repleta de los pensamientos de las tres mujeres que, ante las aguas-espejo, se adentran en los espacios de luz. Las tres damas giran lentamente sobre ellas y, ante el espejo-flor, las mujeres se entregan al eterno vacío.


En las flores inmortalizadas por Fernando Rivero, en sus Lirios, como en la mitología, se comunican el cielo y la tierra; la forma de las hojas refuerza el dolor; el néctar, invisible, florece para crear la mancha de color, himno dedicado a la madre Naturaleza, desde un prisma espiritual; los lirios anuncian la nueva luz, luz espiritual que lleva a las cimas, lugares esenciales. Fernando traduce la soledad, los lirios aislados, ensimismados, representan la soledad contemplativa y definen el itinerario-ascenso a la mítica cima.

 

Comentarios

Carmen 28/02/2016 14:02 #2
Así es de cierto, contemplar la naturaleza como fuente de inspiración, vincularnos a ella a través de nuestra mirada atenta, paciente y curiosa. La observación siempre queda suspendida en el tiempo y despierta el anhelo íntimo de expresar lo recóndito de nuestra alma. Un lenguaje floral amplio que aprender y desde hoy una palabra original que incorporar. Dulzura, belleza y sensibilidad se siente al pronunciarla, gracias Matteo.
FIOREN 28/02/2016 11:45 #1
Petalllooooso, la feliz aportación del niño, en honor de su profesora Margarita. Qué delicia, no se puede decir tanto con tan poco. La música de la naturaleza, la dulzura cantarina del idioma de los italianos, hasta los emoticonos del móvil se quedan cortos frente al extenso significado que se atisba detrás de la palabra. Seguro que a a Eco le hubiera gustado la semiótica de esta nueva palabra.

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