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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

ESPEJO XIII. SERÉ TU ESPEJO, REFLEJARÉ LO QUE ERES

Ante el espejo de la Verdad, Glenn desnuda su alma desdoblada. Su rostro se convierte en máscara, máscara cambiante en permanente metamorfosis, cambio y retrato, autorretrato siniestro para la soledad desnuda, aliada de un alumno querido, Bruno Velasco.

 


El espejo de Bruno une imagen y poesía sonora, como en su visión del cine, para traducir las relaciones del espejo con la vida, para revelar el espejo alegórico: espejo-Luz, espejo-Noche, espejo-Naturaleza.

 


Bruno analiza con sabiduría los actos del arriesgado e impactante final de la película Amistades Peligrosas, destacando sus transformaciones, ramificaciones centradas en las Lágrimas de Eros: lágrima-espejo ultramundana.

 


Lágrima de Glenn y de Bruno, lágrima-espejo de Man Ray. Lágrimas que, como las manzanas de Eva, determinan la matriz del amor, la conquista de la belleza tentadora.

 


Bruno, brillante en su mirada sobre Glenn, nos muestra el abismo del espejo. La Dama, ante su Tocador-Altar, reconstruye el Nicho de la Tumba blanca, manchada por el talco de la máscara de las Bacantes: Luz y Aire.


¿El espejo encarna los distintos Tránsitos?

 

 

Seré tu espejo, reflejaré lo que eres

Mi querido amigo y antiguo profesor Eduardo Blázquez me pide una reflexión sobre el significado del espejo; que prepare, como me comenta, un “breve texto de espejos en el cine, con o sin Glenn Close”…


Puesto que me da libertad de elección, prefiero hacer una reflexión con Glenn pues no puedo evitar recordar su memorable interpretación en Las Amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988) dando vida a la Marquesa de Merteuil.

 


Las artes que despliega en su rivalidad en el terreno de la seducción con el Vizconde de Valmont (John Malkovich) son sencillamente magistrales.


Mientras escribo esta palabras me pongo de fondo I’ll be your mirror (Seré tu espejo), del recientemente fallecido Lou Reed.


La letra, sencilla y hermosa, dice cosas como éstas:


Seré tu espejo, reflejaré lo que eres en caso de que no lo sepas.
Seré el viento, la lluvia y el ocaso. La luz en tu puerta para mostrarte que estás en casa.
Cuando pienses que la noche ha visto tu mente, déjame estar para mostrarte que estás ciego (…)

 

 

Revisemos rápidamente el final de “Las amistades peligrosas”.


En los apenas 3 minutos finales de metraje y sin diálogos, vemos cómo la Marquesa de Merteuil (Glenn Close) entra en sus aposentos gritando despechada y sin control al enterarse de la muerte del Vizconde de Valmont. Su juego, erótico y peligroso, ha llegado a su fin.

 


Acto seguido, la Marquesa, en uno de sus muchos compromisos debido a su rango social, acude muy digna a uno de los palcos de un teatro. Los allí presentes, conocedores de las artimañas maquiavélicas de la Marquesa, no tardan en abuchearla al unísono, sometiéndola a la mayor humillación popular posible y perdiendo por completo su reputación.


Finalmente, sola frente a un espejo se desmaquilla lentamente dejando caer una lágrima, enfrentándose a sí misma y asumiendo de ésta manera la desnudez de su alma.

 


Dicho esto, podemos decir que en este final de película vemos 3 tipos de espejos:


1- El de la Marquesa de Merteuil observándose a sí misma en el espejo popular del teatro, abucheada por los allí presentes.
(“Seré tu espejo, reflejaré lo que eres en el caso de que no lo sepas”…)


2- En segundo lugar, cuando se desmaquilla en el espejo de su alcoba, desnudando así su alma y su conciencia.


3- Finalmente, el espejo de la película en sí misma, dónde nosotros, espectadores, tenemos la oportunidad de reflejarnos ante algo tan universal y atemporal como es el amor y los celos.

 

Es en este último punto dónde radica uno de los aspectos más importantes del cine y uno de los motivos fundamentales que me empujaron en su día a estudiar Cine y Sociología: El Cine como expresión artística pero también como espejo que refleja una época pasada o presente de la sociedad o como reflejo de una imaginación futura de la misma.


“Seré tu espejo y cuando pienses que la noche ha visto tu mente, déjame estar para mostrarte que estás ciego…
Seré tu espejo, reflejaré lo que eres en el caso de que no lo sepas…”
(Lou Reed, 1967).”


Bruno Velasco

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