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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Epílogo: El Ojo de Orfeo

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Dedicado a Gonzalo Rey

Con los ojos de Orfeo, cierro el bloque de Espejismos de Glenn e inicio un itinerario sobre Heroínas/Mitos/Héroes, una plataforma para generar panegíricos, para alentar alabanzas a sabios y a ideales eternos.

 

 

 

La mirada de Orfeo, con los ojos cerrados, nos descubre las ensoñaciones íntimas, nos desnudan, nos desnudamos.

 

Los ojos de Orfeo son viento, transponen desde renovadas órbitas, determinan la manera de ver y de recordar.

 

Cada mirada define lo que no puede definirse. Cada mirada traduce verdad y refleja la emoción de los sentimientos que, desde el valor de la inmediatez, nos pone en contacto con la Verosimilitud.

 

 

Verdad y Libertad bajo la clarificadora luna velada.

 

 


El ojo y la luna se unen para formar la poética de las esferas, formulación de Dalí y Buñuel ampliada por las atmósferas plateadas de Lorca.

 

El ojo mutilado, alimentado de polen, se convierte en espejo de hielo.

 

La luna y el ojo marcan el territorio de Eros, definen el palacio de hielo y el dormitorio de Orfeo.

 

El espejo es la morada de Orfeo.

 

 

 

Ante la Metamorfosis mortal del espejo, Orfeo se impone a Narciso.

 

Los reflejos húmedos de Orfeo, bajo las aguas penetrables, alientan la fatalidad.

 

En las aguas de la Estigia, Eurídice será aniquilada ante los ojos de Orfeo. Las lágrimas retornan, Orfeo invierte su sexualidad. Se unen Apolo y Dionisos.

 

 

 

¿Dionisos será prisionero de Apolo?

 

Dormido sobre el espejo, sobre el sueño de irrealidad, fijamos la mirada para flexibilizar las ansias de metamorfosis, abrimos los ojos a la transformación.

 

 

 

Los sonetos de Rilke y el instinto visual de Cocteau intensifican el universo de Orfeo, motor de pasión y de acción, estímulo para las Musas y para los Argonautas azulados.

 

Bajo la densa melancolía, ante el inalcanzable deseo, paseo por la Estación Sur para encontrarme con la mirada de luz.

Comentarios

elelet 04/03/2014 14:39 #3
A partir del momento en que la imagen del amante se refleja en el espejo del alma de la dama, ella ofrecerá de entre sus tesoros la piedra de toque que revela el oro del sol divino. Si miras a tu amante con los ojos de la existencia estás condenado al elevado Ródope. Bella historia,el eterno espejo de la mirada en busca del conocimiento reflejado en la misma mirada que lo busca a veces en forma de ninfa otras en forma de bibliotecario. gran epílogo gracias
Sixto Díaz 24/02/2014 15:15 #2
Todos hacemos nuestro propio viaje al igual que lo hizo Orfeo en el Argos en busca del vellocino de oro. Cuentan que fue a su regreso cuando encontró el amor de su vida, el amor ansiado, el amor. Quizá por eso el canto de este poeta no era, ni del mundo de las sombras, ni del mundo de los vivos. Su voz , hacía que el tiempo fuera algo inexistente, pues hasta Sísifo descanso de rodar la piedra cuando escucho la lira y el lamento del enamorado, nadie se sustraía a su canto. Sentir el amor, como lo sintió Orfeo por Eurídice es lo que todos buscamos en esta aventura - la vida- es lo que todos deseamos. Un infortunio le separo de su amada, sufriendo el mayor de los dolores que pueda existir, pero él no se dejó engañar, él fue a buscarla atravesando lagunas y enfrentándose a monstruos por la vida de su amada. ¿Pero seríamos capaces hoy día de hacer lo que Orfdeo hizo por su amada?
Fioren 23/02/2014 11:40 #1
La inquietante imagen del ojo seccionado por la navaja en la peli de Buñuel se reproduce en mi retina en cada revisión oftalmológica, inevitablemente. Son ese tipo de imágenes poderosas las que conforman el referente iconográfico y cultural de una sociedad. El ojo, la puerta del alma, a través del que se cautivan el resto de sentidos, es igualmente la Puerta del Hades por la que descendió Orfeo en busca de Eurídice. Imagen y música se convierten en sendos soportes de la celebración áulica. Por eso mismo, el Duque Cosme de Medici escogió al poético personaje de la lira como protector tutelar de su erudita Academia de San Esteban. Bonito epílogo: melancolía, deseo y luz....lo comparto plenamente.....

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