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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

EL MUSEO LAUREADO DESDE LA POÉTICA DE LIDIA LÓPEZ

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Lidia López, creadora-investigadora, es una artista emergente capaz de vestirse de Dafne o de Ofelia para construir una obra de arte integradora. Considero a Lidia una insigne discípula, ha sido alumna sensata y obediente, además, se adentrado en mis libros con facilidad para elaborar discursos propios convertidos en pilares de sus polípticos, unas obras repletas de metáfora y de analogías, desbordantes de sabiduría, de conocimientos sobre el valor de la Iconografía y de la Iconología. Sus retablos están tejidos por los sueños de una dama floreada.

Lidia es una gran amante de la Naturaleza, siempre recordaré, en sus inicios, la facilidad para abrazar los paisajes que yo explicaba en las clases; ella, emocionada, retenía cada detalle y sensación, para crear un universo propio y peculiar, su habitación mágica, como la de Virginia Woolf, contiene la ventana sempiterna para viajar entre espejos por la poética de Pina o de Appia. Este año, nuevamente, fue generosa conmigo al elogiarme, al expresar al tribunal de los Trabajos de fin de Máster, su lealtad hacia mí. Gracias Lidia, es verdad, siempre te apoyaré.

 

 

     1.      ¿CÓMO SURGIÓ SU INTERÉS POR LA DANZA?

Mmm... Pues la verdad es que no lo sé, creo que desde siempre. Dice mi madre, porque he tenido que consultar a la maternoteca, que desde muy pequeña cuando escuchaba música yo me ponía a brincar y dar vueltas y vueltas. Además, desde que tengo uso de razón, recuerdo que en las reuniones familiares, siempre después de comer las mesas se retiraban a un lado para dejar sitio a la pista de baile. Poco a poco todos en mi familia materna han ido aficionándose al baile con el paso de los años, casi todos incluso alguna vez han asistido a clases de baile; desde mis abuelos, hasta mis tíos, padres, primos… todos bailan. Procedo de una familia en la que además de bailar, mi abuela cantaba, y mi abuelo, tíos, padre y dos de mis primos son músicos; por ello es que piense que mi interés por la danza, y en general por el arte, viene desde siempre.

Quizá la respuesta a porqué decidí comenzar mis estudios profesionales de danza sí que la tenga más clara, me enamoré. A los 9 años conocí al que más tarde se terminó convirtiendo en mi Rodín, un chico del pueblo, también bailarín, al que seguí como Eurídice a Orfeo hasta llegar hoy aquí.

     

     2.       ¿QUÉ HA DESCUBIERTO EN SUS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS EN LA URJC?

Cuando llegué a Madrid no tenía muy claro a qué quería dedicar mi vida, llevaba desde los 14 años dedicándome por completo a bailar profesionalmente en compañías, cuadros flamencos, etc. y  me encontraba muy desencantada con la danza, con ese mundo perfecto y exigente; digamos que aquello de bailar para mí dejó de ser suficiente. Indagué un poco sobre las asignaturas y los planes de estudios que me ofrecía la URJC, y me pareció entrever una ventana abierta en aquellas asignaturas teóricas que se mencionaban, así que la elegí.

He de reconocerlo, acerté. Además de algún que otro dolor de cabeza, lo primero que destacaría es que estos años allí me han enseñado a descubrirme, a saber encontrarme frente a frente con esa Lidia loca romántica, atrevida y decidida, cuyo hambre insaciable de conocimiento le ha otorgado el placer del espacio escénico por ejemplo, o la imagen  y aquellas pequeñas cosas que hacen de un simple movimiento coreográfico una obra de arte.

Allí he descubierto a mis padres y compañeros de viaje: Adolphe Appia,  que me dio luz y camino; Aby Warburg quien verdaderamente me enseño a caminar y avanzar; Erwin Panofsky, que siempre estuvo ahí para sostenerme y Gaston Bachelard, que me reveló el secreto de sentir y soñar; a Ariadna, Dafne y Ofelia, que se han convertido en musas para mi inspiración en muchas de mis creaciones; a Camille Claudel y Virginia Wolf, de quienes me enamoré al instante; a Pina Bausch, Jiry Killiam y Mats Ek, que en cuanto a lo coreográfico, han despertado en mi unas ganas insoportables de investigar y crear Danza Española… He descubierto, como dice mi querida maestra Marifé Santiago, que no estoy sola y que todos somos la página número 64 del libro.

 

 

     3.       HA DEMOSTRADO SER CREADORA E INVESTIGADORA. HÁBLENOS DE SUS TRABAJOS.

Creo que ambos, tanto los trabajos creativos como los teóricos han seguido siempre una misma línea. Personalmente, soy muy visceral, todo lo vivo intensamente y pretendo dejarme la piel con y en todo lo que hago; y eso mismo sucede en mis trabajos. Mi objetivo o finalidad primera con todos ellos siempre ha sido una: emocionarme, maravillarme, apasionarme y descubrir cosas nuevas con ellos, para que así, todo luego sea más sincero y real. Pienso que si un artista no vive su obra intensamente, si no la siente sinceramente o no es capaz de ir encontrándose a sí mismo en ella, es mucho más difícil llegar al espectador o el lector.

De alguna forma, siento que desde siempre he sido muy Wagburiana, incluso antes de conocer al propio Aby; me encanta leerlo todo, sentirlo todo, tocar, oler, ver, probar… para luego quedarme con lo que de verdad me ha hecho vibrar y así poder manusearlo, transformarlo, conectarlo y convertirlo en mío. Considero que mi dos últimas investigaciones, tanto la teórica sobre “Iconopoéticaespacial”, como la creativa  “85 poemas” basada en el libro “Vergüenzas sin (con)pasión” de Fredeswinda Gijón, son un claro ejemplo de todo esto que te cuento. En ellas, a fin de cuentas, se haya recogido y plasmado mi propio método, en la primera este aparece justificado, explicado y ordenado; en la segunda representado y escenificado. Unir danza con literatura, poesía, mitología, simbología, psicología, música, pintura o escultura, ha sido un método que he venido utilizando intuitivamente y casi a ciegas desde primer momento.

Insisto en que ambos tipos de trabajos siguen una misma línea, pues considero además que escribo de igual forma que coreografío, con sutileza y delicadeza, dejando asomar el contenido entre miradas, palabras y silencios, con intensidad pero sin evidenciar demasiado ni dejar tampoco nada al azar.

 

     4.       UNO DE TUS PROYECTOS UNE DANZA Y LIBROS. ¿QUÉ DESTACARÍA? ¿APARECERÁN ESCALERAS EN EL ESPACIO ESCÉNICO?

De Danza entre Libros que es como se llama el proyecto, destacaría el formato de micro-danza. Me aventuro incluso a pensar en él como la nueva fórmula tanto para crear como para ver danza.

Partimos de que la duración de las piezas no se excede de los diez minutos y aproximadamente hay un máximo de 3 integrantes en cada pieza y donde a veces las propias escritoras han formado parte de la pieza recitando algunos de los párrafos o versos de los libros con los que hemos trabajado anteriormente las coreógrafas. Los espacios donde estas tienen lugar, las librerías o cafés-librerías, cuyos rincones son tan enriquecedores y acogedores, hacen que el ambiente que acompaña a los artistas y espectadores propicie una adecuada comunicación entre estos y la propia representación. Por otro lado, esa disposición de los espectadores no convencional, tan cerca de las piezas, en sillas, sillones y con cojines en el suelo, a veces teniéndose que desplazar por el propio espacio de las librerías para poder ver todas las piezas, hacen que se sientan verdaderamente en un museo viviente.

Pienso que con Danza entre Libro hemos dado salto adelante, hemos hecho crecer la danza, hacerla más intelectual y a la misma vez social. En nuestras programaciones puedes encontrar desde piezas de Danza Española, hasta Contemporáneo, Neoclásico o Teatro. No sé, me parece un formato muy innovador que puede generar muchos cambios si aguantamos y logramos no perdernos.

¿Escaleras? No, o no al menos como tal. Si te dijera que están, es porque las llevo conmigo, al igual que los espejos, los laberintos o las ruinas; por esto mismo puede que sí, que a veces hayan estado presentes sin quererlo a través de mis movimientos. Como curiosidad, te diría que en dos de las librerías donde tuvieron lugar algunos de los encuentros de Danza entre Libros, tuvimos la fortuna de encontrarnos con unos habitáculos subterráneos y abovedados, donde aquellas escaleras que conducían a los espectadores hacia aquellas cuevas uterinas, acabaron, sin quererlo, marcándonos el paso hacia otra dimensión y formando parte del conjunto de la representación.

 

     5.       ¿DÓNDE ESTÁN TUS SUEÑOS?

Me gustaría conservar todos mis sentidos para no perderme ninguna de las maravillas que nos brinda la naturaleza y así poder seguir pintando, dibujando, escribiendo, leyendo, escuchando música o bailando; simplemente quisiera poder seguir aprovechando cada uno de mis instantes de inspiración.
 

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