Silueta original

El callejón de Hamel

Fernán Labajo

Siempre será Yuri

Doctor zhivago detail

A pesar de todas las caras que Omar Sharif ha puesto en el cine, para mí siempre será Yuri Zhivago. Mi memoria selectiva no puede ponerle otra mirada. 

Durante toda mi vida, he necesitado ayuda divina para poder aprenderme dos frases seguidas de un libro de la época estudiantil. Ante tal dificultad, decidí que lo más efectivo era memorizar frases sueltas que me llevaran a recordar el resto del texto. Empezaba subrayando aleatoriamente partes del libro, lo escribía en un folio y terminaba haciendo un esquema que requería de ecuaciones matemáticas para descifrarlo. Llegué a pensar que lo más correcto sería admitir que lo de estudiar no era lo mío. Pero luego descubrí que no era una cuestión de memoria, sino de interés. Sino no se explica que en mi cabeza guarde con riguroso orden diálogos, escenas, bandas sonoras e, incluso, intervenciones estelares del extra número 234 en algunas películas.

 

Comencé a ver cine desde que tengo uso de razón. En mi casa, la liturgia fílmica estaba tan arraigada que con cinco años las películas de Disney era una etapa de iniciación pasajera. Mi padre me ponía delante de películas como Río Bravo, Fort Apache, Los pájaros, West Side Story… No me enteraba de nada pero, paradójicamente, lograba retener todo lo que aparecía en la pantalla. Un día, en una de esas tardes de sobremesa de los domingos, comenzó a sonar una melodía, algo diferente a todo lo demás. Una balalaika. Aquel sonido me hipnotizó de tal forma que estuve casi cuatro horas pegado a la televisión. La película se llamaba Doctor Zhivago.

 

He visto esa obra más de diez veces y nunca me he saltado un fotograma. Hay algo en esa historia que consigue atraparme. Lo hace de tal forma, que creo que formo parte de ella. Nada me ha hecho encogerme tanto como la mirada de Yuri (Omar Sharif), ninguna rubia me ha impresionado tanto como la primera vez que vi a Lara (Julie Christie) y nunca escucharé un instrumento tan inspirador como la balalaika.

 

Hace unos días, Omar Sharif, el eterno Yuri Zhivago, murió de la misma forma que lo hacía su personaje en la película de David Lean: un ataque al corazón. Cosas del destino, ya que Sharif padecía de alzhéimer desde 2013. Ha encarnado a multitud de personajes, como el Ché Guevara, Nick Arnstein en Funny Girl o  el Sherif Al ibn el Kharish en Lawrence de  Arabia. Precisamente, esta última fue la película que le lanzó al estrellato.

 

Sin embargo, a pesar de todas las caras que este egipcio ha puesto en el cine, para mí siempre será Yuri. Mi memoria selectiva no puede ponerle otra mirada. Seguiré pensando que hay algo de esperanza. Que, si sabes observar, siempre queda algo bello tras el desastre que provoca una guerra. Que por mucha nieve que caiga, siempre sale el sol. Y que por mucha música que escuche, ninguna me atrapará como esas notas que salen de las cuerdas de la balalaika que cuelga del hombro de Tonya Komaróvskaya

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