Silueta ruth pindado original

El Brindis

Ruth Pindado
El blog de Ruth Pindado en Tribuna de Ávila

Un brindis por “Zerberos Del Tiemblo”, de Daniel Ramos

Amanece cualquier mañana de mayo y saluda al cielo el bodeguero, otra noche sin hielo, otro día más dando gracias. No cesan las lluvias, pero van naciendo, luminosas y coloridas las flores silvestres. Siguen los nervios, el cuidado infinito para salvar la cosecha, pues en cierta medida depende de este bonito mes, de sus lluvias y sus horas de sol, pero también de sus hielos y de sus noches abiertas.

 

La noche ha pasado, serena, en calma, sin sobresaltos y  amanece fresco y nublado, pero abrirá a mediodía para dejar pasar los necesarios rayos de sol. Mientras, la jornada se inicia como cada mañana. Nuevo arado, nueva movida de tierra para airear y eliminar malas hierbas, nuevos mimos al campo para que dé una buena cosecha.

 

“La labor de la viña, ella lo paga en vendimia”  verdad de un dicho, como todos ellos, que animan al agricultor a dormir con un ojo abierto para cuidar sus cepas. Pondrán hasta braseros, si ello fuera menester. Se turnan los jornaleros ante el peligro de heladas. Se siguen vigilando el oídio y el mildiu, pero también del black rot o podredumbre negra (Guignardia bidwellii) se eliminan las espiguras para estimular la ascensión de la savia. Ya se empiezan a notar los frutos del cuidado y el mimo que hemos empleado. Y empezamos a ver los primeros brotes y la aparición de pequeños racimos. Nuestros racimos.

 

“Mayo hace el trigo y agosto hace el vino”. Pero estamos en mayor, el campo no para, los otros agricultores ven crecer sus cosechas mientras la vid, aún casi en reposo, está amaneciendo, sin pereza pero sin prisa, de su letargo invernal. Saldrá airoso nuestro cepadal, siempre lo hace, y cargará sus ramos de hermosas bayas,  deleite de comedidos bebedores.

 

Y el bodeguero, antes de pasar a ver sus tinajas, da gracias a San Vicente Mártir,  Patrón de los Viticultores del mundo (22 de enero). Vicente fue uno de los últimos mártires de la época romana, y por tanto uno de los santos más conocidos de la Cristiandad.

 

En el año 303 se origina una cruel y muy sangrienta persecución contra los cristianos, por mandato de los emperadores Maximiliano y Diocleciano. Vicente, diácono del obispo  Valero,  de Zaragoza, fue trasladado a Valencia y allí martirizado. Grandes fueron sus padecimientos, pues lo torturaron, con fuego y pinzas de hierro y más grande la entereza de Vicente en aguantarlos, hasta que le llegó la muerte.

 

Pero también se venera a San Lorenzo (10 de agosto). Lorenzo fue quemado vivo en una hoguera, concretamente en una parrilla, cerca del Campo de Verano, en Roma. La leyenda afirma que en medio del martirio, dijo: «Assum est, inqüit, versa et manduca» (‘Asado está, parece, gíralo y cómelo’). 

 

Y mientras se ora, se camina entre la andana de toneles, se hace el trasiego, se eliminan restos de unas barricas, se pasa el mosto  de unas a otras para dar más o menos madera a nuestro caldos. Pero también continuamos incansables con la comercialización y promoción de nuestro producto. Los más activos no cesan en visitas guiadas, catas en público para darse a conocer, charlas sobre maridaje, degustación y análisis, eventos vinícolas cada vez más novedosos, innovadores y atractivos… la actividad frenética no cesa. Las bodegas, como los viñedos, tienen vida propia.

 

Seguimos nuestro paseo por bodega, con la mortera y el escanciador y vamos probando de las cubas, buscando el punto clave, el sabor elegido, el momento oportuno. Analizamos nuestro vino y ya vemos en el mercado nuestra producción para gusto y disfrute de quién sabe qué evento... 

 

…narra la historia, en 1251 los asistentes  a la boda del  emperador Alejandro III de Escocia con Margarita de Inglaterra se bebieron el equivalente a 135.000 botellas de vino que acompañaron a los 60.000 arenques, 1.300 ciervos, 7.000 gallinas, 170 jabalíes, y las casi 70.000 hogazas de pan, y es necesario comprender, que meses antes debería estar todo previsto en las ánforas, toneles y barriles….
Si me dieran a elegir
Entre diamantes y perlas
Yo elegiría un racimo
 De uvas blancas y negras
Algunos toman por sed 
Otros por olvidar deudas 
Y yo por ver lagartijas 
Y sapos en las estrellas.
Por todo lo cual levanto 
Mi copa al sol de la noche 
Y bebo el vino sagrado 
Que hermana los corazones
      

 Nicanor Parra.

 

Y así, en medio de la ensoñación, un aventurero decide cambiar el rumbo de su vida, hacer de su pasión su sustento y el de su familia, y romper con todo…. Y aparece, sereno, sonriente, decidido en El Tiemblo, y aparece formado, convencido y animado a darlo todo por SU proyecto... Así nacen los vinos de  Daniel Ramos, así nace, crece y florece “Zerberos”.

 

Penetra un olor intenso en la nariz, olor a vino macerado por los años, por los 60 que lleva la cooperativa, aunque ya con otro uso. Y allí, entre depósitos de hormigón, tinajas de barro y barricas de  madera, aparece sonriente Daniel, trae una copa en la mano, es un tinto, vivo, enérgico, fresco… lo ha probado porque viene lamiéndose la comisura, lo mira, lo disfruta y vuelve a sonreír, satisfecho, orgulloso. Alguien saluda desde atrás, es Pepi, su fiel compañera y eficaz colaboradora. Ella trae papeles, un teléfono, un boli y organiza, desde la distancia un pedido para enviar. Me mira y sonríe, más despacio, más silenciosa, más cómplice… pero también extiende la mano para coger su copa. Brindamos por nuestro pasado, por nuestros ancestros, orgullo de  la sabiduría de nuestros mayores, y por la constancia de nuestro bodeguero.

 

De sus 17 creaciones entre blancos, rosados, tintos, dulces y espumosos (una novedad que saldrá en unos meses “natural y Petulante”) elige el padre Zerberos del Tiemblo, un garnacha 100%  de la falda pizarrosa de la cara norte. Fuerte en aromas, pinos, jaras, romero, tomillo... y potente en boca como una infusión de campo, alegre y generoso en  frutos rojos, plantas aromáticas, tierra fresca, con buen tanino y paso firme. De personalidad única y, como diría Andrew Jefford´s una auténtica sinfonía de aromas. 
La mañana pasa y el vino sigue con nosotros, sin saturar, equilibrado en acidez, con carácter, y nos invita a acompañarlo. El maestro sugiere una tosta con secreto, jugosa, bien elaborada, y no pierde la sonrisa cuando se imagina sus caldos en las mesas americanas el día de Acción de Gracias, acompañando a un pavo relleno con patatas asadas. Combinación perfecta que trasladamos a nuestros capones, a pollos de corral asados a fuego lento, hechos con mimo y entusiasmo, como los vinos, como sus vinos. 

 

Yo cierro los ojos y me dejo llevar, sentada en mi rincón de lectura con Julio Verne, releo “Viaje al centro de la tierra”, me sugiere eso, un paseo hacia la raíz de las cosas. La música suena, casi imperceptible, es el tercer  movimiento  de la Sinfonía Fantástica, de Héctor Berlioz, “Escena en el campo”, arranca suave la flauta  pero dará paso al resto de la orquesta y, mientras mancho mis labios con el tenue color de la garnacha llegan por los cinco sentidos los aromas, olores y colores de nuestra tierra. 

Comentarios

helen 02/10/2016 22:35 #11
estaría muy bien que hicieses una cata y pudiésemos probarlo
Luis 17/09/2016 00:49 #10
Hija mía, cuanta belleza.
Esme 07/08/2016 01:57 #9
Joder Rut, me a gustado mazo. Pero no sabía yo esto Tia. Haber si nos vemos. Un beso
Leo 07/08/2016 01:52 #8
Pero esto también es tuyo. Yo voy a ir a veros más y a oírte. Debes recitar poesías o algo así.
MP 21/07/2016 12:42 #7
madre mía Como se te da de bien. Si tú madre te viese.
Lumbreras 10/06/2016 18:39 #6
Un brindis por ti 🍷
Chivo 09/06/2016 23:52 #5
Como siempre amable y positiva. Así se construye ciudad.
Uva pasa 08/06/2016 12:00 #4
Lindas tus palabras
Nerón 05/06/2016 10:51 #3
Beberte sería un placer porque nada me gusta más que tú. He dicho
Juan 05/06/2016 10:45 #2
Qué maravilla, hija mía. Alucinado me tienes.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: