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Luis Alberto Merchán
Blog de Luis Alberto Merchán

Ya no hay nada intocable

Y al final pasó lo que tenía que pasar. Cuando en el discurso de Nochebuena de 2011 el Rey dijo que la justicia era igual para todos, el mensaje, no sé si sincero o no, estaba lanzado. Y, puesto que eso era así, no porque lo dijera Borbón, sino porque lo dice la constitución con la que nos dotamos los españoles, el pueblo soberano,  en 1978, ha pasado lo inevitable. Lo demás huelga. He dicho en repetidas ocasiones que lo verdaderamente importante es la Nación. De la Nación viene toda la legitimidad y ella lo puede todo. La Nación puede decidir que seamos una monarquía o que seamos una república: dará lo mismo, siempre y cuando esa elección sea fruto de la decisión soberana.

La Infanta Cristina ha pasado a engrosar la ya larga lista de personas relevantes que, en los últimos años, se han convertido en imputadas. Esa figura jurídica pensada, paradójicamente para una mejor defensa de las personas, se ha convertido hoy en día en una losa tan pesada que equivale, en sí misma, a una condena pública. Aunque no se pruebe nada, el imputado ya paga una pena: la del escarnio público. Y no es poca cosa, precisamente. Cuando yo estudiaba derecho procesal creo recordar que se nos definió la imputación como una situación en la que se está, siendo no culpable hasta que se demuestre lo contrario, entre la inocencia y la culpabilidad. Da igual lo que pase con la Infanta, da igual que no vaya a la cárcel (que no va a ir), da igual que la Audiencia de Palma estime el recurso del fiscal o que no lo haga. Lo suyo es una situación de pierde/pierde: pase lo que pase, sale perjudicada. Si se le condena, por ello, y si no, porque nadie va a dejar de pensar aquello de por ser vos quien sois.

 

Por cierto, volviendo a lo de antes: menudo papelón el del fiscal. Pero claro, es lo que pasa cuando uno está sometido al criterio jerárquico, que le toca obedecer.  Con un ímpetu digno de mejor encomio, el Gobierno se ha apresurado a defender a la hija de Juan Carlos de Borbón. No entienden nada: la Nación es lo que cuenta, la Nación es lo que vale, no la institución monárquica, ni la republicana tampoco, meros instrumentos como son del verdadero sujeto político. Y mientras tanto bailándole miserablemente el agua a Mas y su Sancho Panza de la ERC, o dicho en otras palabras, a los enemigos de la patria. Penoso. Por lo menos Don Felipe está en su sitio, ¡aún nos queda algo de esperanza!

 

Que no esté triste la princesa, que los suspiros no se escapen de su boca de fresa ... al fin y al cabo no es la primera en su dinastía que ha sido sometida a la justicia: algo tenía que influir llevar la sangre de Fernando VII, su esposa María Cristina y su hija Isabel II corriendo por las venas. ¡Qué país Miquelerena! ¡qué país!

 

 

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