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El blog de Merchán

Luis Alberto Merchán
Blog de Luis Alberto Merchán

Lecciones de la historia

Vivimos fechas convulsas en las que la calle es tomada por manifestantes de todo género, unos con mejor intención que otros, persiguiendo reivindicaciones a su vez también de todo tipo, unas más respetables que otras. Vivimos, efectivamente, fechas en las que los problemas nacionales se nos agolpan, quizás unidos todos ellos por el pegamento de la puñetera crisis económica. Pero hoy vamos a tratar del que nos está generando el personaje de la foto.

Artur Mas, Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya, está planteando, abiertamente, la independencia de su tierra. Alega para ello que son una nación y que, en consecuencia, los catalanes tienen la capacidad y el derecho de decidir. En fin, como sobre muchas cosas de la vida, sobre eso se podría discutir, incluso con argumentos razonables, se podría reconocer parte o toda la razón a quien lo solicita. Lo malo del caso es que se está llevando a cabo con una deslealtad propia de traidores, con exigencias; sin plantearse la negativa a sus ideas como una opción válida; con carácter impositivo, en definitiva. Se dice eso, además, el mismo día en que, reconociendo la nula capacidad de gestionar de la que adolecen, piden centenares de millones de euros al Estado opresor para que les saque del colapso económico al que su negligente acción política ha conducido. Una joya, vamos. Eso vulgarmente se llama €œcomer el pan y cagar en el morral€. El miedo que me da es que el propietario del morral, es decir, todos nosotros, traguemos sin reparos con la chulería de este señorito con cara de galán de bodrios sudamericanos de sobremesa televisiva. Nunca un país podría caer tan bajo y un perillán llegar tan alto.

Y encima no se puede decir nada, no le vayan a templar a uno de fascista (o feixiste, si les gusta más la llingua catalana) . Si nuestros dirigentes conocieran con una mínima profundidad la historia del país que les toca gobernar, sabrían que ésta nos da lecciones perfectamente aplicables a casi todas las cuestiones con las que les está tocando lidiar en la actualidad.

Y si no es así, les enseñaremos. Se cumplen mañana, precisamente, 78 años de un episodio parecido a este con el que nos amenaza el señor Mas. La época, la de la tan manoseada Segunda República; el contexto, el nombramiento por Alcalá Zamora, a la sazón Presidente de la misma y jefe del Estado, de un gobierno en el que entraban !!oh pecado democrático!! tres ministros del partido que había ganado las elecciones poco antes, la CEDA dirigida por nuestro paisano Gil Robles. Ni la CEDA marcaba el rumbo del gabinete, que para eso ya estaba el demagógico caradura de Lerroux, ni siquiera tenía capacidad de influir, ya que las tres carteras eran de menor importancia y dos de ellas estaban ocupadas por políticos que se declaraban abiertamente republicanos. Pero, hete aquí, que los €œdemócratas de toda la vida€, los izquierdistas y nacionalistas, se rasgan las vestiduras por este hecho y se dan a la sublevación contra la forma de Estado que consideraban suya y nada más que suya pocas fechas antes. Revuelta especialmente trágica en Asturias, con el PSOE y la UGT como grandes responsables, dicho sea de paso, y especialmente grotesca, chapucera y ridícula en la Cataluña de este otro señor de la foto de aquí arriba, Lluis Companys.

El interfecto, de la Esquerra Republicana de Catalunya, ocupaba en aquel momento el puesto del que hoy es titular Mas. Tras una presión prácticamente inaguantable a la que le sometieron sus propios correligionarios, se animó a declarar el Estado Catalán de la República Federal Española, y al establecer y fortificar la relación con los dirigentes de la protesta general contra el fascismo. !Toma ya! !áteme Ud. esta mosca por el rabo! Y se quedó tan oreado el tío. Bueno, tanto se quedó que les dijo a los que tenía alrededor €œ Ya no diréis que no soy catalanista€. Los que le presionaban, entre otros su Conseller de Gobernació, el Dr. Josep DencĂ s, planeaban un insurrección en toda regla al amparo de su somatén armado y de los escamots (paramilitares independentistas al fascistoide estilo de la época) de Badía. El caso es que el gobierno republicano de entonces no se arredró y, en cumplimiento de la legalidad constitucional, mandó al general en jefe del ejército en Barcelona, Batet, que restableciera el orden subvertido. Y así lo hizo, pegando cuatro tiros mal contados y haciendo que los DencĂ s, Badía y compañía huyeran de la zona caliente por el lugar más apropiado para las ratas: las alcantarillas barcelonesas. Todo un espectáculo.

Peor suerte tuvo Companys, el hombre, al que apresaron y condenaron duramente (no fue para tanto pues poco al tiempo fue indultado, aunque al final de la guerra sí que fue castigado con extrema dureza). Incluso Azaña, que sólo €œpasaba por all퀝 también fue apresado.

En fin, aquello fue una mezcla entre ridícula y patética, más propia de payasos que otra cosa, pero bueno, es historia y como tal hay que contarla. El que quiera aprender, que aprenda.

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