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Luis Alberto Merchán
Blog de Luis Alberto Merchán

JMJ en perspectiva

Ha pasado ya casi una semana desde que el Papa concluyó su visita a España. La Jornada Mundial de la Juventud ha sido, algunos no esperábamos otra cosa, un gran éxito de organización, de participación y de revitalización de un país al que no le sobran precisamente motivos para una sana celebración social. Han sido en total más de dos millones las personas que han participado de un modo u otro en los actos programados. Y no solamente en Madrid, sede central de la celebración, sino también en Ávila, Zamora, Valladolid, León, Segovia, Ciudad Real, Cáceres y otras muchas provincias españolas han acogido a jóvenes de todo el mundo. Y, como no, también nuestra Salamanca. Aquí ha habido gente de Francia, Italia, Estados Unidos, México... precisamente el pasado viernes me crucé con unos 50 mejicanos cantando y alegrando la calle Zamora. Todos unidos por una fe común, todos juntos, sin molestar a nadie, siempre en positivo.

Y quiero recalcar esta última idea: siempre en positivo. Y la quiero recalcar porque la semana pasada fuimos testigos de las bochornosas imágenes que nos brindaron los autodenominados indignados, los laicos (creía que se puede ser laico sin insultar a los demás) e incluso algunos autodenominados cristianos de base (me imagino que para ellos los chavales de la JMJ lo serán de cúspide, Âżno?). Evidentemente, no seré yo quien niegue a nadie el derecho a manifestar libremente lo que uno quiera. Ese deber cívico de respeto por las opiniones ajenas, aun en la discrepancia, lo tenemos que cumplir todos los ciudadanos. A pesar de que nos moleste lo que dicen los demás. No obstante, ese deber al que me he referido antes, es multidireccional, es decir, afecta a todos.

Me explico: los casi dos millones de jóvenes católicos debían tolerar que unos cientos de personas, evidentemente resentidas, les manifestaran públicamente su rechazo a la forma que han elegido para vivir su vida.


Ahora bien, sin querer entrar en la comparación entre lo que suponen dos millones y lo que suponen varios cientos (como comparar una ballena con un boquerón), lo que esos dos millones no tenían porqué aguantar es que los varios cientos profirieran berridos como €œvuestro papa es un nazi€, €œvamos a quemar la Conferencia Episcopal€, €œtraed los niños que vienen el papa€ y lindezas similares. Vamos, todo muy propio y descriptivo de la clase de gente que por allí estaba.

Lo que menos me ha gustado de todo es la violencia en la actitud de estas personas. ÂżA qué se debe este odio? Âżqué hemos hecho mal en la España del siglo XXI para que haya personas que, lejos de respetar la vida de los demás desde la sana discrepancia, odien de una manera tal?

Al que le quede estómago para ver qué tipo de gente es esta, que vea el siguiente enlace. Son más de siete minutos de lindezas grabadas por los propios €œanti€. Muy ilustrativo. Habrá que ir conociéndolos para cuando quieran volver a erigirse en representantes de la Sociedad de aquí a unos meses. A mi no me engañan, Âży a ti?

ÂżNo estás de acuerdo conmigo? Me parece estupendo, si quieres debatir sobre este u otros asuntos podremos hacerlo en la línea de comentarios de ahí abajo.

Si prefieres hacerlo en privado blogdemerchan@gmail.com

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