Atrezzo original

El Baúl del atrezzo

Antonio Sánchez

Mixto

 

Mixtos

El pasado fin de semana se estrenó con todos los honores la película ‘Mixto’, del director cubano afincado en Ávila Tony Romero. Un escenario de lujo como fue la sala grande del “faraónico” lienzo norte, entrada de pago y una enorme asistencia de público presagiaban algo grande, que terminó, al menos en mi caso, decepcionando…

Pero empecemos desde el principio conociendo a Tony Romero, del que ya pudimos ver hace poco una entrevista en este mismo medio en uno de los blogs con los que comparto espacio, el de ACADA. Nació en La Habana (Cuba) un 14 de septiembre de 1964 y, a pesar de ser diseñador gráfico de profesión, desde principios de los años noventa se adentró en el mundo de cine de manos de la cineasta cubano Gloria Rolando, aunque su trabajo dentro del audiovisual se ha basado, tanto desde la dirección como de la producción en el mundo del documental.

Esa característica, es la que precisamente más se viera reflejada a la hora de dar vida a su primer largometraje, ‘Mixto’, que a pesar de narrar a historia claramente a modo de ficción, tiene esas reminiscencias del documental con la historia que cuenta, con toques que denotan cierta autobiografía.

Su formación y su experiencia tanto en España como en el extranjero, además de su importante labor como profesor de talleres de medios audiovisuales para la Universidad de Salamanca le avalan en su profesión, como de lo contrario no creo que haga esta película, que como digo me provocó una profunda decepción, entrando con esta afirmación ahora sí en el terreno de la crítica.

Tony Romero tiene aquí una idea genial. El aquí director, guionista y productor cubano, decide llevar una realidad tan palpable y real como la mezcla de razas en una sociedad cosmopolita como la actual, fundamentada en la inmigración, a la hora de enlazarse sentimentalmente, a través de noviazgos y de matrimonios, y además contextualizarlo dentro de una ciudad como Ávila, pequeña y conservadora, poco amiga de los experimentos y donde los rumores pasean rápido de boca en boca hasta llegar a todos sus rincones.

Esa idea sin embargo se desvirtúa en el momento de llegar al papel, en el momento de llegar a un guión que se me hace más pobre de lo que debería, con situaciones que resultan inexplicables y algunos diálogos muy pobres; y que se estropea en el terreno de la técnica a la hora del rodaje y del montaje. Entiendo, como bien dice en el making of el actor Emilio Buale, que existen muchos problemas cuando el presupuesto en una producción es ajustado, e incluso corto, pero estoy harto de ver trabajos maravillosos hechos con cuatro duros y pocos medios que no veo en ‘Mixto’.

Uno de los primeros fallos que encontramos en ‘Mixto’ es la propia imagen que vemos, más típica de la televisión que del cine y que canta mucho en la gran pantalla. La culpa de esto es la cámara escogida, que supongo, por lo que puede descifrarse también en el making que es un ENG típica de los informativos televisivos. Superado el shock de este primer impacto, veo que existen otros dos fallos técnicos de enorme importancia, uno de rodaje y otro de montaje.

El primero de ellos tiene como culpable al director de fotografía, cuyo trabajo sea uno de los grandes fallos de la producción. Desde el comienzo de la película con la imagen panorámica de Ávila quemada, con un cielo en el que no se distingue elementos y se difumina la imagen visible, hasta los planos en zonas oscuras, donde apenas podemos distinguir los gestos y movimientos de los personajes, pasando por unos contraluces en los que se sobreexpone la parte de luz y se deja completamente en negro, sin rasgos ni vida a los protagonistas, a los que el espectador necesita ver como se expresan para que surta efecto los sentimientos que debe provocar.

El otro aspecto, como digo, viene de la mano del montaje, con cierta responsabilidad desde el campo de la dirección. Y es que en este caso nos encontramos con varios planos que al ir entremezclándose provocan extrañeza en el espectador. Se ve en varias ocasiones además varios fallos de principiante, al cambiar planos cortos y largos desde el mismo punto de vista, sin el paso previo de otros planos diferentes de transición.

Mención aparte es el reparto, compuesto por actores poco conocidos o principiantes que hacen lo que pueden por sacar la historia adelante.

Este cóctel hace que de una buena idea como la que tiene Tony Romero en sus orígenes, quede empañada y termine por decepcionar al espectador, como me pasó a mí, a otros con los que lo he comentado, y supongo que a otros muchos que acudieron a ver el estreno. Aunque es así como funciona esta industria y ahora a Romero, curtido en mil batallas en el terreno del documental, le toca ver, oír y seguir trabajando para que su próximo trabajo esté algo mejor, pero peor que el siguiente y se vayan limando los fallos, trabajando duro a pesar de las adversidades económicas, técnicas y artísticas.

Los abulenses, escasos (pero cada vez menos) de artistas de mundo del cine, seguiremos viendo y apoyando a Tony Romero, porque su trabajo es también parte de nosotros, porque es uno de nosotros y porque lleva el nombre de Ávila extramuros, abre a los demás a nuestra gente y nuestra cultura, siempre tan estereotipada y, aunque juegue mucho con esos estereotipos que en muchas ocasiones –no podemos negarlo- reflejen la realidad, como en ‘Mixto’, eso también nos sirva para reflexionar y cambiar y crear una sociedad más abierta dentro de nuestra pequeña comunidad y hacia fuera de ella. Esa es quizás la gran lección que nos da la película ‘Mixto’.

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