Atrezzo original

El Baúl del atrezzo

Antonio Sánchez

La joya de Pi

Sé que han pasado ya tres semanas desde su estreno, pero no quería dejar pasar la oportunidad de hablar en esta bitácora de ‘La vida de Pi’, la película con la que Ang Lee ha adaptado al cine la conocida y exitosa novela de Yann Martel, para crear debate entre los que ya la habéis visto y para recomendarla entre los que aún no los han hecho

Sé que han pasado ya tres semanas desde su estreno, pero no quería dejar pasar la oportunidad de hablar en esta bitácora de ‘La vida de Pi’, la película con la que Ang Lee ha adaptado al cine la conocida y exitosa novela de Yann Martel, para crear debate entre los que ya la habéis visto y para recomendarla entre los que aún no los han hecho.

 

Debo decir que en el momento de salir del cine, confuso, aturdido, mi crítica hacia la última película del taiwanés fue feroz. Me sentí decepcionado, no sé si porque me esperaba otra cosa, porque no comprendí el mensaje, o por qué… El caso es que a los pocos minutos, ya en frío, mi mente se fue abriendo, con la horas me empezó a gustar más lo que había visto, y con los días he terminado por creer que no sólo es una buena película, sino una de las mejores de la filmografía de Lee.

 

En mi caso, como supongo que en el de muchos de vosotros, Ang Lee me ha ido sorprendiendo película tras película; ya en los años noventa con ‘Comer, Beber, Amar’ (1994) y ‘Sentido y Sensibilidad’ (1995); en el 2000 con ‘Tigre y Dragón’ –una de mis favoritas, si no la que más-; con su “explosión” en 2005 con Brokeback Mountain, y, sobre todo, en 2007 con la larguísima y magnífica ‘Deseo, Peligro’.

 

Con ‘La vida de Pi’, Lee da una vuelta de tuerca a su variada filmografía para hacernos pensar, para llegar a nuestros corazones y para dejar la puerta abierta a la expresión de nuestras emociones.

 

Ang Lee nos cuenta aquí cómo tras un naufragio en medio del océano Pacífico, un joven hindú llamado Pi, hijo de un guarda de zoo que viajaba de la India a Canadá, se encuentra en un bote salvavidas con un único superviviente, un tigre de bengala con quien labrará una emocionante, increíble e inesperada relación. Nos cuenta una historia surrealista y fantástica que pudo ser real o no, que pudo ser parte de los recuerdos del protagonista o una ilusión con la que olvidar… No diré mucho más para que aquellos que no la hayáis visto no entréis en cólera desde este mismo punto.

 

La crítica norteamericana, como la española, fue clara al contradecir mis ideas y críticas iniciales. Dicen de ella que es “adaptación exquisitamente bella” (Justin Chang, Variety), de “impecable diseño artístico” (Chang), en la que “el realismo mágico raras veces ha sido tan mágico y nunca, antes, tan real" (Richard Corliss, Time), y que “conquista momentos de magia fílmica deslumbrantes” (Jordi Battle, La Vanguardia), haciendo un resumen rápido, aunque creo que la mejor de ellas y que responde a mi situación, la borda en su crítica de ‘The New York Times’ A. O. Scoot: "La película te invita a creer en toda clase de cosas maravillosas, pero también puede provocar que dudes de lo que ves con tus propios ojos - o incluso que te preguntes si, al final, has visto algo realmente-”.

 

Expuestas mis elucubraciones os dejo con deliberando sobre vuestras propias críticas, os invito a que penséis sobre qué os ha parecido esta “pequeña maravilla”, y a los que aún no la hayáis visto os invito a hacerlo y os pido perdón si ha sido mucho lo que he desvelado sobre la última pieza del tablero de variedades de Ang Lee, que de nuevo ha vuelto a demostrar su genio…

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