Atrezzo original

El Baúl del atrezzo

Antonio Sánchez

El último adiós a un maestro

El mundo del cine en general se ha vestido esta semana de luto mientras enaltece esa maravilla que han sido los efectos especiales para el séptimo arte después de la pérdida irreparable de uno de sus padres y pioneros, el gran Ray Harryhausen.

 

 

Inspiración de grandes cineastas de todos los tiempos, Harryhausen creó escuela, fue un hombre que se adelantó a Steven Spielberg en ese sueño infantil de recrear a los dinosaurios, o que impresionó a principios de los años sesenta del siglo XX al público de todo el mundo con la épica batalla contra esqueletos armados y muy vivos de la película ‘Jason y los argonautas’ (1963).

 

 

Nacido con estrella en 1920 en la tierra prometida de los cineastas, Los Ángeles, sus padres le animaron desde bien pequeñito a experimentar con una de sus pasiones de la niñez, las marionetas, lo que le llevó a poner en lo más alto un estilo que aún perdura hoy día, el del stop-motion, con el que triunfan actualmente directores como el argentino Carlos Lascano.

 

 

Ese estilo, consistente en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas, le llevó a crear toda una base para el surgimiento de los efectos especiales, que pudimos ver en tantos y tantos trabajos con los que impresionó al mundo desde su puesta de largo en 1942, con ‘Tulips Shall Group’, hasta que realizó su última obra como animador en 2003, con la película ‘The Story of the Tortoise & the Hare’, de la que también fue productor.

 

 

Harryhausen dio vida a mitos como King-Kong con el nombre de Joseph Young, en su película de 1949 ‘El gran gorila’ (Mighty Joe Young); las versión de los clásicos de los Hermanos Grimm de las historias de ‘Rapunzel’ y ‘Hansel y Gretel’, ambas de 1951; su colección de monstruos, entre los que destacan ‘El monstruo de los tiempos remotos’ (The Beast from 20,000 Fathoms) (1953); el pulpo gigante de ‘Surgió del fondo del mar’ (It Came from Beneath the Sea) (1955); los extraterrestres de ‘La Tierra contra los platillos volantes’ (Earth vs. the Flying Saucers) (1956); también de más allá de los cielos ‘La bestia de otro planeta’ (20 Million Miles to Earth) (1957); sus películas de Simbad, ‘Simbad y la princesa’ (The 7th Voyage Of Sinbad) (1958) y ‘Simbad y el ojo del tigre’ (Sinbad and the Eye of the Tiger) (1977): o la ‘Furia de Titanes’ (Clash of the Titans) original, la de 1981.

 

 

Su carrera, que abarca cuarenta años de trabajo en lo más alto de la industria hollywoodiense, ha sido inspiración, como decíamos, para grandes directores que triunfan hoy en día con el elogiado cine de efectos especiales, como son, además del ya comentado Steven Spielberg, otros de la talla de George Lucas (destacado por su saga de ‘Star Wars’), Peter Jackson (que llegó a su punto álgido con la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’) o Tim Burton (cuya filmografía y particular estilo se fundamenta en este tipo de efectos).

 

 

Por ello, por su influencia, por su revolucionaria innovación y por la creación de un estilo, ahora la industria del cine llora a uno de sus grandes y toca homenajearle y recordarle, porque Harryhausen es parte importante de la historia del cine, y no sólo eso, sino también parte de nuestra propia historia. Descanse en paz.

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