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El base atómico

Saúl Asensio

Arvydas Sabonis: El CB Valladolid se coló por la grieta del Muro

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Fue otra de esas jugadas maestras del destino. Hace algo más de 25 años el Muro de Berlín se resquebrajaba, pero aún en pie y mientras la RDA llegaba a sus 40 años de existencia el padre ideológico del sistema socialista, la URSS, ponía en marcha medidas aperturistas recogidas bajo la Perestroika y la Glasnost, buscando evitar un final precipitado del comunismo en el este de Europa, al menos de su corriente reformista y menos ortodoxa.

 

 

Como otras veces, el CB Valladolid se coló en estos trascendentales acontecimientos históricos y traspasó simbólicamente el Muro de Berlín llegando hasta las fronteras de la Unión Soviética. Más allá del impenetrable Telón de Acero, el presidente morado Gonzalo Gonzalo se puso el mundo por montera para traerse al más grande jugador europeo, con permiso de Drazen Petrovic, que ha pisado una cancha de baloncesto.

 

El visionario dirigente tuvo la capacidad de encontrar la grieta en el Muro y capturar la más preciada joya baloncestística de aquel mundo en decadencia, Arvydas Sabonis. Un costoso pero divino regalo para el que tuvo que superar un montón de vicisitudes. Se contactó con dos intermediarios, uno español, José Antonio Arizaga, y el otro el férreo y mítico seleccionador soviético Alexander Gomelski. Además de con una implacable agencia de representación, Soviet Sport, que controlaba el destino profesional de los deportistas de la URSS. Se dijo que Gomelski a punto estuvo de tirar por tierra la operación cuando se autoimpuso como entrenador a Gonzalo Gonzalo y éste no aceptó al tener ya fichado a Javier Casero. Por su lado Soviet Sport se llevó a Moscú el oro pucelano cobrando una suculenta comisión de un millón de dólares. A pesar de todo el 30 de mayo de 1989 se acordó el fichaje de Sabonis que vendría acompañado de su compatriota Homicius, tras no poder cerrar el club alguna primera opción que manejó, entre ellas Oscar Schmidt. El mandatario morado pudo ofrecer por fin al basket castellano el mayor trofeo de todos los tiempos.

 

Sabonis había agotado su trayectoria en la extinta URSS con el Zalgiris Kaunas y buscaba dar el salto a un baloncesto más competitivo para recuperarse médica y deportivamente hasta donde fuera posible. Por enésima vez el lituano y Portland aparcaron el desembarco en la NBA que por motivos políticos no se había producido antes de su lesión. La franquicia de Oregón sabía que el center de Kaunas necesitaba más tiempo para resolver su parte de lesiones y que no era momento de ir a la mejor liga del mundo.

 

La salud de Arvydas sabonis se había resquebrajado por segunda vez en abril de 1987 cuando se rompió el tendón de Aquiles del pie derecho –antes había sido operado de una “grave” rotura de fibras en la misma zona- tras una caída fortuita por las escaleras de casa. Este hecho le tuvo en el dique seco de seguido durante un año y unos meses. El pívot reapareció sin estar aún restablecido en septiembre de 1988 para disputar las olimpiadas de Seúl con el equipo nacional de la URSS. La psicología Gomelski tuvo mucho que ver en ello. En Corea se apreciaron las secuelas de su lesión. Sabonis ya no era el explosivo pívot de antaño pero su cabeza funcionaba mejor que antes. Yendo de menos a más dominó el torneo y se enfundó el Oro junto a sus compañeros de la selección soviética tomándose la revancha del Mundial 86 y eliminando al Team USA en semis.

 

Menos engreído y superficial que en el apogeo de su juego en el Mundobasket y más maduro y comunicativo, Sabonis lució a su llegada a tierras vallisoletanas un espíritu nacionalista hacia su país Lituania, que no había exhibido públicamente con anterioridad. El 7 de agosto intervino en su primera sesión junto al equipo que levantó una gran expectación con 3.000 aficionados siguiendo el entrenamiento.

 

En Valladolid, Sabonis puso en marcha su nueva vida lejos de la inestabilidad de una URSS que en sus estertores ya no consideraba su patria. Tuvo a su primer hijo Zygimantas con su mujer Ingrida, ganadora de uno de los primeros concursos de belleza celebrados en la capital de la república báltica, Vilnius. A la par que se integraba en la plantilla y vida vallisoletana, se puso en manos de los servicios médicos del club. Tanto el doctor Javier Alonso como el fisio Miguel Ángel Salcedo, mimaron desde el minuto uno a Sabonis. Tanto que el inmenso pívot se mostraría siempre agradecido por esas atenciones hacia su persona. Incluso confió en Alonso en otro momento delicado en julio de 1990. Javier supervisó una operación para retirarle unas calcificaciones en el tobillo derecho que podían haberle costado una nueva lesión fatal. Tiempo después Sabonis llegaría a afirmar “mis mejores amigos donde he jugado han sido siempre los doctores”.

 

Su regalo fueron tres exitosos años para la historia del CB Valladolid, aunque los entendidos dicen que las expectativas se quedaron un poco cortas, nunca olvidaremos su actuación en aquel partido contra Il Messaggero de Roma de las semis de Korac. Nos quedamos cerca de saborear la gloria, de lo que pudo ser y no fue. Después de su etapa en Valladolid Arvydas ávido de títulos, se marchó al Real Madrid con el que ganó la Copa de Europa, la ACB y la Copa del Rey y por fin en 1995 pudo dar el salto a la NBA para jugar con Portlans Trail Blazers, la franquicia poseedora de sus derechos desde 1986 y que esperó pacientemente hasta disfrutar de la versión reconstruida del lituano.

 

Casi once años después de que abandonara España, y ya retirado, tuve la gran suerte de conocerle. Cuando entró por la puerta del club me emocionó poder saludar a un mito. Una sensación única. Como curiosidad diré que me pareció el hombre más gigantesco que había visto en mi vida y no sería porque no estaba acostumbrado a ver jugadores altos. Alejado del carácter distante de sus inicios, Sabonis se presentó como una persona cercana y amable. Se le notaban algo los años y su estilo de vestir y las gafas sobre el pecho colgando de cordones sujetos al cuello le daban un aire sencillo. Si no fuera por sus 221 centímetros, hubiera pasado por una persona normal alejado de las extravagancias de algunas celebrities del deporte retiradas o en activo.

 

El proceso para homenajearle en Valladolid fue complejo a pesar de que ya iba menos a EEUU y empezaba a vivir entre Lituania y Málaga. Es muy amante del tiempo libre y la pesca y pasaba tiempo alejado de la civilización. La llamada de su ex compañero y amigo Lalo García y la insistencia del doc Alonso acabaron por persuadir a un Sabonis que fue ofrecido nuevamente como el mejor reclamo para celebrar la magna efeméride del 30 Aniversario de vida de la entidad morada. Además y aprovechando su presidencia en el Zalgiris, se trajo al histórico conjunto lituano para medirse al CB Valladolid en su presentación y coronar la jornada.

 

El 20 de septiembre de 2006 en Pisuerga tuvo lugar el homenaje que el club llevaba tiempo queriéndole realizar. En ese día participó el baloncesto pucelano al completo incluso antiguos conocidos de su etapa anterior en Valladolid. Un Sabonis emocionado recibió desde la grada y por parte de las peñas una ovación que duró varios minutos. Sujetando su camiseta 5XL con su dorsal 11, no ocultó el cariño que le tenía a Pucela, la primera ciudad en la que residió fuera de la URSS y que no visitaba desde 1993, donde aprendió a hablar español y según confesó a degustar “la buena comida”. Recordó también la figura de Gonzalo Gonzalo. No tuvo que realizar mucho esfuerzo para expresarse en un muy correcto castellano demostrando haber aprovechado sus seis años en la ACB y sus viajes a Andalucía.

 

Con él el CB Valladolid había cerrado el círculo y rendido honores a los tres jugadores más insignes de toda su historia. Tres auténticos mitos: Nate Davis, Oscar Schmidt y el propio Arvydas Sabonis. Su fichaje demostró que el CB Valladolid siempre fue pionero y anduvo un paso mas allá que el resto, sobre todo de la mano de Gonzalo Gonzalo, en una época compleja a nivel internacional. Incluso traspasando el histórico Muro de Berlín y penetrando en la penumbra tras el Telón de Acero.

 

 

 

 

 

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