Esther original

Delirios en femenino

Esther Pedraza

Hasta que Ashley Madison nos separe

Homb detail

Las personas que tienen pareja se dividen en dos: las que quieren saber si les han sido infieles y las que no. Realmente ésta máxima serviría para otras muchas situaciones cotidianas, pero hoy toca ésta. En el fondo todo se reduce a una elección personal: vivir ciego o cegado por la luz. El Mito de la caverna sigue tan de actualidad, que no comprendo cómo no abre cada día los telediarios.

Es probable que desde el miércoles haya quien ande indagando entre los 39 millones de nombres de la web Ashley Madison (una página de búsqueda de parejas para personas casadas que quieren tener una relación extramatrimonial)   para ver si encuentra el de su marido o el de su mujer.  Un ataque informático ha puesto al descubierto a los infieles de medio mundo y las consecuencias son imprevisibles.

 

Sabido ya que tenemos un gran bazar donde ir a buscar nuestras miserias, el siguiente paso a seguir es si querremos o no acercarnos a rebuscar las prendas de nuestra desdicha o de nuestra liberación, que de todo tiene que haber. El slogan promocional de la web: “la vida es corta. Ten una aventura”, se ha convertido en una afirmación absoluta,  porque la aventura no ha hecho nada más que empezar después de una vida muy corta.

 

Marta, nuestra eficiente abogada, me cuenta que tiene unos cuantos clientes alterados con el asunto y no tanto por lo que pueda suponerles perder el amor, como parte de su cuenta bancaria, y una amiga muy cansada de su marido se está afilando los ojos. Pero habrá quien no tenga el mínimo interés, por interés propio.

 

Parece que los españoles son los más infieles de Europa.   Nos supera Estados Unidos, Canadá y Brasil, pero seguro que no escatimamos esfuerzos para ocupar en un futuro el pódium. Esa fue la razón por la que Noel Biderman, un canadiense muy listo, pasó de crear una página de contactos de solteros ( cuando descubrió que la mayor parte de sus usuarios mentían sobre su estado civil)  a una de infieles  que querían echar una cana al aire sin mayores implicaciones. Aquello le costó tantas críticas y odios como usuarios, y su sorpresa fue descubrir que cada vez más mujeres querían tener sexo sin ataduras  ( también las españolas están muy bien situadas). Su web abría un mundo mágico de posibilidades para ellas porque, como dice Joaquín sabina,  “Los hombres engañan más, pero las mujeres lo hacen mejor”.

 

Lo que no imaginaba Biderman, ni todos los que creyeron que su secreto estaba a buen resguardo,  era que su perfecto sistema de seguridad era vulnerable.  Ahora que  los hackers han reventado las puertas para que cualquiera pueda saber, la pregunta es quién quiere saber.

A pesar de ser una fiel por convicción ( y por pereza, también he de confesarlo), los años me han hecho más cauta en eso de la persecución de la verdad y he pasado de un extremo a otro, lo que genera comentarios cáusticos entre mis amigas. Ahora valoro más la lealtad, un concepto en desuso.

 

 

 

“¿De verdad no te gustaría saber si tu pareja está con otra?”. Mi querida Yolanda, tan defensora de las cosas claras, entra a matar. “Eso es querer vivir como el avestruz o encadenada en un mundo de sombras, ajena a una realidad que te impide tomar postura”.  Vayamos por partes. No creo que saber que tu pareja ha tenido una aventura aporte nada positivo a la relación, por lo menos a la mía. Y no creo que ignorarlo le reste verdad. Siempre, claro, que hablemos de algo ocasional y no repetitivo en el tiempo. Y siempre que tu vida íntima sea satisfactoria y plena. Es el eterno debate entre la infidelidad emocional y la sexual. Cuestión de puntos de vista.

 

Mi  profesión me ha llevado a hablar con muchas personas interesantes con las que he aprendido y reflexionado en medio de confesiones y risas. Paco Umbral, con el que compartí muchas noches mesa, mantel y charlas, me contó que un día que andaba retozando en la cama de su casa con una jovenzuela apareció su esposa: “Mientras mi acompañante se vestía y salía azorada corriendo, yo hice lo propio y busqué una maleta mientras escuchaba todo tipo de reproches. Cuando tenía la maleta a medio hacer ella me preguntó qué hacía y yo le contesté que eso, la maleta, porque suponía que me echaría de casa, y entonces ella me miró, salió de la habitación y no volvimos a hablar del tema”.  Recuerdo que le miré incrédula, porque ya sabía de su gran afición a escandalizarme,  y confieso que a día de hoy sigo teniendo mis dudas sobre la veracidad de esa historia. Pero lo que sí es un hecho es que España, su mujer, fue siempre consciente de los escarceos del escritor y sólo saco las uñas cuando creyó que alguna de esa mujeres podría ocupar su lugar. Y también lo es que Umbral no podía vivir sin ella.

 

Hay quién en su escala de valores pone muy por delante de la fidelidad a la lealtad, un sutil concepto que engloba muchos más principios que otros y que muy pocos saben manejar. Lo contrario de la lealtad es la traición, la violación de un compromiso tácito. Permitir eso es dar opción a que te dañen la dignidad.  Estefanía de Mónaco, una princesa bella y adornada con todas los deseos que cualquier hombre pudiera tener, se enamoró de su guardaespaldas y, desoyendo a todos, se casó y formó una familia. No tardó mucho en que alguien le contara que su marido no era muy leal, pero los comentarios no le afectaron hasta que las imágenes de su traición recorrieron el mundo y ahí, a su pesar, tuvo que tomar una decisión. Siempre me he preguntado si lo hizo porque lo sentía así o por acallar las voces que señalaban que aquello era un ataque directo a su dignidad.

 

No querer saber para no tener que tomar una decisión es legítimo. Cada persona tendrá sus razones, que no tienen por qué pasar por la tintura de las emociones.  Saber, y aun así no querer tomar una decisión al respecto, también (aunque a mí esto último me resulte menos comprensible). Y luego están los que quieren saber para utilizarlo como polea de lanzamiento.

 

El morbo de poder conocer los nombres de los millones de integrantes de esta web se centra fundamentalmente en  los personajes públicos. Dicen que hay gente del Vaticano, de las Fuerzas de Seguridad, de la política y del “artisteo”.  Ya habrá cientos de periodistas indagando en el asunto y en días sucesivos iremos conociendo su personalidad (algún periodista, seguro, estará entre ellos). Lo que no sabremos nunca es cómo ha afectado a cientos de miles de parejas anónimas,  ni en qué cambiará su historia después de ésto.

 

Dicen que si tuvieran la total seguridad que sus parejas nunca lo supieran, el 50% de los hombres y el 40% de las mujeres serían infieles. Es  evidente  que en nuestra cultura occidental ser infiel conlleva sus riesgos ya que hay personas con unos sólidos principios que jamás van a aceptarlo. Como en un juego de ajedrez hay que sopesar cada movimiento y valorar si la pérdida de la torre va a evitar el jaque al rey o, por el contrario, te va a llevar a perder la partida definitiva.

 

Conozco a muchas personas, mujeres y hombres, que después de ser eliminados se preguntaron toda su vida si había merecido la pena jugar.

Comentarios

Blanca González 22/08/2015 19:33 #6
Me parece fantástico que salgan a la luz los infieles. ¿No dicen que el cornudo o la cornuda son siempre los últimos en enterarse? ¿O somos? Pues ahora todo esta en la red. Si uno quiere vivir sin saber, que asuma, que asuma sus cuernos.
Martin 22/08/2015 16:34 #5
A mi mas que la infidelidad de hombres y mujeres a través de este portal o cualquier otro, me preocupa lo fácil que aparentemente es, romper los sistemas de seguridad y colarse en cualquier portal y robar la información pertinente. A mi me da que pensar, si nuestras compras no line son seguras o un día aparecerá un pirata informático que diga que ha robado la información bancaria de todos nosotros haciendo un desbarajuste con toda esa información. En fin, que no me gustaría encontrar que mi pareja está en el listado de esa web de infieles, pero menos que han borrado mis cuentas..... Salvo que estén en números rojos.
Fernando Guerrero 14/08/2015 16:23 #4
Esther Pedraza, un gran comentario sobre un tema tan delicado y peligroso para las personas y en especial para los jóvenes, pero que que a nuestros gobernantes les importa muy poco, un claro ejemplo fue el proyecto Eurovegas, donde nuestros políticos perdían la cabeza por conseguir que se estableciera en su ciudad, obviando a quienes anteponíamos la ludopatía al dinero. Sobre estos jugadores que mencionas lo único que les importa es el dinero, las conciencias ya no son como las de antes, y tu lo has explicado muy bien con el ejemplo del gran Luis Del Olmo,con el que he compartido en varias ocasiones momentos inolvidables para mi, y su mujer Merche una mujer muy presente en la carrera de Luis y que siempre ha sido su gran apoyo. Gracias Esther.
Martin 14/08/2015 13:35 #3
Por cierto en mi comentario, el corrector me puso una tilde incorrecta en cree. Dusculpad por no revisarlo antes. En cualquier caso lo importante es el mensaje, que es un privilegio conocer personalmente a Señores con la clase de Luis del Olmo
Martin 14/08/2015 13:00 #2
Absolutamente de acuerdo, yo que también tengo el privilegio de conocer tanto a Luis del Olmo como a su mujer Merche, he vivido en primera persona detalles de Señor con mayúscula donde no todo vale. Unos, Nadal, Ronaldo y compañía, imagino que mal asesorados, van al todo vale por la pasta a pesar de tener ingresos millonarios por sus actividades propias, y otros como Luis del Olmo y a pesar de haber sido incluso estafado por la persona de confianza que durante toda la vida gestionó sus ingresos, ha dado y sigue dando, lecciones de señorío porque NO TODO VALE y el Honor y la creencia en lo que es cierto o no, vale más que el dinero que puedan pagarle por asegurar los beneficios saludables de un producto en el que no creé. Esto sin mas, es serio, elegancia y responsabilidad y por ello Luis del Olmo, siempre será el más grande de la Radio en este país. Ole y Olé por Luis del Olmo y su querida Merche.
Laura González 14/08/2015 12:35 #1
Tengo un hermano enganchado a los juegos online. Lo que está sufriendo mi familia no lo sabe nadie. Creo que estos deportistas tan mediáticos no deberían promocionar el juego, o tendrían que pasarse por la casa de algunos de estos muchachos para ver el mal que hace. A mi tambien me repatea verlos en la tele. Gracias.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: