Esther original

Delirios en femenino

Esther Pedraza

El tiempo siempre es nuestro

Reloj dali detail

En uno de esos ataques sistemáticos contra el desorden doméstico que experimento varias veces al año me he reencontrado con Momo, ese libro de Michael Ende que leí en la adolescencia y que ha vuelto para que debatamos sobre el tiempo, un fenómeno físico y psíquico del que Baltasar Gracián dijo que es lo único que realmente nos pertenece, porque incluso aquel que no tiene otra cosa cuenta con eso. Pero, ¿realmente tenemos conciencia de que el tiempo es nuestro?

Alrededor de unos granizados, a los que adoramos como dioses benefactores contra el calor, nos preguntamos qué es el tiempo y por qué algunas de nosotras estamos convencidas de que pasa demasiado rápido y otras no se sienten tan amenazadas. “Debe ser, apunta Cristina, porque unas nos hemos quedado con el concepto absoluto de Newton y otras somos más de  Einstein, y el valor relativo que varía según el observador, el sistema de referencia que se utilice y el punto en el que se encuentra dicho observador”.

 

Puede ser eso, que haya quien sienta que el tiempo es independiente de las cosas, que no cambia y que lo único que cambia son las cosas. Y quien sienta que el tiempo le lleva en volandas, se le escapa de las manos y no puede controlarlo. Les digo que una tarde que pasé con  Máximo, el genial dibujante de La Codorniz o El país, mientras tomábamos un café en su magnífica y nutrida biblioteca miró hacía las estanterías y me dijo: “los libros son inquietantes. Siempre que los miro creo que se ríen de mí y me dicen que ellos seguirán cuando me haya ido sin tiempo para leerlos”. “El debía ser de los seguidores de la relatividad, como yo –se ríe Marta-. ¿No os resulta insoportable cada vez que nos hablan de una efeméride reciente? 25 años de Ghost, de Antena 3, de Pretty Woman. ¡Veinticinco años! Es mareante, no me digáis que no”.

 

Eso me hace recordar una frase estupenda del abogado Zarraluqui:  hace ya mucho tiempo de casi todo. Lo de cumplir años es lo que tiene, que vives el presente y el futuro presente como un bucle. Asistes al estreno de las obras, o al acontecimiento y luego asistes a la conmemoración de los diez, veinte o treinta años. En mi cabeza, y en la de Marta, se produce un cortocircuito, un salto temporal que aún no hemos resuelto. Yolanda, sin embargo, está en paz con el reloj y cree que asistir a una volatilización del tiempo tiene mucho que ver con la elección de nuestros objetivos:  ”En España se estima que sufren adicción al trabajo más de un 10% de la población. Y aquí trabajamos 280 horas más al año que los alemanes. Hay quien se lleva tarea a casa, quien no desconecta ni en vacaciones y quien carece de vida personal. Esos deben ser los agobiados por el paso del tiempo. Y no quiero mirar a nadie”.

 

Pero, ¿qué es lo que hace que el tiempo se nos escape de las manos? ¿A qué dedicamos nuestras horas? ¿Llegará el día en el que, como Isabel la Católica, estemos dispuestos a cambiar todo lo que tenemos por un momento más de tiempo? ¿Qué valor le damos cada uno a lo qué hacemos? ¿Somos conscientes de que al optar por un determinado status laboral o social le estamos vendiendo lo único que realmente nos pertenece a los hombres de gris?

 

Un estudio sociológico sobre la diversión en familia describe que sólo a un 23% de los padres les gustaría pasar más tiempo con sus hijos y un 29% considera que ya pasan tiempo suficiente con sus pequeños. Sin embargo,  a más de la mitad de los niños (63%) les gustaría pasar más tiempo con sus padres. ¿Distintos conceptos, distintos valores?

 

Los españoles dedicamos demasiado tiempo al trabajo o a estar en el trabajo, si queremos ser más exactos. Las madres sólo disponen de 39 minutos para ellas a lo largo del día y pasamos cuatro horas enganchados a Internet, dos de las cuales son enteritas para las redes sociales. ¿Cuánto tiempo dedicamos actualmente a socializar, a compartir con otros seres humanos?

 

movil pareja

 

Yolanda confiesa que cuando leyó un estudio europeo sobre relaciones personales y trato hacia los demás,  realizado por Swiss International Air Lines, en el que se revelaba que los españoles somos los primeros de Europa en el uso del móvil cuando estamos en compañía, se escandalizó: “dedicamos más tiempo al móvil que a nuestras parejas. Según el estudio un 74% afirman sentirse desplazados en sus relaciones de parejas por este aparatito tan necesario como diabólico”. Todas miramos la mesa. Allí están, los cinco teléfonos en off, a la espera de iluminarse en cualquier momento. Nos decimos que no, que nosotras no formamos parte de ese club que queda para verse y se pasa la velada “guasapeando” . ¿O si?

 

“Gente rara ha habido siempre, apostilla Ana. Recuerdo que vino un día a casa mi cuñado, al que veíamos cada dos años, saludo a su hermano, a mí y a sus sobrinos y se sentó frente al ordenador. Las tres horas que estuvo en casa las pasó chateando con gente que no conocía. Cuando se fue le dije que ya chatearíamos si eso, a ver qué tal le iba”.

 

Un reciente estudio de la Universidad de Oxford concluía que de todos los habitantes del planeta, eran los turcos los que mas tiempo pasaban socializando en casa, o con amigos y familiares fuera de casa: 8,3 horas semanales. Todas hemos visitado Turkía y todas tenemos el bonito recuerdo de lo que es comprar en Estambul mientras hablas de futbol, de música o de viajes. No nos extraña que allí se valore más el hablar de frente, mirándose a los ojos  e intercambiando emociones. Si Turquía es la cuna de la civilización occidental, como creen algunos, algo deben saber.

 

El tiempo no se detiene, aunque a veces no tengamos claro si avanza a derecha o a izquierda. Nos quedamos sin él los ciudadanos de a pie, o los gobiernos, o las empresas. Siempre hay un momento en el que el tiempo parece que se acaba, pero sólo es porque le hemos puesto nosotros el límite. Un ultimátum a Grecia o a Pablo, ese novio que no termina de comprometerse, al hijo que no ha aprobado la asignatura o al vecino que pide herramientas que le cuesta devolver. Congelar el momento es cosa de los humanos, siempre dispuestos a complicarnos la vida. “Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro,( …) vive tu propia vida porque todo lo demás es secundario” decía Steve Jobs. Se olvidó de explicarnos porqué lo secundario es, muchas veces, lo que convertimos en nuestra propia vida. 

Comentarios

Yol 24/07/2015 23:12 #3
Y para qué pensar en el tiempo?. Tenemos fecha de caducidad pero también la posibilidad de hacer algo con ese tiempo .... si queremos.
Domingo 24/07/2015 19:33 #2
Estoy de acuerdo con que el tiempo se escapa de las manos, pero no con quien realizó esa estadistica donde asegura que los que dedican más tiempo a socializar son los Turcos. No no no. Sin duda esa estadistica no contemplo a los Españoles que Chateamos pero no con el móvil si no desde la barra del bar. Chateo social para hablar de futbol, de política o de cualquier otra cosa sin más motivo que tomar un vino y charlar con los amigos. Algunos todavia sabemos CHATEAR
Julia 24/07/2015 18:35 #1
Pues si. Nuestro. Pero se nos va cada día.

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