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De todo un poco…

Vidal Holgado

Inundaciones

Me contaron que una autoridad local asistente a una reunión de partido, aprovechando que a dicha reunión asistía el presidente de la Confederación Hidrográfica y tratando de arrimar el ascua a su sardina, le expuso que era propietario de una finca aledaña al rio y que el agua se había llevado la cerca, ¿que quién le pagaba los daños?, la respuesta fue inmediata y contundente ya que fue informado por la autoridad fluvial de que debería saber que eran propiedad del rio todos aquellos terrenos ocupados por la mayor de las avenidas, aconsejándole se abstuviera de realizar cualquier reclamación, no fuera a recibir como respuesta la factura por el uso y disfrute de unos terrenos que no eran suyos, que retirara los restos de la cerca y en el caso de volverla a levantar que ya sabía hasta donde debería realizar el retranqueo, así que salió de la reunión con el rabo entre las piernas y comentando: “no me ha fastidiado mal este tío cabrito”.

 

Me inclino a pensar que la respuesta más bien iba de farol y con la intención de callar al alcalde, porque si no fuera así y efectivamente la legislación reconociera como terrenos públicos las zonas inundables, ¿con que derecho reclamarían daños los propietarios de cultivos, granjas, negocios y viviendas destrozados por la crecida?, que conste que estoy de acuerdo en que se les ayude a paliar las consecuencias de su desgracia, pero también me gustaría que aprendiéramos algo y se tomaran medidas encaminadas a minimizar los daños de las crecidas.

 

En Zaragoza, en el margen izquierdo del Ebro, muchas de las propiedades dañadas datan del último cuarto de siglo pasado, y el rio no ha hecho ni más ni menos que lo que viene haciendo desde antes del pleistoceno, así que avisos no han faltado, cuentan las crónicas que cuando Zaragoza todavía se llamaba Caesaragusta, sus moradores ya sufrían las consecuencias de las riadas y que incluso las tropas romanas las pasaron canutas en más de una ocasión, así que, nunca mejor dicho, ya ha llovido desde entonces, y por lo visto no hemos aprendido nada.

 

Y a rio crecido y revuelto pues ya se sabe, a pescar y a tirarnos los trastos a la cabeza como de costumbre. Para unos la culpa la tienen los ecologistas que no dejan dragar el cauce, hombre, estoy de acuerdo en que si fuera por muchos de ellos todavía viviríamos en las cavernas, pero también hay que reconocer que alguna razón tienen. Otros opinan que se les está bien empleado a los aragoneses por no consentir trasvases, ahora que se fastidien si se ahogan por el exceso de agua que no quieren ceder, consecuencia de un país dividido en reinos de taifas egoístas que todo lo quieren para ellos, prefieren que el agua se vaya al mar y a los demás que les den por saco, y claro, los ríos no entienden de divisiones políticas, cuando recogen, transportan agua e inundan territorios, no reconocen fronteras.

 

Y luego están los que echan la culpa al gobierno, como si el gobierno fuera el responsable de que llueva o no llueva, no creo que les asista otra razón que la esgrimida por el dicho italiano “Piove, porco Governo, non piove, pues también porco Governo, además, ¿qué gobierno?, ¿el de ahora?, ¿los anteriores?, ¿el de Aznar?, ¿el de Suarez?, ¿la dictadura de Franco por no haber hecho más pantanos?, seamos serios, no se deben aprovechar desgracias ajenas para sacar provecho político, hay mucha gente pasándolo realmente mal, unamos nuestras fuerzas y acudamos en su ayuda en lugar de darnos tortas, no seamos mezquinos por ganar unos votos.

 

Al final echaremos la culpa al rio, aunque casi todos tengamos parte, no hace falta irse a Zaragoza para encontrarnos con poblaciones donde se han desviado cauces para sacarlos del casco urbano e inmediatamente se han construido viviendas en el cauce seco, ¿se puede ser más inconsciente?, esas viviendas están condenadas, el desvío artificial del cauce tiene todas las posibilidades de que en el caso de gran avenida el rio vuelva al cauce original ocupado durante siglos, y lo más sangrante es que se ha hecho en zonas donde la densidad de población ronda los 15 habitantes por kilómetro cuadrado, vamos que les falta suelo, hombre que los holandeses roben terrenos al mar lo puedo entender pero esto supera la hazaña del que asó la manteca.

 

Conozco a uno que se ha hecho la casa en el cauce seco de un arroyo, y cuando le comente que su casa se llenaría de agua me dijo que si estaba loco, que por allí no pasaba agua desde los tiempos en que vivía su tatarabuelo, si, le dije, pero si existe el cauce es porque alguna vez pasó el agua y volverá a pasar, entonces le conté la historia de un país que en el siglo pasado decidió construir la presa más segura del mundo, tomaron datos meteorológicos de los últimos 1.000 años, hasta recurrieron a la Biblia, y con esos parámetros calcularon la presa, pero mira por donde al año siguiente de terminada la obra las precipitaciones superaron la máxima de los tenidos en cuenta, no sé si la presa reventó, pero algo gordo la tuvo que pasar cuando decidieron cambiarla el nombre del ilustre personaje que la habían adjudicado, rebautizándola como “LA PRESA DEL AÑO 1.001.

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